AMARO PARGO: LA TRADICIÓN HISTÓRICA DE UN CORSARIO LAGUNERO (IV). Por Carlos García, Del libro “La Ciudad: Relatos Históricos” 1996
Hechos y situaciones históricas
Dejando a un lado el terrible lío familiar que hemos expuesto, sería de seguro mucho más ameno que recordásemos algunas anécdotas y circunstancias de la vida personales de la vida de Amaro Pargo, de las que algunas puede que no tenga una confirmación histórica pero que la tradición se ha encargado de transmitir y divulgar.
Parece existir un claro testimonio de que nuestro personaje tuvo problemas familiares que motivó a su progenitor, o tal vez él mismo decidió hacerlo, embarcarse en las galeras reales.
Allí en galeras parece que cayendo en gracia ante el capitán frente al que servía y en ocasión de un combate con naves enemigas, aconsejó una estrategia y resultó satisfactoria, con lo que venciendo a la embarcación rival, fue apresada y ganado un botín. Esto le valió para que le tuvieran en más consideración y categoría.
Mas adelante obtuvo permiso de la Corona para armar sus naves en corso contra los piratas que frecuentaban los mares de la carrera a las Américas, por lo que desde entonces ya lo tenemos ejerciendo la piratería, profesión que le supuso unos grandes beneficios en su hacienda.
Esta abundancia de fortuna y riqueza motivó que adquiriera grandes terrenos en la zona de la Punta del Hidalgo, donde además su orografía, le permitió disponer de playas y bahías para refugio de sus naves, amén de ocultarlo en situaciones de peligro, totalmente a sus anchas.
Además de la zona de la Punta también poseyó otras propiedades y casas, como en la que vivía en la ciudad de La Laguna y que se encontraba ubicada en la esquina a la actual calle de Bencomo, denominada antes de las Piteras o del Consulado, en el margen izquierdo de la calle del Agua.
En esa esquina, a finales del siglo XVIII, comenzó a construir su vivienda Amaro Rodriguez Felipe, frente a la cual se formaba un pequeño callejón y que el vecindario conoció alguna vez como Callejón de Don Amaro.
Anchieta y Alarcón nos ofrece en su “Diario” una descripción de este lugar al mencionar la muerte del pirata y que ya señalaré en su momento. De todas formas dice “ que vivía en una casa donde está puesta una imagen de la Virgen del Rosario sobre la puerta, dos casas más abajo a la esquina de otra boca calle a la derecha yendo abaxo desde las monjas Claras “.
Esta casa no llegó nunca a estar concluida totalmente ya que solo se llegó a fabricar hasta la altura de los balcones y estuvo en pié hasta comenzar el presente siglo en que fue derruida.
Otra de las viviendas que se le conocen y atribuyen es la denominada Casa del Pirata y que se encuentra en el barrio de Machado, en el término municipal de El Rosario, localizado un poco después de El Tablero y por encima de El Chorrillo.
En éste pago se encuentra la que fue una bella casona tradicional canaria que todos atribuyen en propiedad a Amaro Pargo y que por desgracia se encuentra en fase de absoluta ruina, a pesar de que en su día existió un intento de reparación por parte del Ayuntamiento para convertirlo en un centro cultural para los habitantes de la zona, aunque también recuerdo el rumor de que el Cabildo quiso intentarla reparar.
Sea como fuese, el hecho es que dicha casa se ha perdido para siempre, cosa de lamentar, ya que se trataba de un preclaro ejemplo de arquitectura popular y autóctona canaria. Por un lado el vulgo se ha encargado de ir desmontando las piedras y paredes en busca de posibles tesoros ocultos, de igual forma que ocurrió con la casa que se encontraba en la Punta del Hidalgo bajo la sombra del roque de los Dos Hermanos.
Esa casona se encuentra en un enclave privilegiado para escudriñar el mar en la costa sur de la isla, pudiendo dominar desde el enclave una amplia zona que abarca, desde casi la capital Sta.Cruz, pasando por Candelaria, la costa de Güimar y observando incluso algo de la Punta del Porís de Abona.
Es fácil poder imaginar a Amaro Pargo desde esta atalaya magnífica controlando sus barcos corsarios y pudiendo detectar la presencia de barcos enemigos a la vista.

