Volvió la semana laica. Por Rubens Ascanio Gómez

Hemos vivido un año más la Semana Santa lagunera y con ella las procesiones, las imágenes, cofradías y hermandades, olor a incienso y música solemne. Una tradición centenaria que toca a cada persona de forma distinta, desde quien lo vive con fervor, como tradición, con curiosidad, como una seña de identidad o como parte de su memoria vital, de sus recuerdos de media vida.
Los cargos públicos de Unidas se puede, un año más y como venimos haciendo desde 2015, somos los únicos que no participamos como tales en los actos religiosos de estos días. No es una posición que parta del anticlericalismo ni un ataque a las creencias de nadie, al contrario. Como todo el mundo observamos desde distintas sensibilidades las tradiciones, como la sociedad del siglo XXI, vivimos desde la diversidad nuestras creencias y en nuestros valores personales. Tenemos compañeros y compañeras que son parte de sensibilidades distintas, pero que tenemos muy claro que la política y las creencias religiosas no deberían mezclarse.
Sé que es una conversación recurrente. Alguna gente nos pregunta y no acaba de entender que no estar en un acto religioso como cargos públicos no es más que una demostración de profundo respeto. Respeto a las creencias de una sociedad cada día más diversa, a los miles de laguneros y laguneras, de distintos credos, de distinta fe o que consideran que sus valores no tienen nada que ver el fenómeno religioso, también a esa importante comunidad católica que entiende y que cada día comparte más que más vale no ir que participar con desgana, forzado por la tradición. Personas a las que también representamos no participando y que nos lo agradecen como gesto de honestidad.
Durante siglos no quedaba otra. La iglesia católica y los poderes políticos formaban una misma cosa, un único espacio de poder que ocupaba todos los aspectos de la vida, la cultura o la sociedad. Con la vuelta de la democracia ha florecido una sociedad con nuevos valores y mayores libertades, esa sociedad cada día es más laica, más respetuosa con las creencias de los demás. En este contexto entendemos que los representantes públicos debemos trabajar para avanzar más todavía, para dar su espacio a cada cosa.
¿Tiene sentido que en el siglo XXI cargos públicos acudan sin fe a representar un papel institucional y destacado en actos que son y pertenecen a una comunidad religiosa determinada?. Entendemos que no, a ninguna, y lo llevamos a gala, tratando de ser coherentes con los compromisos políticos que firmamos al inicio de cada mandato. Creemos que los protagonistas principales de la Semana Santa deben ser todas esas personas que se emocionan, que la viven como una fecha clave de sus creencias, que son miembros de esas cofradías y hermandades, que son las protagonistas reales de estos días.
La Laguna sabe que en estos años hemos actuado con el máximo respeto a los sentimientos religiosos y a sus representantes. No hemos tratado de imponer nada, hemos trabajado y escuchado con respeto a todos, pero que no nos ha temblado el pulso a la hora de señalar desmanes de su jerarquía y de exigirle como a cualquier privado, que no tengan privilegios o un trato especial. Eso es construir laicidad real, respetar y tratar como un igual, sin darle especial preeminencia a nadie por su sensibilidad religiosa, la tradición o las creencias.
Nuestra apuesta y cada vez la de más personas es que la política tenga su espacio y la religión el suyo, además de que la jerarquía de las distintas creencias tenga un ámbito igual que el de cualquier otro colectivo, sin privilegios.
Rubens Ascanio Gómez
Candidato de Unidas se puede a la alcaldía de La Laguna
Primer Teniente de Alcalde
