El Escudo de Canarias a través del tiempo. 30 de mayo Día de Canarias

Escudo de Canarias.
Historia del escudo de Canarias
La finalización de la conquista de las islas quedó reflejada en la titulación oficial de los monarcas españoles, que pasarán a titularse “reyes de las islas de Canaria”, lo que suponía otorgar al archipiélago el rango de Reino. Sin embargo, este hecho no llevaba aparejada necesariamente la concesión de un escudo heráldico propio. Las únicas concesiones de armerías que se hicieron en los años posteriores a la conquista fueron las de los cabildos de las tres islas de realengo: Gran Canaria, Tenerife y La Palma, pero el conjunto de las islas, al carecer de cualquier institución o dignidad que abarcase al conjunto de su territorio, no se vio dotado formalmente con ningún blasón distintivo.
Sin embargo, a comienzos del siglo XVI se fue extendiendo entre los heraldos europeos la idea de que todo territorio dotado de un título de soberanía (reinos, principados, señoríos) debía tener un emblema heráldico que lo identificara, aunque no existiera ninguna institución que hiciera uso de él.

Por ello, estos heraldos comenzaron a introducir en las obras que elaboraban escudos de su propia invención para todos aquellos territorios que carecían de ellos. En el caso del Reino de las Islas de Canaria, los primeros ejemplos de que tenemos noticia aparecen en el Libro II de la Historia genealógica y heráldica de los emperadores, reyes y nobles de Europa (1), monumental obra del augsburgués Hans Tirol, custodiada en la Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Allí se reproducen unas supuestas armas del R[egnum] Canariae que no pueden considerarse más que como producto de la imaginación del autor, y que además no coinciden, ya que mientras que en el volumen I se muestra un escudo de campo de azur, con un elefante de plata surmontado de un leopardo o león pasante de oro, en el volumen II el escudo es, en campo de azur, una banda diagonal cargada con los signos del zodiaco de Cáncer, Leo, Virgo y Libra, acompañada de sendas estrellas de seis puntas de oro, y debajo un animal con aspecto de jabalí, de plata. Es curioso que un escudo muy similar e igualmente fantástico sea adjudicado en la misma obra al Reino de Gibraltar, otra de las titulaciones regias.

El escudo reproducido en el primer mapa impreso de las Islas Canarias, levantado por José Trinidad de Herrera y publicado formando parte del Semanario Enciclopédico Elemental en julio de 1786, está claramente basado en el que aparece en la obra de Viera.

En diciembre de ese mismo año se establece el Real Consulado de Mar y Tierra de Canarias, con sede en La Laguna, con el objetivo de impulsar el desarrollo económico y las relaciones comerciales del archipiélago. Como emblema, elegirá una composición claramente basada en las precedentes, aunque con importantes variaciones. Se trata de un escudo de forma circular donde aparecen las siete islas sobre campo azul rodeando a un escusón con las armas de Castilla y León. Por encima de una corona real cerrada, la cinta con el lema OCÉANO. Esta será la primera y única vez hasta la llegada de la autonomía que el emblema de las siete islas sirva de símbolo a una institución oficial canaria, aunque de efímera vida.
Patio de la casa de don José Saviñón y Guillana, construida en la esquina de Tabares de Cala con Bencomo en el último Tercio del s.XVIII, y que a partir de 1789 sirvió de local al Real Consulado del Mar de Canarias.

En 1772, la primera edición impresa de las Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria, obra de José de Viera y Clavijo 7, incluye como frontispicio un grabado con una versión de las armas del archipiélago que contiene todos los elementos del actual: las siete islas representadas en alzado y ordenadas dos, dos, dos y una, el lema OCÉANO en una cinta externa y no como parte del campo, la corona real cerrada y, a los lados del escudo, dos perros con collar como referencia iconográfica a la supuesta etimología del nombre de las islas. Otros elementos accesorios son unas banderas, un ancla, una brújula, un cañón, etc. En la descripción del escudo de Canarias que se incluye en el capítulo 90 de esta obra, vuelve a aparecer la confusión con el «jefe»: Las antiguas Afortunadas son reino. Su escudo de armas representa en siete peñas sobre ondas azules las siete islas, con corona real, y en el jefe unas letras de oro que dicen Océano.
Durante el siglo XIX, el escudo de Canarias seguirá apareciendo como elemento decorativo en distintas manifestaciones artísticas, como los ejemplos que pueden verse en la fachada principal del antiguo Hospital de San Carlos, actual Museo de la Naturaleza y el Hombre, o la del edificio de la Sociedad Filarmónica Santa Cecilia, actual sede del Parlamento de Canarias, ambos en Santa Cruz de Tenerife.
El diseño del escudo ha cambiado a lo largo de los años..Durante los diez primeros años de autogobierno
La aprobación del Estatuto de Autonomía en 1982 oficializó el escudo con el siguiente texto:
Canarias tiene escudo propio, cuya descripción es la siguiente: en campo de azur trae siete islas de plata bien ordenadas, dos, dos, dos y una, esta última en punta. Como timbre una corona real de oro, surmontada de una cinta de plata con el lema «Océano» de sable y como soportes dos canes en su color encollarados.
El diseño del escudo ha cambiado a lo largo de los años.
Durante la etapa preautonómica se usó este diseño, al menos en la cabecera del Boletín Oficial de la Junta de Canarias:
Entre 1982 y 1990 se usó este modelo:
Por Decreto 157/1990, de 14 de agosto de 1990 (BOC de 31 de agosto) se adoptó este diseño
Hasta que el Manual de identidad corporativa del Gobierno de Canarias (Decreto 184/2004, de 21 de diciembre, BOC de 7-1-2005, modificado por Orden de 24 de noviembre de 2005, BOC de 2-12-2005), fijó un nuevo modelo de escudo y especificó de forma precisa la tonalidad de sus colores.
Propuestas independentistas. Versión digital del órgano oficial del Congreso Nacional de Canarias (partido fundado y dirigido por Antonio Cubillo tras la disolución del MPAIAC) aparece un denominado «Escudo de Canarias», cuyo campo está dividido verticalmente en tres franjas, blanca, azul celeste y amarilla. En el centro, en color verde, se representa una letra del alfabeto bereber o amazigh, que se corresponde con el sonido «z», y que según la descripción que acompaña al diseño «es el símbolo de los hombres libres». Esta letra es la inicial de la palabra «independencia» (azarug en amazigh, ya que las vocales no se escriben), y es usada como símbolo por los movimientos nacionalistas bereberes, especialmente de la Cabilia argelina. Su presencia se explica por la pretensión de los nacionalistas radicales de que el pueblo canario actual, como descendiente de los aborígenes (comúnmente denominados «guanches», aunque este nombre sólo corresponde en rigor a los primitivos habitantes de Tenerife) pertenece a la comunidad étnica bereber, y por tanto la lengua bereber sería la propia de los habitantes del Archipiélago. El símbolo está atado mediante una banda o badana roja como «símbolo de la lucha libertaria», cargada con siete estrellas verdes, las mismas que, puestas en círculo, figuran en la bandera independentista. En la parte inferior del escudo hay una cinta blanca con el lema en castellano «Canarias libre», mientras que en la parte superior (al parecer como «jefe» del escudo, aunque también podría ser un elemento externo, depende de cómo interpretemos el borde negro más ancho) las palabras AWAÑAK KANARYA, que significan «patria canaria».

Aún más extraño es el emblema que aparece en el libro Taknara Te’la: Historia de la bandera canaria, de Manuel Suárez Rosales como «Escudo de Taknara libre», es decir, el de un hipotético estado independiente canario. Las islas van colocadas en círculo, en lugar del orden tradicional dos, dos, dos y una, y el escudo aparece rodeado por diversos elementos: a los lados una bandera del Ateneo y otra independentista; encima, un sol naciente y por debajo, un pino canario y una cinta con la inscripción, en caracteres bereberes «Ellas son una»
NOTAS BIBLIOGRÁFICAS
1 – Biblioteca del Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial, sign. 28-I-10, 11 y 12, vitrinas 21, 22 y 23
2 – Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Colección Salazar y Castro, sign. 9/236
3 – Biblioteca de la Real Academia de la Historia, Colección Salazar y Castro, sign. 9/495
4 – Tous Melián, Juan. El Plan de las Afortunadas Islas del Reyno de Canarias y la isla de San Borondón. Santa Cruz de Tenerife, Museo Militar Regional de Canarias, 1996
5 – Tous Melián, Juan. Plano de las Islas de Canaria, por D. Francisco Xavier Machado Fiesco, 1762. Santa Cruz de Tenerife, Museo Militar Regional de Canarias, 1994
6 – Quesada y Chaves, Dámaso. Canaria ilustrada y puente americano. Edición a cargo de Paz Fernández Palomeque, Carmen Gómez-Pablos Calvo y Rafael Padrón Fernández. La Laguna: Instituto de Estudios Canarios, 2007
7 – Viera y Clavijo, José de. Noticias de la Historia General de las Islas de Canaria. Madrid, 1772
8 – Tous Melián, Juan. Carte et Vue des Iles Canaries, por Emmanuel Louis Joseph D’Hermand, Cónsul de Francia en las Islas Canarias. Santa Cruz de Tenerife, Museo Militar Regional de Canarias, 1994
9 – Tous Melián, Juan. El primer mapa impreso en las Islas Canarias. Santa Cruz de Tenerife, Museo Militar Regional de Canarias, 1994






