Cuando el hombre pisó la luna en 1969 en el taller de «los Castillo» en La Laguna se fabricaba la mayor paellera del mundo. Por Julio Torres

Cuando se habla de 1969, hay que hablar del hombre en la luna… y de la paella de Bajamar (salvando las distancias, nunca mejor dicho)

Bajamar es un precioso pueblo, otrora pescador, del litoral lagunero. Desde 1969 no se puede olvidar su carácter especialmente culinario, pues fue en ese año cuando se confeccionó la primera paellera (digámoslo así, aunque la RAE indica que debe denominarse «paella») monumental de la Isla de Tenerife y del mundo, de la cual comieron más cinco mil personas. Meses antes de que el hombre pisara la luna, en el taller de cerrajería «Hermanos Castillo» se daba forma a la paellera mayor del mundo. A penas un mes después de aquel hito histórico, comieron de la paella cocinada en ella miles de personas llegadas a Bajamar de varios rincones de la Isla, y hasta los cámaras de NODO.

El taller que cortaba aquellas ernomes planchas a base de soplete y martillo estaba en la Calle Marqués de Celada, equidistante entre la Plaza del Dr. Olivera y la esquina de la Calle Carretas. En La Laguna corría el rumor de que se estaba fabricando «algo para poner en el Teide» y que «serviría de una especie de antena para seguir al Apollo XI». Nada más lejos de la realidad. Era para poner el nombre de Bajamar,Tenerife y Canarias en muchas de las portadas de las rotativas españolas y extranjeras, cadenas de television y hasta el NODO se ocuparon de aquella azaña. Gran Canaria tenía Maspalomas y la estación de seguimiento especial… ¡y nosotros tan felices con la paella mayor de mundo en Bajamar!

El hombre no ha vuelto a la luna, pero pocos años después, en 1973, se dobló el número de participantes gracias a la eficaz actuación del incansable, infatigable, Tomás Morales: fueron diez mil comensales los que disfrutaron de la paella que con su inmenso tesón preparó.

Y es que Bajamar se convirtió en los años 60-70 en el lugar de moda. Llegó la fiebre, todo el mundo quería estar en Bajamar. Diariamente, las pandillas de muchachos y muchachas bajaban desde La Laguna abarrotando las guaguas de Palazón, aún por entonces con asientos de madera; otros alquilaban apartamentos y, los más afortunados, “chaleces”. Constituyen recuerdos imborrables de aquella época “Casa Onofre” y sus chicharros fritos; el carrito de los bocadillos de chorizo de “perro”, la paella de pulpo y los orejones de «Casa el Chérif» y…. el “Orange Cruz de naranja” (evidentemente, los canarios arrastrábamos la asignatura obligatoria de “Francés”, de ahí la redundancia entre el término ingles “orange” y el español “naranja”, así como la transcripción fonética de “Sheriff”).

En el mismo año de 1969 llegó la moda de la cenas de matrimonios a la luz de la luna de la mano del Hotel Neptuno.

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