Fiestas y Romería Regional de San Benito Abad 2024: El Pino «Una devoción compartida» (y II)

Virgen del Pino. Anónimo tinerfeño, siglo XVIII. Ermita de San Diego del Monte,

San Cristóbal de La Laguna (Tenerife). Fotografía: Julio Torres.

Por lo que respecta a los templos tinerfeños donde la imagen del Pino también recibió culto. Tenemos noticia de una «lámina» de la misma advocación «con su vidrio y guarnición dorada» procedente de la Parroquia de Nuestra Señora de la Peña de Francia, en el Puerto de la Cruz. Dicha pintura fue colocada allí por su propietario, el clérigo de menores don José Antonio Vera, y mandada a retirar por él mismo en 1746, para ser entregada a su familiar el beneficiado Andrés José Cabeza[1]. Otras iglesias y ermitas aún conservan imágenes similares a la descrita. Nos referimos al óleo sobre lienzo de factura anónima, fechado hacia 1730, de la Parroquia de la Concepción de La Laguna. O esculturas, como la de mármol alabastrino datada en la década de 1530, procedente de la Iglesia de San Juan Bautista, en la localidad de San Juan de la Rambla. También del siglo xvi parece ser la talla que se venera en la ermita lagunera de San Benito, a la que la tradición también ha aplicado la denominación de Virgen del Pino.

Desde la propia isla de Tenerife, algunos de los fieles devotos de la Madre del Pino la tuvieron presente en sus últimas voluntades. Uno de los ejemplos más antiguos nos lo ofrece Lorenzo Santana Rodríguez en su sugerente estudio sobre la actividad escultórica del flamenco maestre Ruberto, Alonso Rodríguez de Villapando y la Virgen del Pino: en 1508 Pedro de Ervás, vecino de la isla de Gran Canaria y estante en la ciudad de La Laguna, ordenó la entrega de una dobla de oro al Hospital de San Martín y a las iglesias de San Sebastián, San Lázaro y «Santa María del Pino» de Teror, para ayuda de su reparo[2]. En 1668, Pedro Ruiz de Vergara Aguilar, familiar del Santo Oficio y caballero de Santiago, asimismo vecino de Gran Canaria, también tuvo un recuerdo para las advocaciones del Pino y la Candelaria. A esta última donó una cadena de oro para el adorno de su imagen, con la condición de que no se vendiese, siendo en tal caso entregada a «Nuestra Señora del Pino de la ysla de Canaria»[3].

Fue precisamente un artista lagunero, José Rodríguez de la Oliva (1695-1777), el autor de algunas de las representaciones más logradas de la patrona de Gran Canaria, y acaso, uno de los mayores exponentes de esta devoción compartida entre los habitantes de Tenerife. Destacamos, entre otras obras, el dibujo que sirvió de soporte para el primer grabado de la Virgen del Pino, estampado por el grabador real Manuel Salvador Carmona en 1768[4], y coetáneo a este, el magnífico óleo que se venera en la capilla de San Fernando, en la Catedral de Santa Ana[5].

Bibliografía

Alzola González [1960]

José Miguel Alzola González: La iconografía de la Virgen del Pino. Las Palmas de Gran Canaria: El Museo Canario.

Fuentes Pérez [2001]

Gerardo Fuentes Pérez: «Nuestra Señora de Candelaria y Nuestra Señora del Pino», Arte en Canarias (siglos xv-xix). Una mirada retrospectiva (María de los Reyes Hernández Socorro, coord.). Islas Canarias: Gobierno de Canarias, t. 2, pp. 164-166.

Hernández Socorro [2007]

María de los Reyes Hernández Socorro y José Concepción Rodríguez: Arte, devoción y tradición. La imagen del Pino de Teror. Las Palmas de Gran Canaria: Ayuntamiento de Teror, Cabildo de Gran Canaria.

Quintana/Cazorla [1971]

Ignacio Quintana y Santiago Cazorla: La Virgen del Pino en la historia de Gran Canaria. Las Palmas de Gran Canaria: [S.n.].

Santana Rodríguez [2006]

Lorenzo Santana Rodríguez: «Aproximación al proceso de constitución del culto a las advocaciones marianas de Candelaria en Tenerife y del Pino en Gran Canaria tras la conquista: dos soluciones dispares a un mismo problema», El Museo Canario, 61, pp. 219-234.

Trujillo Yánez [2012]

Gustavo A. Trujillo Yánez: Los milagros de la Virgen del Pino de Teror. Imagen y religiosidad barroca en Canarias. Las Palmas de Gran Canaria: Anroart Ediciones.

[1] AHPT: Sección histórica de protocolos notariales, 3826, escribanía de Gabriel del Álamo y Viera, ff. 163v-167v, 20/8/1746.

[2] Santana Rodríguez [2006], pp. 219-234.

[3] AHPT: Sección histórica de protocolos notariales, 1699, escribanía de Ambrosio Miguel Ruiz Jiménez, ff. 245r-249r, 25/8/1774.

[4] Alzola González [1960].

[5] Quintana/Cazorla [1971], pp. 282-283; Hernández Socorro/Concepción Rodríguez [2007].

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