Tradiciones laguneras: San Diego vivió hoy su procesión del mediodía
Julio Torres.- La Laguna mantiene en pleno siglo XXI la combinación de colorido, alegría y devoción de sus danzas de cintas. Hoy celebramos la procesión del mediodía en San Diego del Monte, el tipismo lagunero y la amabilidad de los vecinos de estos barrios tan antiguos como la propia Ciudad te invitan a unirte a ellos en la celebración de sus fiestas y tradiciones.
La celebración del ancestral Baile de la danza de San Diego coincide con la festividad del Santo en el barrio de su nombre.
La Danza de Cintas, también llamada “Danza de Camino”, representa una estampa folclórica localizada de forma puntual en algunos núcleos rurales de la peninsula Iberica, de Iberoamerica y Canarias siendo bailada, casi exclusivamente, como apertura de procesiones y romerías, donde se mezclaba el fervor religioso con supercherías y costumbres paganas.
Como muestras de esta tradición en Tenerife, han permanecido en el tiempo danzas como la de Las Vegas de Granadilla de Abona, Chimiche, Gtiimar, El Escobonal, Igueste de Candelaria, Geneto, Tegueste, Guamasa, Icod el Alto, El Palmar y San Diego, en La Laguna.
En este ritual se engarzan cintas de varias tonalidades a un palo central o lanza donde los bailadores se alternan en una rueda, evolucionando en sentido contrario, girando alrededor de ella tejiendo y destejiendo las cintas.
Esta forma de baile es una consecuencia evolutiva de las costumbres primitivas, que tomaban el árbol y la piedra como centro de sus ceremonias, saltos y danzas, como cita Esquivel Navarro en su “Discurso sobre el arte del danzado y sus excelencias y primer origen” (Sevilla, 1642).
Como característica distintiva en Canarias, los tocadores se sitúan inmediatamente detrás del baile, ejecutando el ritmo del tajaraste (El tajaraste es una música y una danza colectiva típica de Canarias España, concretamente de las islas de Tenerife y La Gomera), donde se intraduce el tambor y las castañuelas, que son portadas por los bailadores en una sola mano, ya que la otra sostiene la cinta.
Esta forma de baile es una consecuencia evolutiva de las costumbres primitivas. En San Diego, si las características del camino lo permitían, la danza se bailaba en un sólo palo: en el interior los jóvenes y en el exterior los mayores. Pero, si el camino era muy estrecho, bailaban en palos distintos.
Sobre el posible origen de esta danza hablamos con Sebastián Viera González, “Chano”, (entrevistado por La Laguna Treinta Días en 1997, pocos años antes de su fallecimiento) encargado y tambor de la Danza de San Diego durante más de cuarenta años. Nos contó que, cuando empezó a bailarla -en 1940, con ocho años- preguntó a su padre sobre sus orígenes y éste los desconocía. Tampoco lo sabía “Cho Genario” que, con más de setenta años a sus espaldas, en 1940, conservaba un lanza sumamente deteriorada. Estos datos nos llevan a pensar que los orígenes de la Danza de San Diego pueden remontarse a la epoca de la fundación del convento de San Diego del Monte (1648).
