Ya vienen los carnavales: Historia del Carnaval en Tenerife (XI). «Los Joroperos». Por Julio Torres

Decía, el apreciado amigo, Humberto Gonar en la publicación de Los Joroperos 40 Aniversario: Es difícil arrancar un prólogo en la revista de Joroperos y no caer en los tópicos típicos. Por eso, no diré nada de que es una comparsa de las grandes del Carnaval, ni mencionaré que gracias a Joroperos la fiesta de la máscara presume hoy de tener una gran imagen en Francia y en cuantos lugares fuera de la Isla han actuado. Tampoco me centraré en que Joroperos tiene al director que más premios acumula. Obviaré la labor desarrollada por Fernando Hernández, y por Juan Carlos, y por José Antonio, a pesar de haber sido fundamental a la hora de que Joroperos salga a la calle y se «coma al público». Intentaré no hacer mención a Jaime Sabina, a quien todos recordamos mañana tarde y noche en el salón, pistola de silicona en mano o soldador, según hiciera falta, para dar forma a los más variopintos diseños. Borraré de mi mente para hacer este prólogo a Rafael Alonso y a Ramón González, puntales que, junto a Jaime Sabina, sacaron a la comparsa en 1972 al Carnaval de Santa Cruz.
No entraré a recordar el año que Joroperos se fue a desfilar en Puerto de la Cruz, ni siquiera mencionaré los cin-co primeros premios de Interpretación consecutivos que convirtieron a esta comparsa en el grupo a batir por los compañeros de modalidad en la edición siguiente. No haré referencia a la edición que Joroperos decidió salir fuera de concurso y, como si nada hubiera pasado, hicieron un papel espectacular y volvieron a entrar en concurso al año siguiente como si nada hubiera ocurrido. Igual también obviaré que, sin dudarlo un segundo, Joroperos es la comparsa más generosa con todos los grupos de la fiesta, pues actúa en cuantas cenas se le invite. Intentaré no recordar tantas y tantas noches de mayo, junio, julio, agosto… que la comparsa ha ido a Barbacoa deTacoronte para presentar al turista lo que es el Carnaval, cuando la fiesta está de resaca o en bar-becho. Mejor no citar el truco del «redoxón», la vitamina C con la que Fernando Hernández combate hasta la gripe A.
Y, puestos ya, para qué amargarnos recordando el vía crucis que sorteó Joroperos desde que salió de su colegio San Benito hasta que llegó a su sede actual. Mejor es olvidar que los componentes no sólo suben a cantar, sino que si hace falta hasta se ponen a coser para echar una mano a quien la costurera dejó colgado.
Además, a quién le importa si Joroperos salió por primera vez en 1972, o si en 1980 fue cuando ganó por pri-mera vez un premio (tercero de Disfraz)… Hoy todo eso se pierde en la memoria y queda que Joroperos es un sentimiento. Joroperos es la fuerza de un grupo de comparseros que arranca en La Laguna y contagia a cual-quiera. Joroperos es una familia. Joroperos es una forma de vida. Los 365 días del año. Joroperos es Carnaval.
