Nuestra Ciudad está hoy de cumpleaños y que mejor que aprovechar este día señalado para decir no al velatorio de la Plaza del Cristo

Plaza del Cristo lugar de recreo y diversión a través de los siglos. Foto: La Plaza del Cristo en los primeros años del siglo XX.
Hoy 27 de Julio de 2019, celebra nuestra Ciudad el 523 Aniversario de su fundación. Hoy en nuestro corazón tenemos alegría y respeto para todos nuestros ascendiente, Ellos han traído generación tras generación a esta Ciudad hasta hoy, una Ciudad, en la actualidad Bien Cultural Patrimonio de la Humanidad. Ellos han sabido labrar y mimar la cultura, la nobleza y su ilustre historia… Han traído, no sin esfuerzo hasta un reloj que ha marcado las horas de gloría y de tristeza, su campana dio a conocer la hora exacta de los nacimientos del miles de laguneros y laguneras a los que su madre siempre les recordaba: “Daba las dos de la mañana el reloj de Los Remedios cuando viniste al mundo” o “hacía poquito que habían dado las dos y media cuando falleció Padre”. En estos aniversarios es el momento de reivindicar nuestra historia y patrimonio tangible e intangible. Y además de decir que nuestros espacios de ocio y algarabía no pueden pasar a ser lugares de tristeza y desesperación. LA PLAZA DEL CRISTO NO PUEDE SER UN VELATORIO-TANATORIO. Por el respeto a 523 años de historia, ¡¡¡No!!!
La Laguna es una ciudad con siglos de historia, y con muchos hijos de fina letra que siempre la han defendido -no hace falta decir que siempre hay algún diminuto garbanzo negro, que es mal agradecido- que mejor que recordarla y felicitarla hoy con la voz del poeta:
Esta vieja ciudad
Esta vieja ciudad medita y sueña
tal vez con un anhelo malogrado
que es como un agua gris que se despeña
de la gárgola arcaica del pasado.
Flota en torno un silencio que se adueña
del alma, con fluir decepcionado.
Por esta muda y solitaria aceña
el tiempo se desliza fatigado.
Cae lenta la lluvia verleniana,
suena lejos la voz de una campana
en las tardes de invierno neblinosas.
Y la lluvia, al caer, mezcla su acento
al broncíneo son, mientras el viento
bate también sus alas silenciosas.
Luis Álvarez Cruz
