Tercer centenario del entierro en La Laguna del pintor Cristóbal Hernández de Quintana. Por Carlos Rodríguez Morales

Hace trescientos años un día como hoy, 14 de noviembre, un cortejo fúnebre recorrió algunas calles de La Laguna hasta llegar a la antigua Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios. Es probable que partiera de la casa del difunto, el «maestro Cristóbal Hernández de Quintana», como es citado en su partida de entierro, que informa también que «fueron cura y sochantre», que acompañaron el beneficio y once capellanes –entre ellos su hijo Miguel– y que se hicieron «seis pausas» durante el trayecto. Desde el tramo final de la calle de los Herradores su viuda, sus hijos, parientes, amigos y vecinos acompañarían también el cadáver del pintor por la ciudad en la que decidió establecerse y donde residió algo más de tres décadas.
Había nacido en 1651 en La Orotava, en casa de una mulata llamada Catalina Cabrera, y fue bautizado como niño expósito en la Iglesia de la Concepción el 17 de septiembre. Apenas sabemos sobre su infancia, probablemente en la villa, pues cinco años después fue confirmado en la misma parroquia. Luego se pierde su pista hasta que en 1671 contrajo matrimonio en Las Palmas, del que nacieron al menos dos hijos. Allí recibió también dos aprendices, a quienes instruyó en el arte de la pintura. La muerte de su esposa en 1681 pudo propiciar su retorno a Tenerife. En su antigua capital «dio el barniz» ese mismo año a la imagen del Cristo de Burgos del convento agustino. No se afincó entonces en la ciudad, pero ya nunca se desligó de ella.
En 1686 contrajo matrimonio con María Perdomo de la Concepción y en 1692 adquirió la casa en la que viviría hasta su muerte en el barrio del Tanque de Abajo, cerca del convento de los dominicos, con quienes mantuvo buena relación y para algunos de cuyos conventos trabajó. Fue, además, hermano tercero de la Orden de San Francisco. Se puede suponer que en su casa de La Laguna tuvo su obrador o taller y que allí pintó buena parte de sus cuadros, aunque sabemos que se desplazó a diversos lugares para trabajar y que recibió encargos desde otras islas, lo que acredita de su fama entre la clientela del archipiélago. No nació aquí, pero en cierto modo se puede estudiar también como un pintor de La Laguna, la población en la que se conservan más obras suyas y donde desarrolló algunos de sus proyectos más relevantes. Activo y diestro hasta el final de sus días, la personalidad de Quintana marca y en cierto modo define e identifica buena parte de la pintura isleña coetánea y posterior.

Aquel 14 de noviembre, cuando la comitiva llegó a la Iglesia de los Remedios se ofició una misa por el beneficiado Guerra y se dijeron otras quince más. Por la partida sabemos que el cuerpo recibió sepultura en la capilla del Cristo de los Remedios, que estaba a los pies del templo, y que este entierro no se cobró: fue gratis. Su hijo Miguel era un de los capellanes que servía en la parroquia. Al día siguiente él mismo oficio la misa durante las honras. El día 16 el suprior de los dominicos, fray Pedro Conde, celebró la «salida a misa» y se hizo un oficio al que asistieron el beneficio y todos los capellanes que habían participado en el entierro. Finalmente, el día 17 se celebró lo que se llamaba «el cabo de año», con la misma asistencia. Tanto concurso de clérigos denota una estima particular hacia el fallecido. Ese día ofició la misa otro dominico, fray Tomás Fonte; y como las dos jornadas anteriores se celebraron, además, otras quince misas.
La Laguna recuerda el tercer centenario de la muerte del pintor de diversas formas. La Casa Museo Cayetano Gómez Felipe ha organizado la exposición «Quintana en La Laguna. El pintor y su estela en el arte barroco canario», patrocinada por el Ayuntamiento de La Laguna y el Gobierno de Canarias, que podrá verse hasta el 18 de enero próximo. Se celebrarán rutas patrimoniales a cargo de Localiando. Se han restaurado ya varias obras –tres de ellas podrán verse en la muestra– y continúa la intervención de otras, como el conjunto de los coros alto y bajo del Convento de Santa Catalina y el cuadro de Ánimas de la Iglesia de la Concepción. Y por iniciativa del Grupo Filátélico y Numismático Aguere se usará durante el día 14 un matasellos conmemorativo, también en la sede de la Casa Museo Cayetano Gómez Felipe, en la plaza de la Concepción.
