Las Hermandades laguneras recibieron la Medalla de Oro de La Ciudad

Intervención integra en el acto de José Alberto Díaz, alcalde de San Cristóbal de La Laguna
Bienvenidos a este acto solemne de entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna a la Junta de Hermandades y Cofradías
Como cualquier pueblo, como cualquier municipio, como cualquier institución, como cualquier obra humana perdurable, San Cristóbal de La Laguna es el fruto del trabajo, del combate por la vida, de la ilusión y hasta del amor de generaciones de mujeres y hombres.
En la urdimbre social, cultural y simbólica de nuestra ciudad la fuerza de la fe religiosa, que alcanza una de las expresiones más arraigadas en una Semana Santa que atrae a personas de todo Tenerife y todo el Archipiélago, ha representado una constante histórica.
Las Hermandades y Cofradías de San Cristóbal de La Laguna son guardianas de ese legado de fe religiosa y compromiso espiritual que se integra en nuestra identidad histórica.
Los orígenes, la trayectoria y las actividades de la Hermandades y Cofradías de La Laguna pueden ser vistas con los ojos de la religión cristiana, y así su importancia es fundamental como testimonio y proclamación de una fe vivida intensamente y transmitida de padres a hijos durante siglos.
Pero también pueden ser contempladas con los ojos de la Historia y su importancia social y cultural no será episódica, circunstancial ni menor. Al contrario: las Hermandades y Cofradías son referencias imprescindibles para comprender las singularidades de San Cristóbal de La Laguna y su evolución social desde el siglo XVI hasta la actualidad.
Tal y como nos explica el historiador Lorenzo Santana Rodríguez en su magnífica monografía sobre las cofradías y procesiones en nuestro municipio entre los siglos XVI y XIX, las cofradías laguneras desempeñaron el papel de los gremios.
En territorios peninsulares, y en realidad en toda la Europa Occidental, el gremio era una institución medieval que agrupaba a los que ejercían una determinada actividad profesional: zapateros, carpinteros, curtidores, hojalateros. Eran asociaciones que regulaban estas actividades y garantizaban la calidad profesional y la mutua asistencia entre sus miembros.
Por diversas razones históricas en La Laguna – en Tenerife –fueron las cofradías las que asumieron la función de los gremios. De esta manera, las cofradías funcionaron desde un primer momento como herramientas de articulación social y como instrumentos reconocidos política y eclesiásticamente para ordenar las actividades profesionales y las aspiraciones sociales.
Santana Rodríguez llega a asegurar que las cofradías representaron, más que afanes exclusivamente gremiales, auténticos movimientos sociales decisivos a la hora de dinamizar, conectar y equilibrar múltiples intereses parciales. De ahí su rol determinante para el crecimiento y desarrollo de nuestro municipio, realmente decisivo hasta mediados del siglo XIX.
Hace más de sesenta años cofradías y hermandades entendieron imprescindible crear un órgano de representación y participación que integrara y vehiculara sus actividades, inquietudes y anhelos: la Junta de Cofradías y Hermandades de San Cristóbal de La Laguna. Una organización que sirve como espacio de debate de las entidades que la integran y como instrumento de diálogo con las administraciones públicas y con otros sectores de la sociedad civil. Han sido sesenta y tantos años muy bien aprovechados.
Como dije antes, cofradías y hermandades no son solo guardianes de un rico patrimonio histórico, de un protocolo cargado de emoción y belleza, de una sensibilidad religiosa hondamente humana. Hermanos y cofrades son un plural pero decidido grupo de personas que trabajan con ahínco en la mejora de las condiciones de vida de quienes tienen alrededor.
Son innumerables las acciones beneméritas que la Junta de Hermandades y Cofradías desarrolla a lo largo del año. Desde la colaboración con los comedores sociales y la recogida de alimentos hasta la organización o el impulso a conciertos y otros actos benéficos, pasando por la edición de libros o las exposiciones plásticas o fotográficas, la Junta de Hermandades y Cofradías no se contenta con celebrar su fe, sino que la practica día a día desde la sensibilidad y la solidaridad.
La concesión de la Medalla de Oro del Ayuntamiento de La Laguna a la Junta de Hermandades y Cofradías supone, por lo tanto, un acto de estricta justicia. Un acto de justicia con nuestro pasado histórico y nuestro legado cultural. Un acto de justicia con los custodios y valedores de una parte excepcional de nuestro patrimonio artístico y nuestro acervo emocional. Un acto de justicia hacia un caudal inagotable de generosidad y compromiso social que han demostrado durante muchas décadas con todos los laguneros.
Un acto de justicia, en definitiva, con los responsables de la memoria acumulada de cofradías y hermandades que nos ayuda a comprender lo que somos y también lo que queremos ser. Buenas personas y buenos ciudadanos, leales a nuestras raíces pero sin miedo al futuro si sabemos estar juntos y convivir en tolerancia y libertad.
Muchas gracias.
