Las devociones son un motivo más para visitarnos: La Iglesia de San Bartolomé de Tejina y sus imágenes (y III). Por Julio Torres

En la visita nos detendremos ante las Imágenes de pasión o de la Semana Santa. Pués Tejina conserva una de las joyas del Arte del Archipiélago.

De todas las imágenes que integran la Semana Santa tejinera brilla con luz propia La Dolorosa obra del escultor Gran Canario Luján Pérez (1756-1815), entre los expertos existió una honda controversia en torno a su paternidad. Sin embargo, el estudio de Padrón Acosta (1943) resulta sumamente aclaratorio.

La atribución de esta imagen a Fernando Estévez (1788-1854) al parecer partió de Rodríguez Moure. Pero una nota del primer libro de fábrica del Archivo de la parroquia de Tejina, escrita por el párroco, don José de la Concepción Quintero, el 31 de enero de 1803, reza: “ Y por último, por mi mano, y ayudado del carpintero Bartolomé Rodríguez se ha armado y dado de yeso el retablo de Nuestra Señora de Los Dolores, cuya santa imagen queda en poder de D. Manuel Antonio de la Cruz para que éste la vista y estofe, cuya paga tiene en su poder que fueron ocho fanegas de trigo donadas, tres por la dicha doña Ana Rodríguez, una por el conde de Salazar, otra por el capitán don Tomás Suárez y tres por mí el infraescripto José de la Concepción Quintero y Estévez”.

Esta nota niega la atribución de la imagen a Fernando de Estévez, puesto que el escultor orotavense frisaba entonces los 14 años de edad.

Quedan entonces dos posibilidades: que sea obra de Luján Pérez o de Miguel Arroyo.

El Rvdo. P. Pablo Cerezo (en Padrón Acosta, 1943) escribió en 1925 que a este escultor, procedente de la Península, casado en Santa Cruz de Tenerife con doña Angustias Castellano y que talló la imagen de Nuestra Señora de las Angustias, que se venera en la iglesia del Pilar “se le atribuye una imagen de La Dolorosa, venerada en Tejina”.

Concluye Padrón Acosta (1943, p. 14) que:”La técnica de La Dolorosa de Tejina es distinta de la de la Virgen de las Angustias. Luego no puede admitirse (su) atribución a Miguel Arroyo. La hipótesis de Luján Pérez nos parece la más aceptable, puesto que la fundamentan una serie de circunstancias de gran fuerza”.

Así pues, podemos afirmar que La Dolorosa de Tejina es obra de Luján Pérez, fechada en 1802. Es una magnífica imagen de talla en la que su autor logra dar cima al difícil tema. El rostro de la Virgen es de extraordinaria delicadeza. Las manos, que se superponen delante del pecho son obra maestra. Los pliegues de la túnica y el manto, plenamente barrocos, están bellamente resueltos. El dolor resignado que refleja el semblante, la naturalidad con que cruza las manos, el gesto de la cabeza, la perfección del modelado hacen de esta imagen una verdadera obra de arte. Todo ello porque el escultor, tan estoico en sus Cristos, entendía que el dolor de la Virgen precisaba de una representación barroquista. Las vestimentas están realizadas con la técnica denominada estofado, consistente en imitar en madera las verdaderas telas bordadas. La espada de plata que hoy tiene fue donada por el sacerdote don José Nicolás de León, según consta en la inscripción que hay en ella.

Señala la tradición que el conocido como “escultor de las Dolorosas”, usaba como modelos a jóvenes que entristecía contándoles penosas historias.

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