Servicios Municipales edita un libro que analiza la biodiversidad y la importancia de los principales barrancos de La Laguna
En el prólogo de ‘Los Barrancos, arterias verdes de La Laguna’, Javier Abreu señala la necesidad de “mentalizar y educar a la población en la conservación y protección de nuestros barrancos”
La Concejalía de Servicios Municipales y Medio Ambiente del Ayuntamiento de La Laguna, dirigida por el primer teniente de alcalde, Javier Abreu, ha editado un libro, ‘Los barrancos, arterias verdes de La Laguna’, que estudia en detalle la biodiversidad y la importancia de los principales barrancos del municipio, auténticos “corredores biológicos” según explica la autora de este análisis, la doctora en Biología por la Universidad de La Laguna, Felisa Hodgson.
Prologado por el propio Javier Abreu, quien aboga por la necesidad de “mentalizar y educar a la población en la conservación y protección de nuestros barrancos”, este libro recoge un pormenorizado relato sobre la diversidad biológica de los cauces más conocidos del municipio, principalmente el barranco de Santos, el de Jardina, el de Las Mercedes, el de Gonzaliánez y el de La Carnicería.
Pero también analiza muchos otros como el barranco de Colino, el de Tabares, el barranco El Gomero, Hilario, Barranco Seco, de Vargas, La Barranquera, barranco de Tejina o Agua de Dios y el del Río o del Tomadero.
En sus páginas, la bióloga Felisa Hodgson señala que la intención de este tratado es que “los ciudadanos se asomen a estos cauces y descubran su importancia, no solo desde el punto de vista geológico o hidrológico, sino por su interés como verdaderos corredores biológicos y como elementos de interés patrimonial cuya conservación merece ser tenida en cuenta”.
Para la doctora Hodgson, “el principal objetivo de los corredores biológicos es facilitar los intercambios entre espacios naturales inconexos y servir de vías de penetración de los elementos naturales en áreas transformadas, de tal manera que la suma de todos los elementos del territorio favorezcan la existencia de una mayor biodiversidad y una mayor riqueza paisajística”.
En opinión de la autora de este manual, estos corredores funcionan como “filtros” para determinadas especies y como hábitats para otras, además de ejercer como fuente de efectos ambientales y biológicos en sus alrededores.
Hodgson también subraya el buen hacer de la Concejalía de Servicios Municipales a la hora de conservar y mantener limpios los cauces de estos barrancos, barranquillos y canales, lo que no solo propicia el empleo sino también contribuye a su conservación y su valoración patrimonial y medioambiental; y, aun en mayor medida, con ello “se da respuesta al temor claramente fundado sobre el peligro potencial que supone que se puedan desencadenar fenómenos meteorológicos adversos”.
Para facilitar el entendimiento de las explicaciones y la ubicación geográfica de estos barrancos, el libro contiene un buen número de imágenes que permiten al lector visualizar de manera más concreta su contenido.
