Pregón de las Fiestas de San Juan Bautista 2019. Por Manuel Luis Ramos García (II)

Don Mateo, más conocido como el Hermano Mateo.
GRANDES PERSONAS DEL BARRIO DE SAN JUAN
(…) Acabamos de ver al final de este video a dos grandes personas del barrio de San Juan: don Mateo Arvelo y don Manuel Martín.
Don Mateo, más conocido como el Hermano Mateo, fue un hombre BUENO con mayúsculas. Destacó por su prudencia, por su moderación, por su buen sentido, por el amor al prójimo y a su familia a la que se entregó de lleno y, lo más importante, por su arraigada fe en Dios.Enseñó a cientos de laguneros que aprendieron las primeras letras en el Colegio Nava-La Salle, donde también ejercía el recordado hermano Ramón Padilla. Ambos fueron personas discretas, admiradas y queridas por todos los laguneros. Don Mateo falleció a los noventa y un años de edad, en un día que Dios quiso señalar de manera especial. Aquel Domingo de Pasión de 2010 se nos fue con la sonrisa de siempre, dejando una trayectoria impecable de trabajo responsable y de solidaridad con los demás.

Calla «La Carrera», a la izquierda la calle de San Juan, a la derecha la esquina cocnocida por «Esquina de los Ramos». En ese tramo también estaba la barberia de de dn Manuel Martín. Foto años 50.
Don Manuel Martín, Manolo el Barbero, regentó durante muchos años una peluquería situada en la calle Carrera, enfrente de la tabaquería de don Álvaro González. Tres sillones de barbero con fondo y respaldo de mimbre y cuatro asientos dobles de madera componían el mobiliario de aquel lugar que, como en algunas barberías de la época, aparte del corte de pelo y del afeitado a navaja, se ”cortaban trajes” y se daban ”algunos navajazos” verbales a diestro y siniestro, en las tertulias de los laguneros que eran asiduos del lugar, y no siempre con confecciones a medida ni cortes elegantes…Allí se hablaba de todo…
Don José García, más conocido como Pepe el de la Molineta, marcó una época con su negocio de venta de gofio, situado en la zona lagunera de San Honorato, antiguamente parte del barrio de San Juan. Este molino fue construido a finales del siglo XIX (año 1866) por D. Isidoro Ortega, constructor palmero residente en La Laguna. Durante más de 150 años aquí se ha elaborado gofio de gran calidad, desde el trigo de siempre a los siete cereales o el gofio de garbanzos.La Molineta fue el primer molino de más de cuatro velas, doce en total, pudiendo moler más rápido; también ha sido la primera empresa con línea eléctrica en San Cristóbal de La Laguna y el primero en utilizar maquinaria de envasado. Los herederos de don José García siguen ofreciendo calidad y buen trato a sus clientes, siendo un gran referente en el comercio lagunero, exportando hoy sus productos a Estados Unidos.
Si aludimos a otra gran persona de este barrio por su nombre de pila, Alfonso María Rodríguez Salas, tal vez muchos no sepan quien fue. Pero al decir Foncho, todos recordaremos a este deportista lagunero que comenzó su carrera en el Tenerife, cuando fue convocado en la temporada 1955-1956. Poco después, tras un periodo breve en el Real Murcia y el Eldense, fichó por el Fútbol Club Barcelona, donde jugaría durante siete años, desde 1960 hasta 1967. Después de abandonar el FC Barcelona, recaló en el Real Zaragoza en la temporada 1967-1968. Foncho gozó de la internacionalidaden dos partidos contra País de Gales, al que marcó un gol desde 40 metros de distancia.Su carácter amable se reflejó en el campo de juego donde no recibió en partidos de liga ninguna tarjeta, ni amarilla ni roja. Alfonso Rodríguez falleció en Barcelona 1994, y fue enterrado en La Laguna, dejando una gran pena entre sus familiares y amigos.

Hablar de Yayita Rios Tejera es recordar grandes acontecimientos culturales y religiosos de nuestra ciudad, desde las romerías a las fiestas de este barrio, pasando por la Semana Santa y el Corpus. Junto con su hermana Laureana, estuvo vinculada a la Hermandad de San Juan Bautista durante muchos años, con sus dotes de organizadora, entusiasta y defensora de nuestras raíces.Una gran lagunera, benefactora, querida y respetada por todos, que tanto dio y trabajó por Aguere, haciédolo siempre con entrega. En 1989 obtuvo el galardón a la mujer canaria en la primera edición que instauraba el Orfeón La Paz. Nadie mejor que Yayitapara ser la pionera en este certamen, con su sencillez, modestia y enorme corazón.Y en este rincón de la familia Ríos Tejera recordamos también a Ramitos, esposo de Laureana, que defendió los colores del Real Hespérides como portero. Y desde aquí, un saludo para Carmen Luz Sambola Rios, hija de Yayita y primera niña que entra a formar parte de la Hermandad de San Juan en el año 1961, de la mano de su tia Laureana Rios.

Para leer los periódicos entre los años cincuenta y setenta del siglo pasado era obligado buscar a doña Concha, que comenzó con un estanco en la calle El Ciprés, siendo también repartidora de prensa, pasando más tarde a regentar una papelería en la calle Capitán Brotons junto a su hijoArmando Sigut. Él continuó con el negocio de librería y distribución de Diario de Avisos, El Día, La Tarde, el Aire Libre y Jornada Deportiva. Doña Concha tuvo la responsabilidad de enramar la parroquia de San Juan los sábados, labor que solo interrumpió su fallecimiento. Recuerdo todavía verla con un fleje de periódicos, que colgaba de su hombro sujetos con una cinta de las usadas para el mecanismo de las persianas.
6.
Don Vicente Cruz Gil, canónigo de la Santa Iglesia Catedral, es esencialmente un hombre bueno, que ha dedicado toda su vida a servir a Dios; un cristiano de este barrio que es conocido en toda la ciudad y en otros lugares de nuestras islas. Estuvo algunos años de párroco en La Palma, donde tiene una calle que se lleva su nombre en el pueblo de Breña Baja. Antes de que nuestra iglesia se convirtiera en parroquia, él fue una especie de párroco, participando en muchos actos celebrados en San Juan, trabajando con discreción y entrega a los vecinos.
Tuve la satisfacción de conocerlo en mi juventud, cuando cada domingo asistía a la misa de las nueve menos cuarto en la Catedral. Si mis pecados eran mortales, siempre me confesaba con don Vicente, pues su serenidad y simpatía transmitían seguridad, al contrario que algún otro confesor de aquellos tiempos, que antes de poner la penitencia reprendía con autoridad y firmeza.Es actualmente capellán de las monjas Catalinas, y sigue trabajando intensamente desde su discreción y bonhomía. Dios le de larga vida.
No todas las personas son recordadas por sus virtudes cristianas y su buen comportamiento social. Y en La Laguna, siempre hemos encontrado algunos personajes que, sin ser del todo buenos, tampoco fueron tan malos. Quisiera mencionar a un ser popular, que aunque no nació en San Juan, sí vivió por la zona. Si hablamos de Dionisio de Velázquez, seguro que muy pocos caerán en la cuenta de quien se trata. Pero al decir ”Panduro”, algunos de los presentes recordarán a aquel bohemio esclavo del vino, sucio y desarrapado, que el alcalde mandaba a encerrar cuando nuestra ciudad era visitada por turistas que venían a ver La Catedral. Él llegó a este barrio en la cuadrilla de un famoso matador de toros, como mozo de estoque, para una de las corridas que se celebraban en el barrio de San Juan a finales del siglo XIX. Parece que las cosas no le fueron bien a Panduro después de afincarse por aquí, pues se enamoró de una joven lagunerasin ser correspondido. Y en los años 30 del siglo pasado se convirtió en uno más de aquellos personajes que deambulaban por la ciudad, entre su picaresca y el espíritu vagabundo.
