
Última Bendición del ganado celebrada a los pies de la torre de la Concepción, en la tribuna el Obispo Franco Cascón, el paerroco de la Cocepción de La Laguna, don Segundo Cantero y el alcalde Norberto Gonzalez Abreu. La Laguna julio de 1977.
Probablemente existió otra imagen del santo anterior a la que conocemos, que desempeñó las funciones de imagen titular desde la fundación de la misma, aunque se carece de dato alguno que avale esta hipótesis.
Similar carencia de datos padecemos en lo que se refiere a la actual representación escultórica de San Benito. La primera información disponible corresponde al folio 5 del libro de fábrica de 1777 en el que se expone que:
40 reales costo de 4 varas de tafetán doble azul para el velo de las andas del santo; 2 reales y 4 cuartos cobró un oficial por remendar el trono del santo; 1 real y 2 cuartos costó soldar el báculo del santo; 43 reales y 6 cuartos se pagaron a Jerónimo, el pintor, por pintar el trono del santo.
Esto supone que la imagen actual de San Benito ya estaba en su ermita antes de la fecha indicada, probablemente desde finales del s. XVII o principios del s. XVIII.
Según el inventario efectuado en la ermita de San Benito el 31 de mayo de 1787 , eran atributos de la imagen: una mitra de plata, un báculo de plata, unas andas con cartera y cornisa de plata; un cáliz de plata para la mano del santo, que pasamos a describir, junto con otras de sus peculiaridades.
Rostro: Según descripción de Mª Jesús Riquelme , San Benito, que tiene una altura aproximada de 1’20 metros, es una imagen de vestir o de candelero, es decir, consta únicamente de rostro y manos realizados en madera, mientras que el resto de su cuerpo se reduce a un armazón, también de madera. El rostro, de facciones “menudas y finas” , resulta bastante expresivo: la nariz y la boca, que esboza una ligera sonrisa, son pequeñas, por lo que destacan sus grandes ojos, que dan fuerza y realismo a la imagen. El cabello, ligeramente rizado y de color castaño, cubre parte de la frente, a modo de fleco, con el típico corte de los frailes conocido como tonsura.

Mitra y báculo: Sobre la cabeza lleva una espléndida mitra barroca de plata, fiel exponente de la calidad de la escuela lagunera de orfebres. De 35 cm. de altura, está repujada con motivos florales en relieve. De idéntica ornamentación hace gala el báculo abacial de plata que porta en la mano derecha, de 1,40 cm de alto, y en el que una inscripción reza: Este báculo y mitra iso con plata de Lásaro, haciendo clara referencia a que ambos atributos proceden del mismo artesano.
Espigas y Cáliz: San Benito viste, en terciopelo negro y con ribetes dorados, el hábito de la orden benedictina, a través del que asoman, por el cuello y las mangas, los encajes de una camisa blanca, y en cuyo pecho se incrustan dos espigas de oro, donación de vecinos de La Laguna. En una de ellas se puede leer un grabado que reza: Donada por José Manuel García Cabrera.
Porta en la mano izquierda el cáliz, de plata, con el veneno, también ornamentado con motivos florales en relieve y sobre el que reposa la serpiente alada que, según la tradición, le previno del emponzoñamiento del vino que se disponía a beber.
Cuervo: Delante del santo, a la izquierda y a sus pies, se posa, sobre un pequeño tronco, un cuervo de madera que porta un pan en su pico. Probablemente ésta sea la causa de que, en la función de vísperas, se bendigan unos panecillos que, según la tradición, en caso de tormenta que haga peligrar las sementeras u otro fenómeno natural que perjudique a los labradores y ganaderos, deben ser arrojados sobre el tejado de quién los recogió en la víspera o durante el domingo de romería. Son pequeños panes redondeados, de apenas 5 cm de diámetro, con la inscripción “ S.B.” en su anverso.
Este cuervo no es un atributo generalizado de San Benito; se trata de una de las peculiaridades que, según Reau , cada cultura suele añadir a los atributos comunes del santo, tales como la cruz pectoral o el libro de la Regla (no presentes en esta imagen).
Andas: De sencillas formas mixtilíneas y rematadas por perillones, son de madera pintada de plateado, con las típicas pilastras abalustradas de baldaquino. La crestería es de madera con ornamentados florales. La barroco, tanto de esta ornamentación como la de las pilastras, permite ubicarlas claramente en el s. XVIII. Su realización fue paulatina, según demuestra el libro de fábrica:
En 1777 se realizó la cornisa: 141 reales y 2 cuartos de 14 onzas de plata para poner en la cornisa de las andas del santo y 35 reales al platero por su labor .
Bartolemé Batista las pintó en 1783: 50 reales de pintar las andas del santo .
Y fueron repintadas en 1805: 8 reales por pintar las andas .
Al parecer estuvieron originariamente recubiertas de plata que se vendió para adquirir un dosel y una casulla que nunca se llegaron a ver.
Queremos terminar dando noticia de un dato que debe ser tomado con reservas. Según Tarquis , San Benito fue patrono de ésta isla de Tenerife. Consta de un poder que el gobernador D. Juan López de Cepeda dió a Pedro de Vergara, corregidor en audiencia y alferes en presencia, dise así: En el nombre de Dios, de la Virgen, de Santiago Patrón de España y San Benito Patrón de toda esta ysla de Tenerife y particular abogado. Está en unos papeles que tiene D. Cristóbal Lázaro de Salazar y Frías, Conde del Valle de Salazar, signados de Simón de Asoca y sacados en testimonio de Gerónimo de Guisla, vesino de La Palma en 1743.
