«Vientos olvidados en la cima de Tenerife: los contralisios» (I), por Luis Manuel Santana Pérez
Sobre la circulación general atmosférica en la troposfera
La distinta cantidad de calor que, por la acción solar, reciben las diferentes latitudes de la Tierra, y el propio giro de nuestro planeta, alrededor de su eje, determinan la circulación del aire, en forma de vientos. Sabemos que los rayos solares atraviesan el aire calentando el suelo y el mar, los cuales a su vez provocan el calentamiento del aire de las capas bajas. El cinturón ecuatorial recibe la máxima cantidad de calor; y el aire en contacto con el suelo se calienta intensamente, haciéndose más ligero y elevándose en fuertes corrientes ascendentes. Por ello, la franja ecuatorial no tiene movimientos horizontales de aire. Se trata, sin duda, de una zona de bajas presiones donde el aire que asciende por su interior se acumula en las capas altas, siendo exhalado de ellas hacia los polos en forma de vientos horizontales que tienden a soplar hacia el norte. En cuanto se activan, dichos vientos sufren una desviación debida al giro de la Tierra, la conocida como desviación de Coriolis, que orienta su trayectoria hacia la derecha. En consecuencia, en el hemisferio septentrional, los vientos de componente sur, en sus capas altas, salen de la franja ecuatorial y se van convirtiendo en vientos del suroeste, dando origen a los vientos contralisios del suroeste, para acabar soplando del oeste, de tal modo que no pueden alcanzar las latitudes polares, sino que, hacia los 25º de latitud, forman una corriente del oeste. Este aire, ya enfriado durante su elevación, en especial durante su permanencia en los niveles altos, resulta pesado y ejerce fuerte presión sobre las capas más bajas atmosféricas, cayendo parte de él hacia el suelo, lo que se conoce como movimiento de subsidencia, apareciendo una franja anticiclónica entre los 20º y 30º de latitud; el anticiclón de las Azores. Esta franja anticiclónica del suelo exhala aire por sus bordes, hacia el polo y hacia el ecuador. Precisamente, el que va hacia el ecuador, de componente norte; la acción desviadora de Coriolis los convierte en viento del noreste en el hemisferio norte, alisios del noreste y viento del sureste en el hemisferio sur, alisios del sureste. Con lo expuesto, se cierra el ciclo que se inició con las fuertes ascendencias de la franja ecuatorial, se cierra la célula de Hadley (ver figura 1).
Pero ¿qué son los contralisios?
Se da la denominación de contralisio, al viento constante ubicado en la parte superior de la atmósfera de la zona intertropical que se origina en las proximidades del ecuador terrestre y se desplaza en dirección suroeste a noreste en el hemisferio norte. Evidentemente, es opuesto al alisio, desplazándose sobre éste en ambos hemisferios y llegando hasta unos 30º de latitud aproximadamente. De hecho, su origen hay que buscarlo en la ascensión de grandes masas de aire cálido en la zona de convergencia intertropical (ZCIT), las que dirigen hacia zonas más frías, llevando consigo cierta cantidad de nubes cirrus, y desplazándose hasta que las masas de aire descienden a la superficie. Esta circulación de vientos contralisios forma parte de la llamada célula de Hadley. Tomado de Meteo glosario visual Aemet (ver figuras 2 y 3).
Observaciones anemométricas para confirmar la presencia de vientos con componente oeste
Sobre Rosas de viento en el Observatorio más elevado de España
Ya hemos señalado en otro artículo previo que una rosa de viento es la presentación gráfica radial de las frecuencias relativas de las velocidades, según las direcciones, con que sopla el viento. A su vez, los radios pueden subdividirse para mostrar las frecuencias de las diversas velocidades del viento en cada dirección particular mediante diferentes anchuras. La leyenda de la figura 4 nos muestra la relación de frecuencias (longitud del brazo) y la escala de velocidades (grosor del brazo).
Las rosas de viento van acompañadas de información adicional de intervalos de clase, así como de los porcentajes de observaciones de viento en calmas o datos no registrados. La expresión V es la velocidad del viento promedio en un lapsus de diez minutos, unidad básica registrada en cada data logger de la estación meteorológica, velocidad deca minutal.
Veamos una catalogación del autor acerca de las observaciones medias obtenidas en la estación meteorológica automática.
- 0 Km/h < VDÉBILES
- 10 Km/h < VMODERADO
- 20 Km/h < VFUERTE
- 30 Km/h < VMUY FUERTE
Comentemos la conclusión extraída de la interpretación de todas las rosas de viento representativas del verano en la Rambleta es la siguiente:
“Las intensidades del viento son homogéneas, los años son ventosos. Eso sí, podemos afirmar que los vientos débiles no son destacables, los vientos moderados y vientos fuertes son destacables en el sector sur a suroeste y los vientos muy fuertes son relevantes en el sector sur a norte. Además, los vientos ponientes del suroeste son dominantes; asimismo, los vientos levantes son infrecuentes.
Similitudes y diferencias entre episodios meteorológicos invierno o verano en la cima del Teide – cono volcánico
Si cotejamos las cualidades meteorológicas estacionales antagónicas más comunes en latitudes próximas a Canarias. Invierno y verano, comentemos algunos detalles de interés:
- El sensor anemométrico cima del Teide – Torre 3 está situado en lo alto de la torre del teleférico y a su vez en la escarpada ladera meridional. El sensor está expuesto a los obstáculos de la propia instalación y relieve cónico, muchas de las veces a sotavento de los vientos septentrionales que soplan a esa altitud. La intensidad y dirección del viento no corresponde a una superficie libre, las observaciones inevitablemente están vinculadas a dichos obstáculos. El “sensor no está libre de obstáculos”.
- Las intensidades del viento en invierno son ligeramente superiores
- Los vientos débiles son irrelevantes. Los vientos moderados destacan en verano
- Los vientos fuertes soplan arbitrariamente
- Los vientos muy fuertes son notables en invierno y destacan en verano
- Vientos que soplan en la dirección este a sureste son menos frecuentes
- Los vientos septentrionales son muy fuertes y notables en invierno. Los vientos que soplan en el sector suroeste a oeste destacan en verano.

