UNA PÁTINA PUEDE DEVOLVER EL MORENO «AÚN ESTÁN A TIEMPO DE RECTIFICAR»

Martín Hernández Domínguez
Lagunero y hombre honrado de los pies a la cabeza

 

 

¿Qué tiene de raro El Cristo? 

Nada, según Iván González Riverol y su cuadrilla

 

Nació San Cristóbal de La Laguna, en el valle de Aguere, entre montes de verdes bosques que le negaban el mar:

Si Las Mercedes me dan, 
Lo que Esperanza me quito. 
se irá haciendo un volcán 
Mi corazón que palpita…
escribirá, alguien a quien la ciudad, su historia, sus tradiciones, sus personajes, se le metieron en los entresijos del alma…

Nació La Laguna… y una mañana que ahora no me importa precisar si fue de mayo o de diciembre, ni de cual año», una mañana que quiero pensar que fue luminosa, subió por las veredas, que la unían con el mar de los Atlantes, una pequeña caravana de hombres, que traían un cagamento precioso, según en el cuidado que le daban…

La tarde del Viernes Santo más grande de todos los viernes de la Iglesia Católica, fue triste», Se habían arremolinado las nubes, se enturbió el sol las rocas se desgajaron y se rasgaron los velos del templo de Jerusalen, porque quien los creó, había muerto sacrificado en una cruz. Su entierro fue una pequeño. y emocionado. procesión difuminada en el crepúsculo:

Luceros de dos en dos, 
estrellas de cuatro en cuatro, 
van alumbrando a Jesús, 
la noche del Viernes Santo.

 

 

¡Que diferente la procesión del año de…! ¿Qué nos importa cual fue? De uno que está glorioso en la historia de La Laguna. Subía lentamente, cuidadosamente, por la vuelta de Gracia, por la Mesa de San Roque. en la que latieron los gritos heróicos de Tinguaro:

Sin poder ya sostenerse 
en la desigual pelea…
pasaba luego por lo que estaba siendo convento dominico y la ermita del santo patrono; se encontraba con la algarabía tumultuosa de la carnicería y la recova callaban los tratantes; el carnicero, dejaba en alto la cuchilla que preparaba el tasajo, luego la rúa del Agua, que alimentaba la Madre, que venía de la montaña, y el campo de San francico, al conventico de los discípulos del santo de Asís… ¡La primera procesión!… Un año, dos, un siglo. cuatro…

Al P. Luis de Quirós se le han clavado en el alma, los clavos de la cruz de Jesucristo, y busca, indaga, pregunta, solicita, va y vuelve entre los humildes y los poderosos, que llegaban ante la venerada imagen, y rezaban ante ella de rodillas con los brazos extendidos.

La historia de La Laguna, rica, opulenta, amplia de sucesos y personajes, está magnificada por historiadores y poetas:

Bajo un cielo de luz esplendorosa, 
de fértil vega en la pendiente suave, 
bañada por la brisa cadenciosa 
apareces Aguere en actitud grave, 
cual preciado tesoro 
sobre regio tapiz de seda y oro…
Tuvo su Domingo de Ramos, triunfal y solemne y también su Viernes Santo, de desconsuelo y soledad, abandonada y desposeida. Pero si mucho le quitaron, no le podían arrebatar su Cristo.¡Negrito, negrito mío!, le piropeaba el P. Argibay…
¡Mío… sí… mío, de La Laguna! La historia de los hombres pasó y pasa y pasará ante la venerada efigie. Mujeres, hombres, niños y la interminable lista de sus esclavos.
Antes de 1659 innominados muchos y otros conocidos porque el P. Quirós se acercó a ellos. Desde 1659, regidores perpétuos, capitanes y comandantes generales, señores de las Islas, jueces de Indias, maestres de campo, coroneles, nobles caballeros de Santiaqo, de Calatrava, del Santo Sepulcro, alcaldes de la ciudad», hombres». hombres… hombres…han pasado ante el crucificado moreno, moreno de amor en el corazón lagunero.

Cada mes de septiembre, vuelve la rueda a sus giros, las aspas del molino a su rodar y se encuentran con lo que había girado antes (…).

 

Una pátina puede devolver el moreno al Cristo lagunero «Aún están a tiempo de rectificar», si no lo hacen la historia se los demandará.

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