Los guanches de la Torre dell’Orologio en Venecia

Torre del Reloj de Venecia, con la esfera, la Virgen con Niño flanqueada por cifras romanas y arábigas, el león de San Marcos y encima de todo, los Mori («Moros»).

Torre dell’Orologio es, como su nombre indica, una torre de reloj situada en la plaza de San Marcos en Venecia (Italia), junto a la Procuratie Vecchie. Alberga el reloj más importante de la ciudad, el reloj de San Marcos y también es conocida como la torre del reloj de los moros.

Fue construida como una muestra de la riqueza de Venecia, y como ayuda a los marineros del Gran Canal que se iban de viaje.

El edificio, diseñado por Mauro Codussi, fue construido entre 1496 y 1499. Tiene cinco huecos, del que el central es el más grande. Este vano incorpora una entrada en dos pisos, con la gran esfera del reloj por encima, culminada por una torre de un solo piso con una representación de un León de San Marcos contra un fondo nocturno, mientras que dos figuras en bronce oscurecido pretenden ser gigantes, pero son conocidos como los «Moros». Están en pie en lo alto y tocan la campana cada hora.

El mecanismo del reloj, que data de 1499 y ha sido muy restaurado desde entonces, mueve la principal esfera del reloj, que consiste en varias esferas concéntricas. Las más exteriores muestran los números 1 a 24 en numerales romanos, y una manecilla embellecida con la representación del sol indica la hora. La segunda esfera representa los doce signos del zodiaco, distinguidos, como las esferas interiores, con dorado sobre un fondo de esmalte vítreo azul. Las esferas interiores indican las fases de la luna y el sol.

También mueve un mecanismo por encima de la esfera del reloj, donde un nicho con una representación de la Virgen María y el Niño Jesús está entre la hora en números romanos y los minutos (en múltiplos de cinco) en numeración arábiga. El Día de la Ascensión, estatuas de los Reyes Magos pasan frente de ellos.

Se añadieron terrazas a la torre por Giorgio Massari en 1755, pero aparte de ella está poco alterada. La restauración moderna, iniciada en 1997, acabó en mayo de 2006 inaugurándose en la media noche del 27 de mayo.

Para algunos investigadores, el Mencey Belicar, Don Enrique Canario de Icoden, “il piú famoso e piú bello”, terminó sus días en tierras italianas, aunque pensamos que no fue olvidado por la Serenissima República de Venecia, que en la Torre Dell’Orologio (Torre del Reloj) de la Plaza de San Marcos lo inmortalizó en los guanches que dan la hora, ataviados con sus tamarcos y luciendo sus hermosas cabellera de pelos ensortijados, allí conocidos por mori (moro), en referencia al color oscuro de su piel, que marcan el tiempo a los venecianos desde hace más de cinco siglos.

Para otros, la conocida como la torre del reloj de los moros, tiene en lo más alto dos enormes figuras de bronce que probablemente representen aborígenes canarios esclavos de las razzias que hasta la conquista española hacían los europeos. Se observa que portan el «sunta» – maza muy gruesa con porras en los extremos, que empleaban los guanches-. También se advierte que los guerreros tienen barba y se visten con pieles, al modo de los antiguos canarios.

Otro viajero de las Islas apunta en su diario: «La Piazza San Marco es una de las más bellas del mundo, y está rodeada de elementos arquitectónicos tan bonitos como la Basílica o el Palacio Ducal. Las columnas, traídas desde Constantinopla, están rematadas por el león con alas (San Marcos), símbolo de Venecia, y en la otra, la imagen de San Teodoro, protectores de la ciudad. Entre ellas, se ejecutaba a los condenados a muerte, y desde entonces, los venecianos se cuidan de no pasar entre ellas porque da mala suerte.

Busco el famoso reloj, que llama poderosamente la atención por lo espectacular, y porque en la parte alta, dos moros ataviados con una piel de carnero o cabra, golpean una campana de grandes dimensiones. Muchos no saben, que en 1496 terminada la conquista de la Isla de Tenerife por los castellanos, a manos de Alfonso Fernández de Lugo, éste entrega a los Reyes Católicos, siete de los Menceyes capturados en la isla. En Soria, donde está la corte, los Reyes Católicos hacen un «regalo» al embajador Capello de la Serenísima Señoría de Venecia, el Dux.

El Mencey «sin nombre», viaja con el séquito a Barcelona y luego a Valencia donde embarca hacia Túnez y finalmente llega a Venecia el 17 de mayo de 1497.

El séquito llegó a poco de celebrarse la procesión de la Vera Cruz, donde el Mencey desfiló para asombro de los venecianos que admiraron la altura, corpulencia, vestimenta y sus costumbres. Y no menos quedó impresionado el mismo Mencey, que dijo estar en el paraíso. Fue en ese mismo año cuando se esculpen los «moros» del reloj de Venecia a cargo del escultor Paolo Savin.

Podría haber sido el Mencey el posible inspirador para este artista. La suerte del Mencey termina años después en Padua, donde muere de melancolía».

Pero sin duda los más completo es  el artículo de investigación de Mariano Gambín García, titulado «Un rey guanche en la corte de los Reyes Católicos. Tras los pasos de don Enrique Canario, el último mencey de Icod», publicado en la «Revista de Historia Canaria» (2003), Nº 185, págs. 125-158.

Texto completo:  06 (Mariano Gambín García)

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