Así fue el Domingo de Ramos en La Laguna: tradición y fe entre palmos y olivos

La mañana comenzó a las puertas del Palacio Episcopal con la Bendición de palmos y olivos por el Excmo. Rvdmo. Sr. Obispo D. Eloy Alberto Santiago Santiago (Foto: Julio Torres, portada). Al mediodía se celebró la procesión de la Entrada de Jesús en Jerusalén, acompañada de la Cofradía de la Entrada de Jesús en Jerusalén y Cristo Predicador. (Foto: Julio Torres)
La ciudad de San Cristóbal de La Laguna volvió a llenarse de vida, color y tradición con la celebración del Domingo de Ramos, una de las jornadas más significativas de la Semana Santa. Desde primeras horas de la mañana, familias enteras se congregaron en las calles del casco histórico, donde el protagonismo recayó especialmente en los más pequeños: niños y niñas portando palmos y ramas de olivo, símbolos de paz y bienvenida.

Ya por la tarde tomó las calles en estación de penitencia la Cofradía de Ntro. Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Amargura, acompañados de la Real Hermandad y Cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Sentencia y María Santísima de la Amargura, realizando estación de penitencia a la S. I. Catedral. (Foto: Julio Torres)
Ataviados en muchos casos con sus mejores galas, los menores acompañaron a padres y abuelos en una jornada que combina el fervor religioso con un marcado carácter familiar. Los palmos, cuidadosamente trenzados y adornados, destacaban entre la multitud, mientras las ramas de olivo aportaban un toque de sencillez y tradición ancestral. Para muchos, no se trata solo de un acto litúrgico, sino de una costumbre que se transmite de generación en generación.

María Santísima de la Amargura. (Foto: Julio Torres)
Las parroquias de La Laguna acogieron la tradicional bendición de los ramos, seguida de procesiones que recorrieron las calles empedradas del centro histórico. El ambiente estuvo marcado por la solemnidad, pero también por la ilusión infantil, visible en las miradas curiosas y en el entusiasmo con el que los más pequeños participaban en cada momento.
El Domingo de Ramos no solo inaugura la Semana Santa, sino que reafirma el vínculo entre la comunidad y sus tradiciones. En La Laguna, esta jornada se vive con especial intensidad, donde la fe, la cultura y la infancia se entrelazan en una escena que cada año vuelve a repetirse, manteniendo viva la esencia de una celebración profundamente arraigada.

La noche fue para el Cristo de las Caídas, acompañado de la Cofradía del Santísimo Cristo de las Caídas. (Foto: Tony Cedrés)
Así, entre palmos que se alzan al cielo y olivos que evocan tiempos antiguos, la ciudad inicia una semana cargada de simbolismo, recordando que, en las manos de los niños y niñas, también descansa el futuro de sus tradiciones.
