Cada año hablamos de Tejina en la segunda quincena de agosto : La Casa de la Alhóndiga de Tejina: sus orígenes, misterios e historia , por Juan Luis Herrera Pérez

La publicación del escrito de Leopoldo de la Rosa Olivera sobre la Parroquia de San Bartolomé en el año 1943[1] marcó un hito fundamental en la investigación histórica sobre nuestro pueblo. Sin embargo, el interés en profundizar en este texto con la intención de contrastarlo con las fuentes, me obligó a poner en duda las afirmaciones que contiene en relación con la Alhóndiga. Fruto de esta investigación elaboré un trabajo[2], en colaboración con Miguel López González, que en esta ocasión que se me brinda trataré con mayor brevedad, abordando solo los aspectos relacionados con el espacio físico, solar o sitio que ocupa donde se construyó. Quedará para otra ocasión tratar de su constitución, estatutos o condiciones y del desarrollo durante casi dos siglos largueros de su vida, destacando los nombramientos de alhondigueros, rendición de sus cuentas, y otros aspectos que bien merecen un ensayo en profundidad, todo eso después del análisis y puesta en valor de la documentación disponible de una institución que orientó en buena medida la vida económica, social y espiritual de la mayor parte de los vecinos de su comarca mientras duró la suya.

Leopoldo de la Rosa realzó tanto la figura de Jacobina Huesterlin[3] de Ocampo, que la convirtió en la “mítica fundadora” del Arca de la Misericordia, gracias a la donación de tierras que hizo a la parroquia de San Bartolomé. Nos relató en su escrito que el

“5 de marzo de 1662 reunidos en Tejina su párroco, el licenciado Pedro Fernández de Rivera; los vecinos principales del pueblo, en número de 44, en representación de la Punta del Hidalgo el licenciado Diego Marrero Bethencourt, y algunos influyentes hacendados como D. Esteban y D. Tomás de Anchieta, D. Tomás Maroto, el licenciado Cristóbal Landin Machado, Claudio Bigot y otros, otorgan la escritura de constitución de una Obra Pía, con el nombre de Arca de Misericordia, cuyo fondo inicial se formó con donaciones de los vecinos…”

Y en relación a los terrenos “donados” donde se construyó la Alhóndiga nos explicó que

“Por acta de 14 de octubre de 1664 sabemos que en dicha fecha ya habían construido la casa panera en el solar donado por Dña. Jacobina Westerling, cuyo acto ratificaron sus hijo y nieto D. Ángel y D. Diego Lercaro en 1 de agosto de 1705, empleando para las puertas y ventanas madera de un lagar de Hernán Gómez, al que acordaron pagarle con dos fanegas de trigo”.

Analizando los libros de fábrica de la parroquia de San Bartolomé[4] encontramos el escrito que hicieron Ángel y Diego Lercaro confirmando la “donación de Jacobina Huesterling”. Prestando atención a este folio se pueden ver dos cajetines laterales en la parte izquierda, uno arriba donde se lee “véase el protocolo del aceite número 24”, y otro abajo que indicaba “al folio 65 de esta, el reconocimiento hecho por Nicolás González del tributo de diez reales que contiene este papel”.

Siguiendo esta pista analice en primer lugar al libro de Imposición de Tributos del Aceite para la parroquia de San Bartolomé de Tejina, comprobando que en el tributo nº 24 se explicitaba que era un

“Tributo de 10 reales que se pagan a la parroquial de este lugar de Tejina del sitio dado a tributo por debajo de la iglesia a Nicolás González… al folio segundo del libro corriente de cuentas de fábrica el título por donde D. Ángel y D. Diego Lercaro aprobaron la donación que Dña. Jacobina Huesterlin de Ocampo hicieron del sitio a la iglesia[5]…”

Se aprecia a través de la explicación del tributo 24 la identificación del “solar y sitio calmo” que donó Jacobina con el tributo nº 24 que pagaba Nicolás.

A continuación, tomé el folio 65 del libro 1º de fábrica donde se aclara que esta propiedad era la misma que había donado Doña Jacobina,

“…pareció Nicolás González, vecino de este lugar, y dijo respecto de que se halla poseedor y dueño de un sitio que Doña Jacobina Huesterlin dio y dono a dicha Iglesia, y Don Ángel Lercaro Justiniano y el Coronel Don Diego Lercaro, su nieto, aprobaron y validaron por el papel que se halla en este libro al folio 2…”

Una vez se identificó la donación con los terrenos del tributo 24, el objetivo era localizar donde estaban exactamente estos terrenos. Así, releyendo la confirmación por parte de Ángel y Diego Lercaro se comprueba que la donación

“…era de un solar y sitio calmo, que está frente a la Parroquia del Glorioso Santo en el lugar de Texina, bajando el barranco a mano izquierda…”.

Tomando al pie de la letra esta descripción, se observa que contradice la ubicación propuesta por Olivera, puesto que ésta se encontraba “bajando el barranco de las Cuevas a mano derecha[6] no a mano izquierda, lo cual ya nos plantea una duda razonable.

La única donación de Dña. Jacobina Westerling de la que se tiene constancia a día de hoy tuvo lugar el 4 de enero de 1667 ante el escribano Diego Remirez Machado[7]. En la misma se nos decía que era dueña

“…de un pedazo de tierra calma montuosa, que está en el lugar de Tejina, que linda por un lado camino real que va de la iglesia del Señor San Bartolomé a Bajamar, y por abajo otro camino real que viene de la Orotava y se junta con el camino referido y va asimismo a dar a Bajamar, y por un lado sitio del alférez Claudio Bigot, notorio y conocido, propio mío…”

Esta referencia la podemos relacionar con la cesión[8] del tributo que hicieron Joseph Ramos de Albornoz y sus hermanos a Nicolás González el 14 de agosto de 1762[9], donde se hacía mención expresa de que dicho lugar de la donación lindaba “por abajo y arriba caminos reales”, entendiendo que el cruce de ambos caminos reales se encontraría en ese entonces por la trasera de la actual plaza de Iglesia.

Es, por todo lo anteriormente expuesto, que en nuestra consideración la ubicación de la donación que hizo Dña. Jacobina Westerling a la Iglesia de San Bartolomé debemos situarla en unos terrenos aledaños a la trasera de la plaza de la Iglesia y no donde nos hizo creer Leopoldo de la Rosa Olivera con su escrito.

En cuanto a la mención del lagar de Hernán Gómez, se localizan diversos asientos en el libro 1º de las actas[10] de la Alhóndiga, donde se nos decía que “en el año de 1673 se determinó por los vecinos del lugar de Tejina hacer y fabricar una casa para recoger en ella el trigo de la arca de Misericordia[11]…”, así como de la fabricación de la Alhóndiga ya en 1674, lo que corregiría la fecha dada por Olivera en 10 años[12].

Analizando estos asientos podemos entender que se utilizaron los materiales del lagar o, si nos fijamos en la expresión “6 fanegas de trigo, las cuales se den a Hernando Gómez en cuenta de pago de dicho lagar”, interpretar que se compró no solo el conjunto de los materiales de madera que conformaban el lagar sino también el lugar que ocupaba el lagar, entendiendo “lagar” como sitio o terreno donde se ubicaba dicha infraestructura. Por otra nota del propio libro 1º de acuerdos sabemos que el lagar se encontraba indiviso[13], siendo por tanto una propiedad en común entre todos los herederos de Hernán Gómez, el viejo. En nuestra hipótesis, este lugar que ocupaba el lagar, propiedad de los Gómez, podría ser donde se acabó construyendo la casa de la alhóndiga.

Podemos confirmar en el testamento de Hernán Gómez[14] como él mismo nos dice que tenía entre sus bienes un lagar anejo a su casa, que lindaba con el barranco de Las Cuevas, tal como observamos en una escritura de imposición de tributo sobre la casa de los padres de Hernán Gómez,

“…los impuso sobre unas casas sitas en este lugar de Tejina con todas sus pertenencias, que lindan de la una parte el barranco de las Cuevas y por la otra parte y por abajo corrales de los herederos de Juan Fernández y otros linderos[15]…”

En el transcurso de su posterior historia, sabemos que, con la conclusión de un viciado y anómalo expediente y procedimiento administrativo, en el día 27 de enero de 1850 se hizo efectiva la absorción del ayuntamiento de Tejina por parte del de La Laguna, asumiendo este todos los bienes propios de nuestro pueblo. Entre los mismos se encontraba el edificio de la Alhóndiga, hecho que provocó la rápida reacción del párroco de la iglesia de San Bartolomé de Tejina, D. Juan Espinosa y Salas[16], que en 29 de enero de 1850, tan solo un día después de ejecutada la absorción, escribió al gobernador eclesiástico exigiendo que se le devolviera la alhóndiga a la parroquia.

De este modo, el cura se hizo con la propiedad de la alhóndiga que sin demostrar su pertenencia gracias a un certificado que elaboró el mismo donde confundía, no sabemos si intencionadamente o no, el lugar de la donación de Doña Jacobina Huesterlin con el lugar donde se construyó la alhóndiga. En mi opinión, el granero de la alhóndiga fue construido gracias a los beneficios de los primeros años, teniendo en cuenta que el acuerdo de los vecinos indica una propiedad de la familia Gómez. Interpretó que el compromiso relativo al uso de las maderas del lagar de Hernán Gómez podría llevar implícito también la disposición del espacio del lagar propiamente dicho, dado que sobre el mismo creemos se edificó la casa panera y granero de la Alhóndiga y Arca de la Misericordia de este lugar de Tejina.

[1] Noticias históricas de la parroquia de San Bartolomé en Tejina, Revista de Historia nº 62, abril-junio de 1943, Tomo IX año XVI, pp. 85 a 98.

[2] El trabajo completo se encuentra Publicado en la web https://www.fuentesdetejina.com/noticias/presentacion-del-trabajo-la-alhondiga-de-tejina-sus-origenes-misterios-e-historia-lugar-alhondiga-de-tejina-27-de-julio-del-2019.

[3] En los textos el apellido aparece de muy diversos modos: Huesterlin, Westerling o Esterlín son algunas de las variantes que hemos podido encontrar.

[4] Libro 1º de fábrica de la Parroquia de San Bartolomé de Tejina AHDLL.

[5] C-3.809 Libro imposición de tributos de aceite de la Parroquia de San Bartolomé de Tejina AHPST.

[6] Hay que tener en cuenta que la referencia es en relación a la corriente del barranco, tal como se decía en ese entonces. En este sentido, la Alhóndiga se encontraría a la derecha de la corriente del barranco de Las Cuevas y a la izquierda de la corriente del barranco Aguas de Dios.

[7] PN-1.388 Diego Remirez Machado, 4 de enero de 1667, AHPSC.

[8] Al folio 81 del libro de cuentas de fábrica consta que Joseph Ramos de Albornoz y sus hermanos hicieron cesión del sitio que luego tendría a tributo Nicolás González ante Gabriel del Álamo Viera, escribano público, en 14 de agosto de 1762.

[9] CH-10 p. 783v de 7 de julio de 1774 ante Christóbal Joseph Padrón, AHPSC.

[10] Libro 1º actas de la Alhóndiga de Tejina página 103 vuelta.

[11] Libro 1º actas de la Alhóndiga de Tejina página 103.

[12] Olivera menciona en su escrito que fue el 14 de octubre de 1664.

[13] Libro 38 actas de la Alhóndiga de Tejina página 102.

[14] Hernán o Hernando Gómez era hijo de Gaspar Quirós y de Gaspara de Armas, nieto de Hernán Gómez, el viejo, y bisnieto de Asencio Gómez. Estaba casado con Lucía Perera, hija de Francisco Perera y Beatriz Perdomo.

[15] PN-802, herencia del tributo de misas por la Epifanía de Navidad impuesto por Hernán Gómez, el viejo, por parte de Hernán Gómez, hijo de Gaspara de Armas, ante Esteban de Mederos el 20 de marzo de 1618.

[16] Referencia A-VII, documento nº 3 contenido en la sección segunda del AHMLL.

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