Recuerdos de Carnaval: Los bailes «en el Leal» (I). Por Julio Torres Santos

Fiesta ´de carnaval en el Leal de los años 20. Recreación lalagunaahora
De mi libro «La Laguna, siglos de Carnaval»
Los bailes «en el Leal»
Por ello, inmediatamente después de su inauguración, el Teatro Leal, además de ser la primera sala de espectáculos de la ciudad y de acoger las renombradas «Fiestas de Arte», los conciertos organizados por el Orfeón La Paz, veladas literarias y sacras, desafíos de lucha canaria…también sirvió de local de esparcimiento en los bailes que se celebraban con ocasión de las Fiestas del Cristo, san Benito, fin de año y carnavales.
En estas ocasiones era preciso elevar el suelo del patio de butacas hasta el nivel del escenario mediante un sistema de dos enormes gatos de usillo, que exigía la intervención de cuatro personas para hacerlos girar simultáneamente . Tal sistema fue construido en el «Taller de Mecánica y Fundición Francisco Recco», situado en el callejón San José (La Laguna), percibiendo la última cantidad a cuenta de esta labor el 6 de diciembre de 1915 . Para disponerlos adecuadamente, se recurrió al «Taller de Herrería» propiedad de Felipe González –entonces situado en la calle Amargura, nº3, de La Laguna–, quien cobró 15 pesetas por «la pericia de los herrajes del piso del Teatro», según la factura emitida a su propietario, Antonio Leal, el 3 de marzo de 1916 . Así, iniciada la segunda década del siglo XX, el Teatro Leal se erige como templo del carnaval lagunero.
Inaugurado en septiembre de 1915, ya al año siguiente sirvió de sede para los bailes de disfraz organizados por el Círculo Mercantil y el Ateneo…
«Por lo que a La Laguna se refiere, los festivales más cultos y agradables de esta temporada, además de las reuniones familiares, han sido el gran baile de grata recordación que el Círculo Mercantil dio en el Teatro Leal; el celebrado posteriormente y con gran éxito en dicho coliseo, organizado por el Ateneo de La Laguna, y el que el sábado último dio en el Teatro Viana la entusiasta sociedad El Porvenir» .
Desde sus prolegómenos, el baile de disfraz organizado por el Ateneo el 19 de febrero de 1916, sábado de piñata , se auguraba «lucidísimo», pues era «extraordinario el número de lindas mascaritas dispuestas a despedir dignamente los carnavales». Las entradas se pusieron a la venta en «la Sombrerería de don Cándido», donde se sabía que ya estaban reservados numerosos palcos . Y los pronósticos se cumplieron con creces…
«La concurrencia fue muy numerosa, y extraordinario el número de elegantes y alegres mascaritas que sostuvieron la animación hasta las seis de la mañana del domingo». La orquesta, «incansable», hizo gala de «un abundante y excelente repertorio bailable». En el transcurso del mismo se rifó una «preciosa muñeca», que «correspondió al número 779, y está a disposición de la persona que posea dicho número en la Secretaría del Ateneo» .
Fue tal el éxito, que el Ateneo programó otro baile en el Teatro Leal para el sábado 4 de marzo que se esperaba «concurridísimo».
Al año siguiente, los bailes de Carnaval ya serían organizados por «la empresa del Teatro Leal», de la que ya se había hecho cargo Juan de la Cruz. Entre sus aciertos, contratar como gerente a José González Rivero, que había sobresalido como empresario de espectáculos en el Teatro Viana, alabando la prensa su gestión.
