Aproximación a la figura de Juan Pedro Ascanio García: un comunista inquieto a 100 años de una revolución. Por Rubens Ascanio Gómez
Yo era apenas un niño cuando hace treinta años, en febrero de 1987, mi tío abuelo Juan Pedro Ascanio García moría de un fallo cardíaco, lo recuerdo como un gomero afable, de pequeña estatura, una persona a la que muchos califican como un auténtico comunista.
Juan Pedro es uno de esos numerosos ejemplos de persona con un compromiso militante que perdura en los años hasta el final de sus días, de esos de los que no se suele hablar tanto como los que tras una breve etapa rebelde vuelven al “dulce” regazo de la pasividad o incluso en posiciones antagónicas a las de su juventud.
