Tras la huella de la Iª Peregrinación tinerfeña a Roma en 1950 (XXVIII). Hacia Tierra Canaria via Barcelona (III)

En Barcelona los peregrinos el día 9 de noviembre de 1950: A las primeras horas de la mañana del día 9, en dos autocares, trasladáronse los peregrinos que lo solicitaron al Santuario de Montserrat, orando ante la Mureneta y admirando el delicioso paisaje, regresando a Barcelona a la una de la tarde. Los que permanecimos en la población, tuvimos tiempo de visitar las siguientes iglesias: la Catedral con su hermoso claustro, la Sagrada Familia, San José de Oriol, San José de la Montaña, Belén, El Pino, Santa María del Mar, San Pedro de las Pueyas; también visitamos los hospitales de San Pablo y Clínico y algunos de sus mercados, como el de San José de la Boquería; contemplamos la población desde el Tibidabo y Montjuí; paseamos por sus plazas y elegantes avenidas como las Ramblas, Paseo de Gracia, Rondas de la Universidad, Diagonal, Pedralbes, etc.

Aunque indudablemente fueron bien aprovechadas las 29 horas de nuestra estancia en Barcelona, tenemos que reconocer que no es este tiempo suficiente para adquirir un exacto y verdadero conocimiento de la población, sino simplemente para darnos cuenta de su gran importancia.

La música y letra del himno fue del Padre Siverio, fundador entre otras muchísimas cosas, de Radio Popular de Tenerife.

A la hora indicada, esto es, a las nueve de la noche, cumpliendo las órdenes recibidas, los peregrinos nos encontrábamos nuevamente a bordo del «Plus Ultra», aunque no todos: algunos dieron por finalizada su peregrinación en Barcelona, optando por regresar a Canarias más tarde y por su cuenta. A las diez de la noche nuestro barco emprende viaje directo a Santa Cruz de Tenerife. La colonia canaria que acudió al muelle nos tributó un caluroso agasajo de despedida al que correspondimos los peregrinos entonando, al tiempo que el buque desatracaba, las vibrantes notas de nuestro himno.

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