Cuando coinciden San Valentín y el Sábado de Carnaval. Por Julio Torres Santos

Hay fechas que, al cruzarse en el calendario, parecen crear una pequeña chispa histórica. Eso es lo que ocurre cuando San Valentín, el día del amor, coincide con el Sábado de Carnaval, una de las jornadas más festivas y desinhibidas del año. No es algo habitual. De hecho, la última vez que se dio esta curiosa coincidencia fue hace 73 años, en 1953.
La rareza del fenómeno se debe a que el Carnaval no tiene una fecha fija: depende del calendario litúrgico y se celebra en los días previos al Miércoles de Ceniza, que a su vez está ligado a la fecha de la Pascua. San Valentín, en cambio, es inamovible: siempre cae el 14 de febrero. Por eso, que ambos días se encuentren es una especie de alineación poco común entre tradición religiosa, calendario y fiesta popular.
Cuando sucede, el contraste resulta fascinante. Por un lado, San Valentín invita a los gestos románticos, a las flores, las cartas y las promesas de amor. Por otro, el Carnaval es sinónimo de máscaras, disfraces, música en la calle y una alegría colectiva que rompe con la rutina. Amor y fiesta, intimidad y bullicio, corazones y confeti compartiendo la misma fecha.
En 1953, quienes vivieron aquel 14 de febrero lo hicieron en un mundo muy distinto al actual, pero con un espíritu parecido: celebrar, reunirse y olvidar por un momento las preocupaciones. Hoy, esa coincidencia se mira con cierta nostalgia y curiosidad, como una de esas pequeñas rarezas del calendario que recuerdan que el tiempo también tiene sus caprichos.
Al final, que San Valentín y el Sábado de Carnaval se den la mano en el mismo día es casi un símbolo: el amor también puede ser festivo, y la fiesta también puede ser una forma de celebrar el amor. Y aunque no ocurra a menudo, cuando pasa, convierte una fecha corriente en algo un poco más especial.
