518 Aniversario de la fundación de San Cristóbal de La Laguna (I)
Por Julio Torres Santos
Con motivo de las fiestas fundacionales de La Laguna (1546), rescatamos la primera guía turística de la posguerra civil española.
La Ciudad de San Cristóbal de La Laguna, declarada en la actualidad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, celebra el próximo domingo día 27 de julio, el 518 aniversario de su fundación, motivo por el cual publicaremos en tres capítulos la primera guía turística de la posguerra; impresa en La Laguna en 1941, y que cumple 73 años.
El encanto de los paisajes, de las leyendas, del clima lagunero se vio complementado con artículos publicados en folletos y programas de las fiestas que crearon modelos turísticos para las Islas que aún siguen siendo referentes. La guía recrea el paisaje turístico insular, fomentando por un lado el tipismo y por otro la integración de la Ciudad en la naturaleza para servir a modo de postal literaria y turística.
Antes de la irrupción de estas guías en el desarrollo turístico de Canarias, tenemos que señalar varias etapas, como la que abarca la imagen romántica de las Islas, desde comienzos del siglo XVIII hasta el comienzo de la primera guerra mundial (1914), en la que comerciantes, científicos y viajeros recalan en nuestro Archipiélago atraídos por su flora, sus gentes y la curiosidad arqueológica. De ahí que Canarias fuera un lugar preferente de visita para la elite científica del siglo (Humboldt, Linneo, Feuillée, Linneo, Bougainville, Cook…). Ésta dará paso a una segunda etapa –que abarca fundamentalmente el siglo XIX- con visitas de figuras de la talla de Webb, Berthelot, Von Fritsh, etc., quienes continuarán las labores de búsqueda de especies de flora y fauna, así como el estudio de los hitos geológicos de una región que entusiasma a los asombrados científicos al ser uno de los territorios más interesantes para la investigación vulcanológica del planeta.
Pese a ese interés por demostrarlo todo, es en esta época en la que las Islas recuperan su mitología, el clima de las Hespérides, la Atlántida y las leyendas sobre los antiguos pobladores. Así se reafirma un reclamo que permite la creación y consolidación de las primeras infraestructuras turísticas para atender una demanda de personas que buscan la mejora de sus enfermedades, principalmente pulmonares, promocionándose acertadamente la pureza y salubridad de la atmósfera insular, junto a unas aguas curativas de fama internacional.
Los científicos no dejarán de llegar a las Islas. En el siglo XX tenemos figuras de la talla de David Bannerman, Sventenius o Kunkel; pero es en el tránsito entre los siglos XIX y XX cuando comienzan a visitar el Archipiélago viajeros que dejan escritas obras tan interesantes como ‘Tenerife y sus seis satélites’, de Olivia Stone. Se trata de guías completísimas que retratan literaria, gráfica y fotográficamente las Islas. Incluso, Unamuno refleja su conocimiento de las Islas en su obra ‘Por tierras de Portugal y España’ (1911) y en ‘De Fuerteventura a París’ (1925), tras su exilio en la isla majorera durante la dictadura de Primo de Rivera.
Olivia Stone en Canarias (1884)
La escritora británica Olivia Stone, acompañada de su marido, llegó a Canarias el 5 de septiembre de 1883 con la idea de contar sus experiencias y observaciones en un libro. Esta obra fue editada en el año 1887 con el titulo de “Tenerife y sus seis satélites”; la inmensa cantidad de información que acumula en sus dos volúmenes de alrededor de mil páginas, ocupa un lugar privilegiado dentro de la riquísima literatura de viajes que existe sobre el Archipiélago.
Según palabras del prof. Jonathan Allen, Olivia Stone preparó admirablemente bien su viaje a las islas durante largas consultas que la llevaron a la biblioteca del Museo Británico, donde manejó toda la bibliografía disponible sobre Canarias. Estos estudios preeliminares le permitieron incluso formarse opiniones sobre determinados aspectos antropológicos y arqueológicos de los aborígenes y contrastar distinta información. Asimismo, expresa el prof. Allen que una vez en las Islas Canarias, contactos claves en Las Palmas de Gran Canaria, La Laguna, Santa Cruz de Tenerife y de La Palma, le brindan a la escritora valiosas cartas de presentación dirigidas a los próceres de las islas menores y diversas personalidades de las mayores, lo que constituye una red vital que impulsa los trayectos y abre la puerta a impresiones y visiones difícilmente accesibles al viajero o turista normal.
Sin embargo, las guías de este tipo logran encauzar el ánimo de una sociedad que cree en la recuperación económica y en el regreso del turismo tras la guerra. Usar los programas festeros permite los apoyos suficientes para los proyectos destinados a relanzar el turismo siguiendo un modelo, basado en ideas o planteamientos tales como el fomento de la artesanía, la vestimenta y la gastronomía (Romería de San Benito Abad 1947), así como la mejora estética de las avenidas y paseos, mimando sus jardines y arbolados. También se realzan el Corpus Christi y la Semana Santa (los primeros capuchinos –nazarenos-, procesionan en Canarias en la Semana Santa lagunera de 1951). Sin duda todo un esfuerzo de los laguneros y laguneras de la posguerra.
Mañana publicaremos el primer capitulo de la guía turística de 1941 que cumple 73 años.


