Cuenta atrás para la celebración del I Centenario del Teatro Leal ¡Quedan 32 días!.José González Rivero. Por Julio Torres
¿Sabías qué la mejor sala de exhibición cinematográfica fue “El Leal” ? Desde el principio, el Leal se acondicionó para las proyecciones cinematográficas y que para las funciones de cine también era frecuente contratar a diversos conjuntos de cuerda, como sextetos o tríos. Así, por “la música ejecutada en las funciones del 24, 23 y 24 de julio” de 1916, a cargo del “Trío Max y Marguerit”, hubo de abonarse quince pesetas en concepto de propiedad intelectual. Incluso, en julio de 1921 la “Banda la Fe”, interpretó “tocatas” .
Además, el Leal contó desde sus inicios con su propia orquesta, cuidando mucho la calidad de sus intérpretes, instrumentos y partituras. Su primer director fue Fernando Rodríguez (popularmente conocido como “Don Fernando, el de la música”), quien recibió “dieciocho pesetas cincuenta céntimos por los honorarios de la orquesta en la función de cine” de marzo de 1916, así como “dieciocho pesetas setenta y cinco céntimos” por “la función de cine” la noche del 2 de octubre de 1916. En 1919, uno de los violinistas fue Emilio Silvestre. Se adquirieron partituras a la editorial de música“Casa Erviti” (c/San Martín, 28, San Sebastián), a Rafael Marrero Padilla y a Santiago Calero. Sabemos que Juan de la Cruz adquirió, para la orquesta del Leal, dos contrabajos: el primero, el 27 de noviembre de de 1917 a C. Núñez Fuentes, por 37’50 pesetas; el segundo, a Víctor Núñez, el 31 de enero de 1918, por 30 pesetas.

El 25 noviembre de 1915, poco después de su inauguración oficial, comienzan las proyecciones cinematográficas en el Leal, con el estreno de la superproducción histórica italiana “Cabiria”, dirigida por Giovanni Pastrone en 1914. Desde este momento, el Leal se convierte en una de las salas de proyección más importantes de Canarias, iniciando su andadura cinematográfica con una película recién estrenada y que fue considerada la mejor producción cinematográfica rodada hasta la fecha. Evidentemente, ello no hubiera sido posible si Rivero, hombre de grandes conocimientos cinematográficos, no hubiera sido el gerente del Leal. El estreno no tuvo el éxito esperado, pues el cine era aún algo muy novedoso – incluso temido- para las gentes del neófito siglo XX.
“Con buena entrada, no tanta como las excelencias de la película merecía, se proyectó anoche “Cabiria” en nuestro teatro principal.La cinta es hermosa, magnífica: la mejor de cuantas buenas por aquí hemos tenido ocasión de admirar.
Esta noche se proyectará la otra segunda mitad de la célebre obra cinematográfica de Gabriel d’Annunzio ”.
“La Información”, 26 de noviembre de 1915.
La cinta fue proyectada en cuatro partes, repartidas en dos días. Durante la proyección de la segunda parte, “cuando la oscuridad era casi completa, dio algunos pequeños gritos una niña a la que se bajaba por una de las esclares de las gradas. Aprovechando la propicia oportunidad, un infame degenerado, para el que todo castigo es poco, lanzó la voz de ¡Fuego!”. Afortunadamente, la rápida reacción del personal, encendiendo “a tiempo todo el alumbrado del edificio” evitó “la catástrofe que seguramente hubiera ocurrido al pretender salir del local los más exaltados” .
“No sabemos hasta estas horas si se ha averiguado quién fue el “tipo” que de tal manera quiso divertirse. Si así no se ha hecho, poco lista estuvo la policía, pues sabiéndose de qué parte fue lanzado el grito, todos o algunos de los que por allí estaban tenían que haberse apercibido de quién fue el “gracioso”, merecedor del más duro de los escarmientos”.
“La Información”, 26 de noviembre de 1915.

