CINCO SIGLOS SIN FERNANDO II DE ARAGÓN. Cómo un solo hombre forjó una nación (II)

Pedro Galán García
Teniente general
REFORMAS EN LA ESTRUCTURA Y ADMINISTRACIÓN DEL ESTADO
«Cuando la tradicional política de Castilla logró conquistar para sus fines el espíritu claro, penetrante, de Fernando el Católico, todo se hizo posible» Ortega y Gasset
Isabel y Fernando no pretendieron la unidad dinástica como un mero elemento de poder personal, sino como base para la creación de un Estado moderno y capaz de desarrollar una política exterior no subordinada a las demás po-tencias de la época. Para lograrlo establecieron como líneas principales de su gobierno la esta-bilización de la sociedad sobre la que les había tocado reinar y el fortalecimiento del poder, y las llevaron a cabo a través del restablecimiento de la autoridad real poniendo límite a los intereses de los diferentes estamentos, en especial de la nobleza, de la aristocracia, y de la vertebración del Estado mediante la creación de diferentes organismos de gobierno, la organización de la administración de justicia y el restablecimiento de la seguridad en ciudades y campos.
Comenzaron por reorganizar el Consejo Real para hacer de él un verdadero instrumento de la administración del Estado. Los secretarios reales dejaron de ser designados por su mera condición de nobles para pasar a ser personas con la re-querida formación, a fin de que pudieran asumir responsabilidad en los asuntos de Estado. Para ello a partir de 1493 se exigió que todos fueran letrados con al menos diez años de estudios y se organizaron cinco cámaras. La primera, destinada al análisis de la política internacional dio paso en 1526 a la creación del Consejo de Estado. En la segunda el Consejo actuaba como Tribunal Supremo de Justicia. La tercera cámara responsable de finanzas y hacienda se convirtió en 1523 en el Consejo de Hacienda. La cuarta cámara era el Consejo de la Santa Hermandad. La última cámara la formaban nobles y letrados de Aragón, Cataluña, Mallorca, Valencia y Sicilia que auxiliaban al rey en el gobierno de estos reinos.
Con la finalidad de que las leyes llegaran hasta los últimos rincones del reino y de garantizar su cumplimiento se creó la institución de «los corregidores» que representó otro elemento fundamental en el control de la administración. Se trataba de funcionarios reales que administraban las ciudades, representando los intereses del estado, junto con «los regidores» que eran elegidos por los vecinos.
En el campo de la justicia era tarea imprescindible el integrar todas las jurisdicciones existentes en un sistema judicial único. Este adelanto se logró estableciendo una Secretaría de Justicia en 1496 y un tribunal permanente, la Audiencia, integrado por diez jueces, que se creó a final de siglo con sede en Segovia y Valladolid.
Otra tarea fundamental y absolutamente necesaria en este campo era la recopilación sistemática de la normativa legal, en especial
la relativa al derecho civil y al derecho penal. Para ello los reyes encargaron al jurista Alfonso Díaz de Montalvo la tarea de recopilar y pu-blicar todos los códigos legales medievales. Publicándose las Ordenanzas Reales de Castilla en 1485. En 1503 se publicó una recopilación de Pragmáticas. Este arduo trabajo culminó con la publicación de las conocidas como 83 Leyes de Toro tras la reunión de Cortes que tuvo lugar en esa ciudad en 1505.
Por último en el campo de la seguridad se es-tableció la Santa Hermandad allí donde no existía previamente, y se sistematizaron sus procedimientos de actuación mediante las Ordenanzas de Madrigal de abril de 1476, consiguiendo así extender y unificar las actividades de salvaguarda del orden y la tranquilidad social, permitiendo la reunión de todas la ciudades en una única asam-blea consultiva y de coordinación, el Consejo de la Hermandad, y organizando una milicia, em-brión de lo que habría de ser un futuro ejército regular que fortalecería el poder real. Además la Santa Hermandad administraba justicia en primera instancia, asegurándose así la eficiencia, la inmediatez y, sobre todo, la necesaria normalización en este campo además de preservar la objetividad de la justicia y sus debidas garantías. Así se logró que la seguridad pasara a ser, por primera vez, una política de estado.
Los soldados de esta institución, que no des-apareció formalmente hasta 1834 en que fue derogada por una ley de las Cortes nacionales, diez años antes de que se creara la Guardia Civil, se distinguían por su uniforme: un coleto sin mangas que dejaba al descubierto las de la ca-misa que eran verdes por lo que eran conocidos popularmente como mangas verdes.
La propia experiencia de la Corte itinerante de los reyes les llevó a realizar muchas otras reformas encaminadas, entre otros objetivos, a facilitar el transporte de bienes entre diferentes reinos, garantizar las comunicaciones postales, o equiparar las principales monedas de oro que había en España.
En definitiva, el logro principal de este proyecto de gobierno fue el retorno al control del Estado de las principales ciudades, la mejora en la gestión administrativa mediante la selección de los admi-nistradores en base a su preparación, la garantía de la seguridad y paz interiores y la centralización en la administración de justicia. Todo ello basado en el control de la nobleza y la reducción de sus privilegios en beneficio de las ciudades y la dignidad del trabajo y la preparación académica.
DESARROLLOS CULTURALES
«De una heroica educación sale un heroico rey» Gracián
El reinado de los Reyes Católicos destacó en el terreno de la cultura por facilitar el desarrollo de distintas formas artísticas fruto de las cuales se produjo la publicación del libro de Amadís de Gaula. Este nuevo género de caballerías iba a inspirar, pasados los años, la obra más destacada de la literatura universal: El Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. En 1480 los Reyes Católicos abolieron todos los aranceles sobre la importación de libros. Hasta 1501 se habían publicado en España alrededor de 800 títulos, en sólo los veinte años siguientes este número se había duplicado.
A la vez se desarrollaba el teatro español con comedias, obras de fe y grandes tragicomedias de tal manera que, finalizando el siglo XV, se llegó al nacimiento del drama moderno con La Celestina de Fernando de Rojas y Los Diálogos de Juan del Encina.
Se introdujo en España el humanismo a la vez que se impulsaron los estudios de latín, gra-mática, leyes, teología y medicina. La gramática castellana de Nebrija, publicada en 1492, es la primera de todas las lenguas modernas. En 1508 se publicó la Biblia Políglota Complutense de la Universidad de Alcalá.
En relación con las Bellas Artes se aceptaron las influencias de las corrientes norte europeas en la decoración de las grandes catedrales de Burgos, Sevilla y Toledo, destacando Juan Guas en arquitectura, Juan de Flandes en pintura y Gil de Siloé en escultura.
Todos estos desarrollos culturales estuvieron muy estrechamente relacionados con los profun-dos desarrollos sociales y económicos que produjo el proyecto de gobierno de los Reyes Católicos.
