Así fue el Viernes Santo lagunero de 2023
El Viernes Santo lagunero comenzó con las procesiones no relacionadas con «La Madrugada». Ya a las once de la mañana lo hizo La Piedad que representa a la Virgen con Jesús muerto en brazos, tras ser descendido de la Cruz.
En el cortejo se portó bajo palio una reliquia de la Cruz de Cristo (Lignum Crucis) que durante el año se custodia en una pequeña hornacina en el retablo de Nuestra Señora de la Piedad.
Acompañó al cortejo procesional la “Cofradía del Lignum Crucis y Nuestra Señora de la Piedad”, con Juan José García García como Hermano Mayor. El acompañamiento musical corrió a cargo de la magnífica Banda de Música “Valle de Guerra”.

Para continuar sin tregua en el precesionar lagunero, las 13:30 horas, salió desde la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán el paso del Santísimo Cristo de la Unción, Nuestra Señora del Mayor Dolor, Santos Varones, San Juan y Santa María Magdalena.
Un hermoso paso que ha ido evolucionando en los últimos años, y está compuesto por cuatro imágenes: El Cristo y la Virgen Dolorosa que son recientes incorporaciones, obras del imaginero lagunero de Punta del Hidalgo Ibrahím Hernández. Los Santos Varones y san Juan Evangelista son obras isleñas, quizá de finales del siglo XVII. La efigie de la Magdalena fue realizada por Fernando Estévez en la primera mitad del siglo XIX.

Procesionó acompañado de la “Cofradía Penitencial de la Unción y Mortaja del Cristo”, con Remedios López Cruz como Cofrade Mayor. El acompañamiento musical le correspondió a la Asociación Musical “Unión y Amistad”.
Ya las procesiones de tarde abrieron con a las cuatro, desde la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán, se trasladó al Señor Difunto hasta la Catedral de La Laguna.

Ya A la cinco de la tarde La Procesión Magna
Creó esta procesión el entonces obispo fray Albino González y Menéndez Reigada, en 1927, para conmemorar el cincuentenario de la creación de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, pues consideraba que, aunque había sido creada en 1819 por Bula del papa Pío VIII, su consolidación se produjo en 1877. Entonces fue “una prueba”, que se mantendría “si todo iba bien”.
En “la Magna” desfilaron los pasos procesionales manteniendo el orden catequético que narraron los hechos sucedidos a Jesús en su Pasión y Muerte, fue presidida por el obispo de la Diócesis, Bernardo Álvarez Afonso, Cabildo Catedral, Comité Ejecutivo de la JHC, Ayuntamiento y autoridades civiles y militares. Acompañaron todas las hermandades y cofradías, y ocho agrupaciones musicales, entre bandas de cornetas y tambores, bandas musicales, asociaciones musicales y la Banda Musical del Ejército junto con la Banda de Guerra del Mando de Canarias, que cierran la procesión.

Para acabar con la jornada de más precesiones del año en La Laguna salió «El Silencio»
Desde la S.I. Catedral, a las diez de la noche, salló la Procesión del Silencio que, integrada por todas las hermandades y cofradías penitenciales de La Laguna, acompañaron al Santísimo Cristo Difunto portado a hombros por la “Cofradía de Penitentes de la Misericordia”, hasta la Parroquia de Santo Domingo de Guzmán.

Durante la Procesión del Silencio, se apagó el alumbrado público del recorrido y los fieles, en extremado silencio, escucharon el tintinear de esas campanillas que penden de la urna de plata que porta al Cristo Yacente de Santo Domingo. Entre el silencio y la oscuridad, impresionó el sonar del paso racheado de los cofrades, pero sobre todo el cadavérico rostro y el cuerpo mortificado de Jesús.
