Celebrar a Nuestra Señora del Rosario. Por Juan Pedro Rivero González

Celebrar a Nuestra Señora del Rosario es volver la mirada a María, Madre de Jesús y Madre de la Iglesia. Ella nos reúne como familia y nos enseña a caminar juntos, a escuchar la Palabra, a acoger a los demás y a poner nuestra vida al servicio del Evangelio. Bajo su mirada maternal, nuestra comunidad de Santo Domingo de Guzmán quiere renovar su deseo de ser una Iglesia abierta, fraterna y cercana.

Estas fiestas son también expresión de comunión. Nada de lo que vivimos como parroquia es fruto de una sola persona, sino del esfuerzo compartido, de tantas manos que colaboran, de quienes preparan, acompañan, rezan, sirven y participan. La Iglesia somos todos. Cada persona, con sus dones y posibilidades, contribuye a construir una comunidad viva en la que nadie sobra y todos tenemos algo que aportar.

Queremos vivir, por eso, estas fiestas con auténtico espíritu sinodal: caminando juntos, escuchándonos, compartiendo responsabilidades y aprendiendo a descubrir la presencia de Dios en los demás. La comunión no significa pensar todos de la misma manera, sino sabernos unidos por una misma fe, una misma esperanza y misión. María permaneció junto a los discípulos y acompañó el nacimiento de la Iglesia; también hoy sigue ayudándonos a permanecer unidos y a avanzar juntos.

Que Nuestra Señora del Rosario nos enseñe a hacer de nuestra parroquia una verdadera casa de comunión, oración y servicio. Que estas fiestas fortalezcan nuestros vínculos, renueven nuestra alegría de pertenecer a la Iglesia y nos hagan comprender que solo desde el trabajo común y el esfuerzo compartido podemos anunciar con credibilidad el Evangelio de Jesucristo.

JUAN PEDRO RIVERO GONZÁLEZ
Párroco de Santo Domingo de Guzmán La Laguna

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