Domingo Medina Martín leyó el pregón de las fiestas en honor de San Juan Bautista La Laguna 2018

Medina centró su pregón en un relato trenzado a base de corazón y recuerdos, el pregonero desmenuzó el pasado de los habitantes del lagunero barrio de San Juan en un tono cálido, sencillo y sobre todo humano, centrándose en los enormes sacrificios y la lucha tenaz de los vecinos por superar las dificultades de los años 50 y 60. Añadiento sus recuerdos infantiles de fiestas tan vinculadas al barrio como son las patronales de San Juan o las otoñales de «Finados».

Sin duda, el pregón de Domingo Medina ha sido la obertura mejor que pueden tener unas fiestas tan señaladas para la Ciudad.

Pregón de las Fiestas de San Juan Bautista 2018. Por Domingo Medina Martín (I)

SAN JUAN, UN BARRIO SOLIDARIO

A lo largo de los años, muchas han sido las personalidades que me han precedido en un acto de tanta relevancia como éste. Todos ellos han aportado sus conocimientos, estudios e investigaciones sobre la importancia del barrio de San Juan en el contexto histórico de nuestra ciudad. Precisamente por esas aportaciones, cuando nuestro Hermano Mayor don Ramón Herrera Correa me invitó para que realizara el Pregón de los Actos y Cultos que en honor de San Juan Bautista se vienen celebrando desde 1584, mi primera reacción fue de agradecimiento y la segunda de responsabilidad. Por éste último motivo, me planteé qué podría aportar modestamente. Lo primero que me vino a la imaginación fueron las palabras pronunciadas el pasado año por don Miguel Ángel Fernández Matrán en la lectura del Pregón, cuando dijo que el barrio de San Juan era un sentimiento. A partir de esta premisa, hablar del barrio donde nací, me crié y jugué, me plantea una sensación de paz espiritual tranquilizadora, porque mis recuerdos infantiles están unidos para siempre a unlugar que tiene sus ejes en una ermita, un cementerio y un llano donde hubo molinos de viento.

Como nos dejó escrito en la Guía Histórica de La Laguna el insigne historiador y sacerdote lagunero don José Rodriguez Moure, ”el templo de San Juan, como el de Santa María de Gracia y el de San Benito, es pequeño para darle tal nombre y grande para el de ermita”. Comparto con don José tal definición, aunque desde siempre a la iglesia se la conoce como la Ermita de San Juan, al menos hasta el año 1963, que el Excmo Sr. Obispo de San Cristóbal de La Laguna don Luis Franco Cascón, por Decreto del día 15 de mayo de 1963, dado en La Laguna, crea la Parroquia de San Juan Bautista.

El pasado año la Venerable Hermandad de San Juan comenzó a organizar una serie de actos para conmemorar los doscientos cincuenta años de su fundación. Con tal motivo el Excmo Ayuntamiento de La Laguna editó, conjuntamente con la Hermandad, un libro coordinado por el historiador lagunero don Carlos Rodriguez Morales.

En dicha obra se hacen grandes aportaciones históricas referentes a los motivos por los cuales la ciudad de La Laguna del siglo XVI, como él mismo recuerda lo dicho por don Alejandro Cioranescu, ”en aquel tiempo La Laguna era Tenerife,” agradece a San Juan Bautista y lo toma como protector durante la epidemia de peste que comenzó a mitad del año 1582, durante la celebración del Corpus. ”Precisamente ese año y en plena epidemia, la Justicia y Regimiento fueron al campo de los muertos y sobre el recinto que ocupaban sus sepulturas marcaron la extensión de la ermita que hoy vemos” (Rodriguez Moure).

Respecto a las dimensiones de la Ermita, en el libro antes citado, Rodriguez Morales hace referencia a un acta capitular del año 1583,” dice que la nueva ermita debía ser del tamaño de la de San Benito y que donde están los cuerpos enterrados que han de quedar fuera se ha de hacer un cerco. Es decir, en el solar sobre el que se edificó el templo se había reservado sin haber sepultado ningún cuerpo y estuvo previsto que para proteger que en la zona de enterramiento entorno a él se hiciera una cerca”. Respecto a esta información podemos aportar que cuando se empezó a excavar en los terrenos anexos a la iglesia, en el lado del evangelio, para construir los cimientos de la capilla del Cristo de las Caídas añadida a la ermita en 1963, aparecieron restos humanos en un número importante, lo que viene a confirmar lo dicho anteriormente, es decir, las sepulturas quedaron fuera de los muros de la ermita.

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