25 Aniversario «La Laguna Patrimonio Mundial»: El Ilustre escritor y periodista lagunero Rafael Arocha Guíllama (1878-¿?)

La lagunera Plaza de la Concepción que vio nacer y jugar a Rafael Arocha Guíllama en 1878.

Rafael Arocha Guíllama, en palabras del crítico Jorge Rodríguez  Padrón. es uno de los escritores más significativos del primer tercio del pasado siglo XX. Según sus propias palabras «Nací el día 17 de noviembre de 1878 en la casa marcada con el número 2 de la plaza de la Concepción de la Ciudad de San Cristóbal de La Laguna». En la Ciudad de los Adelantados desarrolló la mayor parte de su labor creativa. Tras pasar sin vocación diez años en el Seminario, se dedicó a la enseñanza a domicilio y al periodismo. Esta última tarea la compaginó con la creación literaria y con diversos empleos públicos Trabajó en la oficina de liquidación del impuesto de Derechos Reales, anexa al Registro de la Propiedad, en la Oficina de Consumos y en el Ayuntamiento de La Laguna.

Colaboró con numerosos periódicos de la época. como El Noticiero Canario. El Pueblo Canario. La Prensa. Gaceta de Tenerife. Las Noticias y La Tarde. Algunos de sus artículos, rubricados con el seudónimo Ramiro. fueron especialmente polémicos y como él mismo señaló, a la altura de 1939, en las Autobiografías de escritores y artistas de la Biblioteca Canaria «Muchos artículos mios levantaron ronchas por aquel tiempo. Padecía una. furia iconoclasta y hubo una edición periodística que se agotó».

En sus Inicios como periodista se «ganó» dos procesos El primero por un articulo titulado «Resurrexit», publicado por El Noticiero Canarío, que fue acusado de verter «tremendas blasfemias»: y el otro affaire, que tuvo como resultado una estancia en prisión, la dimisión del director del periódico El Pueblo Canario y un encontronazo con el recién fundado Gaceta de Tenerife, versaba sobre el atropellamiento y posterior fallecimiento del párroco de pueblo de Fasnia, En dicho artículo, Ramiro ofrecía detalles sobre la presunta vida licenciosa del sacerdote y lanzaba la hipótesis de que a ese deceso se debía a un suicidio.

A pesar dé estos problemas, la actividad de Arocha Guillama en la prensa continuó a lo largo de las décadas siguientes, Este personaje se definía a sí mismo como «tímido y encogido, un verdadero salvaje con todo el pelo de la deresa, como diría mi buen amigo el viejo periodista don Patricio Estévanez», y su vida estuvo llena de tribulaciones, De hecho, como nos recuerda, «mi vida en la Ciudad de los Adetantados se deslizó entre dos locuras, una involuntaria, la de mi nacimiento, y otra voluntaria, la que me condujo al manicomio», Esta segunda locura significó una estancia de varios años en el Sanatorio Psiquiátrico provincial, del que fue dado de alta en 1935 Su vida fue solitaria y él mismo nos cuenta por qué no encontró el amor, ni fundó una familia:

Mi timidez natural y un projuicio funesto- una idea equivocada acerca del acto fisiológico me impidieron, después de algunas tentativas inocentonas en los años floridos de la juventud, acercarme a la mujer con decisión de crear un hogar. No supe introducirme en otra famlia, mezclar mi sangre con otra sangre, «Me inhibi'» y me encerré en la soledad durante largos años malgastando inútilmente mis energías ¡Maldito prejuicio que fue la causa de que se torciera el eje de mi vida, ese eje en torno del cual gira todo en esta existencia terrestre!

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