Ventas, bodegas, tabernas y cafeterías del entorno de la Catedral de La Laguna: «Casa el Montañero» (III). Por Julio Torres

La cabra que entró en la Catedral.

De todos los recuerdos de Casa El Montañero, posiblemente ninguno retrata mejor aquella época que la historia de la cabra. Manolo y Udelia tenían niños pequeños y mantenían una cabra para disponer de leche fresca.

El animal terminó convirtiéndose prácticamente en una mascota de la casa. Estaba acostumbrado a las personas, comía de la mano y se movía con familiaridad por los alrededores. La distancia entre Casa El Montañero y la puerta lateral de la Catedral era mínima.

Y un buen día ocurrió lo inevitable

La cabra salió de la casa, encontró abierta la puerta de la Catedral y decidió entrar. Precisamente se estaban celebrando unas exequias fúnebres. Ante el asombro de los asistentes, el animal continuó avanzando por el templo hasta terminar nada menos que en el altar mayor.

La solemnidad del funeral debió de quedar momentáneamente comprometida.

El episodio provocó las inevitables risas y comentarios y terminó incorporándose al pequeño anecdotario popular de aquella parte de La Laguna. Muchos años después todavía se recordaba la cabra de El Montañero que se metió en la Catedral.

El próximo lunes les ofreceremos el epílogo.

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