SANIDAD PÚBLICA: DECIR LA VERDAD (II)
Carlos García.
Médico.
Intersindical Canaria
Hay que decir, como verdad, que lo que se pretende es que cada uno se pague su propia salud. Si tiene dinero podrá usted operarse en alguna clínica privada o si dispone de un seguro se realizará sus mamografías, que por cierto quiere rebajar de la cartera de servicios la ministra del ramo, o sus resonancias o análisis. De lo contrario, existirán dos opciones: si trabaja, podrá ser tratado, con re-pago o co- pago incluido, en el sistema sanitario público y con sus males anteriormente expuestos; y si no trabaja, pasará a formar parte de un seudo sistema de beneficencia como existía hace cuarenta años ; y si es un emigrante sin papeles…Dios sabe.
El impacto social que el Decreto de Abril pasado dictado por el Gobierno del PP referente al sector público, ha finiquitado nuestro Sistema Nacional de Salud. Nada volverá a ser igual. Y hay que decirlo.
Porque para que la privatización sanitaria tenga lugar, y es lo que pretenden, hay que romper y debilitar el sistema público. Por ello tantos recortes, tanta rebaja en las prestaciones, tanto co-pago, tanto desmantelamiento. Se renuncia a la atención universal y se excluyen a sectores de población ignorando que debe ser un derecho ciudadano independiente de la condición social. Se renuncia a la eficiencia, la calidad y la equidad y se potencia la medicina para ricos, para los que puedan pagársela, como una mercancía, como un artículo de lujo.
Y detrás, el discurso cansino y falaz de la falta de dinero, de recursos, por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, por haber abusado del sistema a pesar de que ningún dato lo sostiene. Uno de los sistemas sanitarios más financiados del mundo es el de Estados Unidos con casi un 17% del PIB del país y es el más ineficiente entre la población. Aquí no llegamos al 7% de financiación; de los menores de la Unión Europea.
Mienten cuando insisten en que existe un despilfarro y que por ello hay que recortar. Si existe despilfarro habrá que corregirlo pero nunca recortar y hacerlo desaparecer. Porque la sanidad pública, en el entorno socio-político en el que nos movemos, tiene pocos recursos y son otros intereses los que predominan para hacerla desaparecer.
En Canarias se han recortado los sueldos a los trabajadores sanitarios, han desaparecido pagas extras, se ha aumentado la jornada laboral, se han anulado convenios colectivos y desaparecidos beneficios sociales y laborales con años de implantación. Todo porque no hay dinero….
Pero vuelven a mentir, no dicen la verdad nuestros responsables políticos y dirigentes sanitarios. Porque se siguen pagando dobles sueldos completos a profesores vinculados a tareas asistenciales en los hospitales; porque a pesar de la normativa dictada por el propio Gobierno de Canarias en cuanto a evitar duplicidades en los servicios médicos, se dictan decretos nombrando, a dedo, nuevos Jefes de Servicios, de Sección, con duplicación de los existentes; se siguen manteniendo figuras directivas no asistenciales, sin ninguna labor de servicio ciudadano, en guardias a distancia telefónicas por la que se abonan suculentas cantidades; se pagan incentivos a los directores y gerentes por su condición de especial dedicación… ¡ Una vergüenza ¡
Entonces… ¿Hay o no dinero? ¿Por qué para algunos no existe la crisis?
En Canarias tenemos 340.000 personas en paro, con un 51% de paro juvenil, con más de la mitad de los trabajadores activos con contratos temporales, con grandes niveles de fraude fiscal, con una sociedad enferma de muchas cosas, con 700.000 pobres según Caritas, un 38% de niños, con importante desnutrición entre ellos, con graves carencias sociales en los dependientes.
