Ya vienen los Reyes: Los Reyes Magos y las tradiciones populares. Por Julio Torres Santos
En las imáges la Cabalgata de los 100 años en 2012
¡¡Los Reyes Magos ya vienen por San Roque!!
Una de las características de esta sociedad del nuevo milenio es el inmenso poder de lo que se ha dado en denominar “mas-media”. Si bien en la actualidad el poder de los medios de comunicación de masas es inmenso, su influencia se hizo notar casi al unísono de su aparición. Desdibujaron de tal forma las fronteras culturales entre los pueblos que hoy, por ejemplo, resulta imposible determinar cuáles de las tradiciones asociadas a la víspera y día de Reyes son importadas o forman parte del acervo cultural, pues la transmisión oral ha hecho suyas muchas de ellas.
Así, algunos de los hábitos populares asociados con los Reyes Magos que nombramos en la introducción general, también han sido practicados por los laguneros. Si son una costumbre autóctona o simplemente una emulación está por determinar, aunque sea más probable lo segundo que lo primero, puesto que ya se ha mencionado que las primeras cabalgatas realizadas en España tuvieron lugar en la Península. Entre estas costumbres o tradiciones cabe señalar la de recoger hierba –en San Roque, San Diego, La Vega o en cualquier terreno próximo- para los camellos o caballos de los Reyes, la de brindar a Sus Majestades con tres copas de vino o licor –en cualquier caso, siempre de colores diferentes-, o la de hacer avanzar por los sinuosos caminitos del nacimiento que siempre conducen al portal a las monturas de los Reyes conforme se acercaba el 6 de enero.
En cambio, sí hay costumbres de las que no cabe duda que fueron propias de la Epifanía lagunera. Durante todo el siglo XIX y primera décadas del XX, los niños hijos de jornaleros, artesanos, labradores… recibían como regalo de Reyes naranjas, higos pasados y caramelos elaborados artesanalmente con azúcar quemada, a los que, antes de solidificarse se introducía un palito. También se regalaban “crispetas” o “tafeñas”: granos de trigo tostado, ligados con azúcar quemada. A los niños de las escasas familias más pudientes los Reyes solían hacer un único presente: muñecas de porcelana o cartón para las niñas, caballitos balancín de madera o cartón para los niños.
