UNAMUNO EN CANARIAS (1919-1924) (I). Por Miguel Leal Cruz

A este respecto, abusando del beneplácito de este Periódico digital, Laguna Ahora.com, verdadero vocero lagunero, tinerfeño y universal, remitimos para publicación, previamente reestructurada y adaptada a este centenario, parte de la ponencia expuesta durante las XI Jornadas de Estudio de Lanzarote y Fuerteventura, año 2003, bajo título de “Unamuno en Fuerteventura. Destierro y prensa del momento”, de la que, al hilo de este centenario alusivo a este prolífico y variopinto personaje, extraemos aspectos connotados a su personalidad, obra, y ambiguo comportamiento que le caracterizó a lo largo de toda su vida académica. Se utilizaron fuentes contrastadas desde periódicos contemporáneos, y en estudios académicos autorizados…

El inquieto espíritu intelectual de Unamuno, desde sus primeros momentos universitarios le llevará a incurrir en claras contradicciones, así como su posterior vinculación hacia posturas contrarias a las propugnadas por las instituciones oficiales que, a su vez, le ocasionarían mal trato personal.

Transcurrida la etapa negra para la historia de España, pérdida de los territorios de ultramar o derrotas en África (Anual en 1921) y consiguiente informe “Picasso” o expediente para determinar responsabilidades, tendría lugar un periodo dictatorial. Una vez que se consolidó el golpe de estado, en su manifiesto al país, el 13 de septiembre de 1923, Primo de Rivera había anunciado que la nación sería gobernada por militares o por civiles colocados bajo su patrocinio. Aspectos estos que chocaban abiertamente con la conocida postura político-social de Miguel de Unamuno en torno a la institución militar, toda vez que serían los militares y no los civiles los que ocuparon las principales tareas de gobierno.

El primer enfrentamiento significativo del Dictador con el mundo intelectual tuvo lugar a comienzos de 1924 y supuso la consagración de Unamuno como el representante más caracterizado de la protesta en los medios culturales. El catedrático de la Universidad de Salamanca había expresado en una carta privada, que sería publicada en la prensa, juicios muy duros acerca del régimen, la Monarquía, y que, además, había tratado de darle publicidad en el Ateneo… En la postura del filósofo se aprecia un eco de su posición liberal; también un enfrentamiento casi personal con el Directorio y con el propio monarca, producto de una «angustiosa radicalización en la que jugaban un papel importante factores no sólo políticos, sino también religiosos». Junto con el propagandista republicano Rodrigo Soriano, Unamuno fue confinado en la entonces desértica Fuerteventura…, que analizaremos.

El destierro y su incidencia, influirá fuertemente en el temple de su ánimo y en la transformación del espíritu, como apunta Hernán Benítez: “El acontecimiento de hondas repercusiones en la vida intelectual, política y sobre todo espiritual de Unamuno fue su destierro”, que globalmente transcurre desde 1924 hasta 1930, de los que sólo cuatro meses pasa en Fuerteventura a partir de su inicio en febrero de 1924 (si bien fue amnistiado por Primo de Rivera, pero en acto de rebeldía innata prefirió permanecer en destierro político) , y añade: “seis años de confinamiento, lejos de su patria, domaron su coraje y le desencantaron definitivamente de los sucedáneos…”

A la caída del régimen dictatorial en 1930, Unamuno regresó a España desde Hendaya, y ese mismo año recibió honores en todas aquellas ciudades españolas que visitó, y al año siguiente fue nombrado Rector de la Universidad de Salamanca, y más tarde presidente del Consejo de Institución Pública a solicitud del nuevo Gobierno republicano.

El 12 de octubre de 1936 en el Paraninfo de la citada institución académica se enfrentaría verbalmente con un militar con mando enardecido por los éxitos militares recientes, Millán Astray, legionario y herido de guerra al que dijo en presencia del general Franco y otras numerosas personas: “vencer no es convencer”, siendo replicado por aquél con una frase que hará historia por su incoherencia: “Viva la muerte abajo la intelectualidad”, ni siquiera justificable en un militar profesional…

Acotamos una breve alusión definitoria que contiene frecuente sentencia de cómo y el por qué todo aquel que no se mueva en los círculos del poder establecido o instituido…, sufrirá los rigores de la injusticia corporativa (clara persecución que se extiende a cualquier campo social del momento) como aún tiene lugar, hoy, descaradamente…, sin temor a que se hagan juicios de valor comparativos.

“Como se ha dicho (y publicado) el régimen franquista le ignoró y propició su ruina, intelectual y física, después de su conocida intervención el 12 de octubre en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca; hecho éste deplorable para un intelectual de su talla con indicios de clara confabulación contra él. A partir de ese momento se refugiaría en su domicilio, y desde la soledad repudió la mentalidad de “cuartel y sacristía” imperante en aquella España de Franco, situación que le aproximó a la muerte en plena angustia, tras el fallecimiento de su esposa, y provocada por la discordia nacional, en circunstancias lamentables. En aquellos momentos tal vez hubiera deseado desterrarse nueva y voluntariamente en la tranquila isla, pobre y escabrosa pero de un gran misticismo y añoranza para él: la Fuerteventura de aquella época”.

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