«Visitas de olas de calor: innovadora valoración de las altas temperaturas» (I), por Luis Manuel Santana Pérez

Introducción

El clima de las islas Canarias está determinado por su posición frente a la costa del noroeste de África y su proximidad al Trópico. Una situación atmosférica ligada a los eventos barométricos en la franja subtropical del Atlántico oriental, donde es común la presencia de un área anticiclónica oceánica al norte y un área depresionaria continental extensa al este de las Islas. Precisamente, las distintas ubicaciones de los núcleos de presiones atmosféricas y sus desplazamientos posteriores definen las condiciones meteorológicas cotidiana en la región atlántica.

Toda masa de aire que llega a las costas del archipiélago canario está condicionada por la distribución de la temperatura de la superficie del mar, estrechamente relacionada con la llamada Corriente Fría de Canarias. Generalmente, las masas de aire son expulsadas por el anticiclón caliente de las Azores, que en esta región forman los vientos alisios, vientos septentrionales débiles a moderados que soplan en el sector noroeste a noreste, dominantes norte a noreste, como hemos comentado en otras ocasiones.

Dichos vientos septentrionales transportan -a las Islas- aire húmedo y fresco. A esta capa de aire húmedo se le superpone otra capa seca, separadas ambas por una “inversión vertical de temperaturas”. En esta zona, entre estratos atmosféricos, tiene lugar los fenómenos de condensación de vapor de agua y coalescencia de gotitas de agua, desarrollándose una amplia capa de estratocúmulos, llamada popularmente mar de nubes. Este tipo de estratificación es muy estable, de ahí que las posibilidades de movimientos convectivos y turbulentas quedan limitados por la capa seca. En la costa del continente africano, donde más frías son las aguas, principalmente en verano, se forma una auténtica “barrera de aire frío” que las invasiones de aire caliente procedentes del interior del continente no pueden remover, desplazándose las masas de aire caliente en altura hacia el Océano. En Canarias este fenómeno es una de las causas de la inversión de temperatura sobre el nivel del mar; nivel y espesor de la inversión de la temperatura que sufre grandes variaciones durante el transcurso del día. La altura de la base de la inversión suele disminuir progresivamente a medida que aumenta el calentamiento diurno del suelo.

Asiduamente, la capa en altitudes superiores a 2000 m es notablemente seca, sus humedades inferiores al 25 %, el aire sopla con mayor intensidad en el sector sur a oeste, dominante suroeste, unos vientos que suelen identificarse como los vientos contralisios.

Invasiones de aire calientes sahariano

Son características de las invasiones de aire caliente, las altas temperaturas muy superiores a los valores normales, la sequedad y enturbiamiento del aire producido por calima. Los valores máximos anuales de temperatura tienen lugar precisamente durante las invasiones. Otra característica es la sequedad del aire y su enturbiamiento producido por calima más o menos densa y, menos frecuentemente, por polvo fino, pero lo suficientemente pesado para depositarse sobre el suelo. En casos extremos la visibilidad del aire puede quedar reducida a menos de un kilómetro.

En verano, después de que la masa de aire caliente haya superado la “barrera de aire frío”, puede entrar en contacto con la superficie del mar, enfriándose en su recorrido lo suficiente para que, al llegar a Canarias, provoque una importante inversión de temperatura sobre el nivel del mar. En otros casos más frecuentes, la masa de aire caliente no entra en contacto con la superficie del mar, la barrera de aire frío y húmedo se extiende hasta el oeste de Canarias, por lo que el aire caliente irrumpe sobre las Islas sin haber variado sus características, iniciándose la inversión de temperatura a unos centenares de metros sobre el nivel del mar, y pudiendo alcanzar la inversión valores muy altos.

Los efectos de estas invasiones de aire caliente las podemos encontrar en la estructura vertical de la troposfera inferior de Canarias. El perfil térmico vertical presenta ascenso de la temperatura a partir de la superficie del mar. La inversión de temperatura puede alcanzar valores superiores a la docena de grados; este valor es más alto que los registrados cuando soplan los alisios, entonces la inversión térmica se inicia a niveles más altos y van acompañados de una capa estratocúmulos. Los días de invasiones de aire caliente presentan insolaciones elevadas y carecen de nubosidades.

Horas de calor. Representación gráfica

El estudio de la temperatura con fines agrícolas alcanza su máximo interés cuando se refiere a los rangos más altos y más bajos, que son los que producen respuestas fisiológicas en los cultivos de diversa índole, algunas de ellas con efectos francamente perniciosos para la cantidad y calidad de las cosechas.

Las temperaturas calientes, tórridas diríase, suceden en el lapsus de abril y noviembre, más intensas en el lapsus junio a septiembre. Las horas calor, definen el número de horas en que la temperatura supera un valor umbral determinado. Un factor climático que nos determina la capacidad térmica de un lugar por medio de un factor temporal. Si elegimos los umbrales de temperaturas de 20 ºC y 25 ºC, obtendremos las horas calientes y horas muy calientes.

Novedoso procedimiento gráfico para indicar las zonas calientes de Tenerife. Contornos térmicos altitudinales en las vertientes barlovento y sotavento.

Un contorno es una línea que enlaza puntos de igual magnitud trazada sobre una superficie a microescala. Un contorno termométrico es la línea que une las horas muy calientes acumuladas medias mensuales en una superficie. El trazado de los contornos se realiza por medio de un programa informático, que analiza una retícula rectangular de observaciones, es decir, una matriz de observaciones. Inicialmente la matriz termométrica tiene dimensiones distintas en cada vertiente. Está constituida por «columnas» de horas muy calientes mensuales medias de las series térmicas temporales 2011 a 2018, así como «filas» de estaciones meteorológicas del transecto, cuyas altitudes son distantes y sus observaciones son representativas de costa, medianías, zona boscosa y montaña. Posteriormente se realiza una interpolación de datos mensuales cada diez (10) metros entre dos estaciones consecutivas, de la que –obviamente- obtendremos una matriz de dimensión superior. El programa de trazado gráfico nos mostrará las isolíneas, contornos térmicos de horas muy calientes.

En general, la temperatura del aire varía según aumenta la altitud en las vertientes y el periodo mensual, siendo notables las variaciones entre junio a septiembre. En la parte septentrional de las Islas, la atmósfera tiene una variación vertical típica, con presencia frecuente de una “inversión térmica en altura”, que comienza con un descenso de las temperaturas desde el suelo a la base de la capa de estratocúmulos, “mar de nubes”, y ligero aumento hasta varias decenas de metros más arriba, en la parte superior de la capa nubosa, con descenso progresivo (de nuevo) hasta la alta atmósfera. En las vertientes meridional y occidental comienza un descenso de las temperaturas muy suave, la presencia de “mar de nubes” no es notable, de ahí que las horas muy calientes varíen, siendo destacadas en la costa, aunque en medianías y montaña sus cambios no son especialmente destacables.

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