«¿Qué nos cuentan los búnkeres costeros de Tenerife?» (y II), por Cristian Igor Raya

Batería de la Quinta Roja, Santa Úrsula. http://www.diariodeavisos.com/2013/05/bunker-quinta-conexion-con-segunda-guerra-mundial/
(…) Esta situación dejo algunos hechos como los siguientes (Díaz Benítez, 2002):
Mediados de 1939: el 15 de agosto de 1939 el agregado naval alemán en España recibió instrucciones para preparar el abastecimiento de submarinos alemanes en los puertos españoles y ampliar así el radio de acción de los U-Bootes. Franco dio su consentimiento a finales de noviembre. Estas operaciones incumplían el articulo V del XIII Convenio Internacional de La Haya de 1907, que prohibía que los beligerantes usaran las aguas y puertos neutrales como base de operaciones. A mediados de septiembre, en los puertos de canarias había una decena de buques alemanes, entre los que destaca el petrolero Charlotte Schielamnn, que contenía una importante carga de combustible. Pero el que se usó para abastecer a los U-Bootes fue el Corrientes, un carguero modificado para realizar estas operaciones y que levantaba menos sospechas que el uso del petrolero.
Febrero – Marzo de 1941: el primer submarino al que la Etappe Kanaren proporcionó combustible y provisiones fue el italiano Cappellini. Unos meses más tarde comenzaron los abastecimientos de los U-Bootes en el Corrientes. En tres noches consecutivas del 3 al 5 de marzo de 1941: el U-124, U-105 y U-106 se abastecieron dentro del puerto de la Luz. En los meses siguientes se producirían los abastecimientos, el 23 de julio de 1941 se produce la preparación de un buque refugiado en Canarias, el Kersten Miles, pero no llegó a actuar en operaciones de este tipo, a causa de las protestas británicas, lo que provocó la suspensión temporal del ministro de Marina español. Estas protestas se debieron al conocimiento de un envió de ocho torpedos a La Luz a través del buque de la Armada española, Contramaestre Casado, que burló el control británico. En 1942, el Charlotte Schielamnn abandona el Puerto de La Luz.
Abril – Diciembre de 1941: Aumenta el número de U-Bootes en servicio e inician la táctica de jauría de lobos, que incrementó la pérdida de mercantes británicos. Esto produjo la llegada de náufragos a Canarias. Durante este periodo de 1941, cinco buques fueron hundidos entre las Azores y La Palma, estos eran el Carpathian y Duffield (Britanicos), el Nikoklis (griego), el Ida Knutsen (Noruego) y el Emani (italiano). Los cuatro primeros se dirigían a Gran Bretaña, y fueron hundidos cerca de Madeira y Azores, sus náufragos no llegaron a Canarias. Pero el Emani, que llevaba refugiado en Santa Cruz de la Palma desde mediados de 1940 intentó burlar el bloqueo británico sin éxito y fue torpedeado y hundido. Los náufragos italianos permanecieron en Canarias durante el resto de la guerra para que no cayesen en manos británicas. Destacar que el papel de las autoridades españolas no era todo lo neutral que cabía esperar. El ministro de Marian, el 10 de diciembre, envío a todos los departamentos marítimos y comandancias navales, un cuestionario en inglés y francés que debían rellenar los náufragos, donde muchas de las preguntas eran destinadas a pasar información al Eje sobre la guerra marítima.

Vista panorámica desde el interior de la Batería de la Quinta Roja, Santa Úrsula. http://www.diariodeavisos.com/2013/05/bunker-quinta-conexion-con-segunda-guerra-mundial/
Agosto de 1942 – Mayo de 1943: Durante este periodo de tiempo, el Ministro de Asuntos Exteriores, Gómez Jordana, viendo la presencia de los aliados en el Marruecos francés, intentó llegar a la neutralidad completa, pero este asunto fue complicado, ya que continuó la colaboración del Gobierno con el Eje. Un ejemplo, fue el hundimiento del submarino alemán U-167 en aguas jurisdiccionales españolas a principios de abril de 1943. Este había hundido el buque Moanda. El 5 de abril fue atacado dos veces por aviones británicos, quedando averiado por lo que la tripulación lo hundió a menos de 5 kilometros de la costa de Maspalomas. La dotación del U-167 no fue retenida por las autoridades españolas, como obligaban las normas internacionales, sino que se les ayudó a escapar en la noche del 12 al 13 de abril desde el puerto de La Luz y negando a las fuerzas aliadas que tuvieran personal militar alemán retenido. El hundimiento precipitado del U-167, que quedo a 22 metros de profundidad impidió que su tripulación tuviera tiempo de destruir todos los elementos de importancia, ocurriendo que, seis meses después, un pescador local consiguiera del pecio una máquina de cifrado.
Noviembre de 1943: el 1 de noviembre ocurrió un suceso que marcó uno de los inicios para que España abandonara su apoyo a las fuerzas del Eje. Un hidroavión americano Catalina PBY-5, sobrevoló suelo español ilegalmente, cosa que sucedía normalmente y que se saldaba con aviso de ráfagas por parte de la aviación española. Pero en esta ocasión, un caza Fiat CR.23 pilotado por el teniente Alfonso Ferrer, salió al encuentro para obligarles a abandonar la zona. Sorprendentemente, antes de realizar el aviso el hidroavión americano disparó contra el caza español. El piloto español respondió disparándole sobre uno de los motores y el transporte estadounidense acabó estrellándose en medio del Atlántico. Los pilotos americanos sobrevivieron y fueron recogidos por su ejército. Esta era la primera vez en la Historia que el Ejército del Aire Español abatía oficialmente un avión de las Fuerzas Aéreas estadounidenses. Las consecuencias que trajo este acto, fue el ofrecimiento de bases españolas para el repostaje de sus aviones, esto es uno de los precedentes para el uso de suelo hispano por parte de Estados Unidos de cara a la Guerra Fría (Noticiario de Historia Militar, 2011).
Finalmente, el lento giro neutralista de la política exterior española a partir de agosto de 1942, fue acabando poco a poco con esta colaboración y la presencia de submarinos del Eje en aguas canarias, pero manteniéndose las sospechas aliadas. Historia de nuestro triste pasado reciente y que elementos patrimoniales como son ese sistema de búnkeres, baterías o nidos de ametralladoras que, a simple vista, son ruinas o escombros, se encargan, sin embargo, de recordar, a través de relatos tan interesantes como estos que acabamos de contar.
Cristian Igor Raya González
Técnico de Patrimonio por el programa INSERTA en el Museo de Historia y Antropologia de Tenerife
REFERENCIAS.
DÍAZ BENÍTEZ, Juan José (2018). Submarinos en Canarias durante la Segunda Guerra Mundial. Anuario de Estudios Atlántico, 65, pp 1-17.
DÍAZ BENÍTEZ, Juan José (2002). Náufragos en Canarias durante la Batalla del Atlántico. Revista de Historia Nava, Instituto de Historia y Cultura Naval Armada Española, 77, pp.35-51
NORIEGA AGÜERO, Miguel A (2016). Fortificaciones de la Isla de Tenerife. De la Torre de Añazo a la Segunda Guerra Mundial. Tenerife: Gobierno de Canarias y Asociación Cultural Pinolere.
NOTICIARIO HISTORIA MILITIAR (2011). “Chirris” frente a Catalinas. La Guerra Mundial salpica las Islas Canarias. Revista Serga, 70. pp 29-30
