Curiosidades e historia de la cuaresma y la Semana Santa lagunera: Jaky Romero precursor de la Semana Santa en La Cuesta (I). Por Julio Torres

Jaky Romero… Jaky y “La Lolita”… Jaky y el Cautivo, Jaky y “La Lola”… permanecerán indisolublemente ligados a La Cuesta de Arguijón, porque es imposible imaginar su Semana Santa sin
recordar a Jaky Romero, su fundador e impulsor.

Fue un verdadero flechazo. Jaky Romero se enamoró de Tenerife desde el primer momento en que, con 17 años, arribó a la Isla como integrante del cuadro flamenco que cosechaba grandes éxitos tanto fuera como dentro de España. Giras como Turquía (1959); Siria, India, Libia, Francia, Jordania (1961); Bagdad, Iraq, Turquía-Ankara,

Marruecos (1962); Egipto- Alejandría, Líbano, Grecia, Libia-Trípoli, Siria (1964) o Egipto, Libia-Trípoli, Líbano (1965) atestiguan su condición de gran bailaor. Recibió clases nada menos que de Enrique “el Cojo” (*), el reconocido bailaor payo que formó a grandes figuras del baile flamenco, como Manuela Vargas, Lola Flores o Cristina Hoyos.

                                                                                                   Enrique “el Cojo”.

Joaquín López Barrera, conocido con su nombre artístico, “Jaky Romero”, había nacido un 7 de diciembre de 1932 en la calle Feria (Sevilla), siendo el mayor de los tres hijos de la sevillana Dolores y el tocinense Joaquín. “Nací en Sevilla pero me he criado aquí”, confesaba en sus entrevistas.

En la iglesia de San Juan de la Palma y sus alrededores solía corretear Jaky, alimentando así su devoción a María Santísima de la Amargura. También allí comenzaron sus travesuras infantiles: cuando estaba sobre el paso de misterio de “Nuestro Padre Jesús del Silencio en el Desprecio de Herodes”, queriendo ayudar, rompió
el dedo a uno de los romanos -en sus palabras, “el más feo”; “me llevé una buena bronca”, contaba.

Cuando solo tenía 14 años, falleció su padre, por lo que Jaky debió incorporarse tempranamente al mundo laboral, primero repartiendo periódicos y telegramas, y después como encuadernador en el ABC.

En Sevilla respiró el ARTE, con mayúsculas, que quiso –y consiguió- insuflar a su amado barrio de La Cuesta. Porque Jaky era maestro artesano de la cera, bordador, vestidor de imágenes, diseñador floral, capataz, costalero…Conocimientos todos ellos que había adquirido a través de su experiencia.

(*) Enrique Jiménez Mendoza (1912–1985), conocido artísticamente como Enrique “El Cojo”, fue uno de los bailaores flamencos más influyentes de Sevilla en el siglo XX.

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