el carnaval es la fiesta del pueblo y tiene que nacer del pueblo y el carnaval de lagunero de raiz quiere muchas mascaritas en la calle

Mascaras en Carnaval de Tenerife.
Celebrado por millones de habitantes de todo el planeta, el Carnaval es un acto social común mas allá de la significación cultural, generalmente religiosa, que se le otorga en cada región. No parece difícil explicarle a un extranjero, sea de dónde sea, en que consiste: seguro que en su pueblo también lo hacen. Nace de las fiestas paganas en honor a los dioses, con Baco a la cabeza, lo que no deja de ser una pista muy clara de que tipo de celebración es. Los disfraces, la música y el baile son pilares fundamentales de esta fiesta y juntos logran ese ambiente tan caracterísitico, tan carnavalesco.
Mascaras en el Carnaval Antiguo
Aunque el cristianismo lo “oficializó” cuando los romanos dejaron de echárselos a los leones y se convirtió en la religión oficial del imperio, lo cierto es que a primera vista no parece que case muy bien la represión de las pasiones por la que aboga la fe cristiana con una fiesta que es mayormente pasión. Lograron encajarla no obstante como una cana al aire antes de la cuaresma, un período de penitencia y reflexión con ayuno y abstinencia incluido. Poco a poco se fue relajando la doctrina católica, y durante los siglos XVIII y XIX las fiestas de carnaval alcanzaron su estatus de liberación de los instintos, ayudados por los disfraces y las máscaras. Hoy día, con la pérdida de la práctica religiosa y el progreso social, el Carnaval perdura como una fiesta popular de primer orden, que refuerza la integración de la comunidad y se prodiga en eventos culturales o lúdicos para uso y disfrute general.
La relevancia del Carnaval cómo fenómeno social está fuera de toda duda, y muchos de ellos son considerados Patrimonio de la Humanidad. A la cabeza, el de Río de Janeiro, por despliegue de medios, por número de participantes y por hechos delictivos, inevitables cuando concurren las masas, el alcohol y la pobreza. Venecia, Barranquilla, Veracruz… prácticamente cada país del mundo tiene una versión propia de una tradición compartida. En Gualeguaychú, Argentina, tienen el récord de duración, llenando el Corsódromo de la ciudad durante los sábados de Enero, Febrero y parte de Marzo. En España existen varios referentes internacionales destacando por méritos propios el de Cadiz. Las primeras referencias datan de finales del siglo XVI, y desde entonces hasta hoy se ha venido celebrando con regularidad, exceptuando algunas etapas en que fue censurado. Y es que hay quien teme a una chirigota mordaz.
