Guillermo Oliva Casanova gana el XV Premio Bienal de Poesía Joven del Ateneo de La Laguna
El jurado distingue su poemario cuerpopaisaje, una obra en la que cuerpo y territorio se entrelazan a través de una escritura de gran fuerza poética, riqueza visual y madurez expresiva
Guillermo Oliva Casanova ha resultado ganador del XV Premio Bienal de Poesía Joven del Ateneo de La Laguna con su poemario cuerpopaisaje. El jurado de esta edición, integrado por los escritores Víctor Álamo de la Rosa, José Miguel Perera y Sophia Hidalgo, ganadora de la anterior convocatoria, ha destacado la madurez, la sensibilidad y la singularidad de la propuesta poética del autor.
La obra premiada construye un espacio en el que cuerpo y paisaje dejan de ser realidades separadas para fundirse en un mismo territorio poético. El recuerdo, el deseo, la reclusión, el paso del tiempo, la muerte, la resistencia y la esperanza atraviesan unos versos que convierten lo cotidiano en imágenes inesperadas y exploran la relación entre la experiencia íntima y el mundo exterior.
Para Víctor Álamo de la Rosa, cuerpopaisaje muestra «una madurez insospechada en un poeta tan joven». El escritor subraya especialmente la capacidad de Oliva Casanova para adentrarse sin temor en «la imagen atípica o la metáfora deslumbrante», así como el atrevimiento de una versificación «musical pero también incómoda, no sujeta a zonas de confort». A su juicio, sus versos revelan ya el oficio de un poeta consciente de que «la poesía es lo que está atrás de atrás del lenguaje».
José Miguel Perera destaca, por su parte, la importancia que adquiere la corporalidad en todo el poemario. En cuerpopaisaje, señala, el cuerpo se expande desde el recuerdo y el deseo pese a la tendencia de la voz poética hacia la reclusión y el autoaislamiento. Esa experiencia íntima permanece conectada con un mundo exterior urbano, volcánico y, en ocasiones, marino, en el que aparecen vehículos, edificaciones, el piche cotidiano y los ecos de otras voces y otras pieles.
De esta manera, el cuerpo «no se puede disociar del territorio porque es y (se) hace territorio». Perera resalta asimismo la densidad y capacidad evocadora de una escritura que aborda el sufrimiento, la reclusión, el final de los ciclos, la resistencia, la desesperanza y la esperanza, la muerte y la desconexión con la vida. El resultado, afirma, es un libro abierto a múltiples interpretaciones y capaz de «zarandear nuestro cuerpo lector al compás de su lectura».
Sophia Hidalgo pone el acento en la sensibilidad con la que Guillermo Oliva Casanova establece esa unión entre los dos elementos que dan título al poemario. Para la escritora, cuerpopaisaje «ofrece una mirada bellísima hacia un territorio particular» y demuestra la capacidad del autor para transformar «momentos cotidianos en estallidos, en imágenes insólitas».
Con este reconocimiento, el Premio Bienal de Poesía Joven del Ateneo de La Laguna alcanza su decimoquinta edición reafirmando su apuesta por las nuevas voces de la creación poética. El galardón a Guillermo Oliva Casanova reconoce una escritura joven que, según las valoraciones del jurado, destaca por su madurez formal, su potencia visual y rítmica y una sensibilidad capaz de convertir el cuerpo, el paisaje y la experiencia cotidiana en materia poética.

