Una importante muestra del cariño que le profesaban los laguneros y laguneras al Padre Adán. Por Julio Torres

Con motivo de retirarlo de dar misas en La Catedral de La Laguna, después de casi cincuenta años haciéndolo, el pueblo lagunero se reveló ante hecho tan desagradable y autoritario acometido contra «El Pater», el amigo de todos, el del Canarias, el del cariño y la palabra docta en los momentos dificiles, el amigo que brindaba por Navidad con una copa franca de vino del norte, el amigo amante del floclore y que loó a San Benito como pocos en su pregón de las Fiestas y Romería del 57. Los laguneros y laguneras presentaron en el «Palacio Episcopal» más de 20.000 firmas para que se restituyera en sus misas catedralicias al sacerdote, al amigo, al hombre bueno y de genial humor, el Padre Adán.
CARTA DE POR EL «NO» A LA DESTITUCIÓN DEL REVERENDO «PADRE ADÁN» EN 1997
Es un secreto a voces que el Padre Adán, entre otras cosas, ya no dice Misa en la Catedral.
Un grupo de fieles, amigos,simpatizantes y admiradores del Reverendo Padre Adán, que al final suscriben este escrito en señal inequívoca de plena aceptación, ha decidido promover el mismo y la recogida de firmas ante lo que consideran una tremenda injusticia de la que ha sido víctima el Rvdo. Padre Adán con motivo del cese recientemente notificado por medio de una carta, de todas sus responsabilidades que venía asumiendo desde hace muchísimos años, más de cuatro décadas -toda un vida de consagración y dedicación al culto cristiano y a impartir la Eucaristía en la Catedral de La Laguna, de la que formaba ya una “auténtica institución”.
Según datos que han podido recabar los suscribentes leva -o mejor dicho, llevaba- más de cuarenta y seis años con la responsabilidad de las Misas de la Catedral de La Laguna la Misa “de una” diaria -feriada- y las tres misas dominicales con gran afluencia de público y responsabilidad de once, doce y una de la tarde que prácticamente llenaba nuestro primer templo Catedralicio con numerosas personas y fieles, tanto de Santa Cruz de Tenerife como de otros lugares de la Isla, que acudían a la Misa “de una” del Padre Adán por la especial entrega, sus entrañables y acertadísimas homilías y por todos los actos litúrgicos y cantos que entonaba admirablemente, con gran participación del pueblo y que hacían la Misa realmente atractiva, incluso para personas no muy practicantes y hasta para los no practicantes.
No hace mucho fue elevado, con el beneplácito del Cabildo Catedral, por el lltmo. Sr. Obispo de beneficiado a la categoría de Canónigo y Maestro de Capilla de la Catedral, pero confirmando toda su dedicación a dicha Iglesia, como venía haciéndolo desde hace casi cinco décadas.
Pensábamos, llevándonos por el natural sentido de la buena fe, que se trataba de una sustitución o una suplencia temporal, debido a que últimamente se veía al Padre Adán un poco “desmejorado” y había recibido cuidados médicos, de los que se ha recuperado, afortunadamente. Pero tenemos entendido, fundadamente, que no ha sido éste el motivo, que hubiera sido legítimo y noble, sino otro muy distinto: “retirar” definitivamente al Padre Adán de su actividad apostólica y del culto de la Santa Iglesia Catedral de La Laguna.Ignoramos qué motivos puede haber para ello, pues de toda su actuación a través de una tan larga vida se deduce y evidencia ante el pueblo que posee todas esas virtudes cristianas y apostólicas que deben ser consustanciales al sacerdote, y además se hallaba y se halla en plenitud de todas sus facultades psíquicas, morales y físicas.
Por ello, entienden los suscribentes que apartar a tan preclaro Sacerdote del Señor de su tradicional destino, al que se consagró en vida, alma y corazón durante más de cuatro décadas, sin motivo apa-rente justificativo de entidad, nos parece una injusticia notoria, aparte de una falta de Caridad, tanto para el mismo Padre Adán, cuanto para los fieles, amigos, admiradores, simpatizantes y pueblo en general, que suscriben todos, como un sólo hombre, el presente escrito que simplemente se dirige a “quien corresponda”, teniendo, si no la confianza o seguridad -que no es simiente que florezca y crezca en estas cuestiones “palaciegas”-, al menos la fundada esperanza de una rápida rectificación del daño inferido a la colectividad y al propio Sacerdote del Señor.
La Laguna, a 15 de junio de 1997.
PD. El queridísimo Padre Adán no volvería a dar su famosa, populosa y masiva Misa de una de La Catedral. En fin, Q.E D.
