Pregón de Navidad, La Laguna 2024 (y V), Yaiza López Landi

Misterio Escuela Salzillo, colección Torres-Jiménez.
Y entre los pasos más importantes de este recorrido también se encuentra la recuperación de la Asociación de Belenistas de La Laguna.
Fundada el 10 de octubre de 1987, una asociación que nació con el objetivo de fomentar, preservar y divulgar el arte y la tradición del belenismo en nuestro municipio.
Y aunque la asociación había estado inactiva durante un tiempo, sus miembros nunca dejaron de trabajar y de mantener vivo su legado.
Recuperarla significó devolverle a nuestra ciudad un pilar fundamental para la preservación de una de nuestras tradiciones más arraigadas.
Hoy, la Asociación de Belenistas de La Laguna es el motor de muchos de los actos que dan vida a la Navidad trabajando en estrecha colaboración con el Ayuntamiento y otras instituciones para organizar sus actividades emblemáticas como el Concurso y Ruta de Belenes, entre otras tantas.
Gracias a su esfuerzo colectivo y al compromiso de cada una de las personas que la integran y la rodea, no solo se ha rescatado su esencia, sino que se le ha devuelto el protagonismo que merece dentro del ámbito cultural y social de nuestra ciudad.
Su labor desinteresada, su creatividad y su amor por el belenismo son un testimonio de cómo el trabajo colectivo puede mantener viva nuestra identidad cultural y enriquecer el patrimonio inmaterial de La Laguna y de Canarias.
Se trabajó en rediseñar y mejorar el concurso de belenes.
Y se trabajó en recuperar este pregón, un evento que había sido tan relevante y que estaba destinado a regresar con más fuerza.
Cada paso fue dado con horas de dedicación y con algo muy importante, con ganas e ilusión.
Desde el área además con una premisa que el alcalde nos repetía continuamente: el belenismo en La Laguna merece un lugar de honor, merece ser cuidado e impulsado.
Porque los belenistas de La Laguna son mucho más que simples creadores; son verdaderos artesanos, artistas, visionarios. Son guardianes de nuestra cultura, capaces de transformar simples materiales en algo que nos conmueve y que nos conecta con el pasado, el presente y el futuro.
Y aquí estoy hoy, con el corazón lleno, inmensamente agradecida por haber formado parte de este viaje. Porque lo que comenzó como un sueño compartido se ha convertido en una realidad que hoy podemos celebrar juntos.
Porque lo que comenzó en las salas del convento de Santo Domingo, planeando y planificando y decidiendo, cuando anunciamos en 2021 que recuperábamos el pregón de Navidad, nunca imaginé, que unos años después, a la altura de grandes personalidades como Benito Cabrera, Juan Pedro Rivero o Domingo Barbuzano, la junta directiva de la Asociación de Belenistas se fijara en mí para estar en esta honorable lista de nombres.
Ser pregonera de esta Navidad 2024, en un año que la Laguna cumple 25 años como ciudad patrimonio, en este lugar tan significativo para mi, templo de la cultura que además considero un hogar, propuesta por la Asociación de Belenistas, es un reconocimiento y un regalo que no podía imaginar.
Ni tampoco me lo creía cuando me llamó Alfonso, allá por el mes de mayo, para comunicármelo. Creo que a pesar de estar aquí, sigo sin creerlo.
Y desde aquel día empecé a pensar, en este momento, en estas palabras y en lo que transmitirles. Una oportunidad única para devolverles un poco de todo lo que me han dado y para celebrar juntos el espíritu de la Navidad que nos une. (Así que este pregón va para las y los belenistas de este municipio).
La vida nos regala oportunidades, y yo solo puedo agradecer por este hermoso privilegio de haber trabajado por y para la cultura de La Laguna, por haber conocido a excelentes personas en este camino, entre ellas, quienes hacen del belenismo algo tan especial y por haberme regalado la oportunidad de estar hoy aquí, pregonar la Navidad 2024 y seguir siendo parte de esta bonita historia.
Y permítanme en esta última parte, finalizar a modo de reflexión.
Estos días, nuestras calles se llenarán de belenes, y con ellos, de historias.
- Historias de familias que, generación tras generación, montan con amor esos pequeños mundos que recrean el Nacimiento.
- Historias de personas en forma de artesanos y artistas que dedican su tiempo y su talento a transmitirnos a través del belén vida y emoción.
- Historias de todas aquellas que, con pasión, esfuerzo y dedicación, hacen posible que el espíritu de la Navidad perviva.
Y aquí en La Laguna, como hemos venido mencionando, el belenismo no es solo una tradición artística o cultural.
Aquí es también una expresión de nuestra fe, de nuestra devoción.
En cada figura de María, de José, de los pastores, está plasmada la historia que da sentido a la Navidad: el nacimiento de Jesús, que llega a este mundo no con esplendor ni riquezas, sino en la humildad de un pesebre, rodeado de sencillez y de amor.
Y ese amor, que nació en un humilde portal hace más de dos mil años, el que sigue hoy guiándonos, invitándonos a ser mejores, a mirar más allá de nosotros mismos y abrirnos al otro.
Y es precisamente ese mensaje el que hoy cobra más relevancia que nunca. Porque, en un mundo cada vez más acelerado y dividido, es fundamental que no olvidemos el verdadero significado de estas fechas: la solidaridad, la compasión, la alegría de compartir.
La Navidad nos recuerda que lo más valioso no es lo material, sino aquello que no se ve: el cariño que damos, el tiempo que compartimos, el amor que sembramos.
Y La Laguna es una ciudad que, año tras año, renueva su compromiso con los valores que la definen: la solidaridad y el respeto.
Aquí, la Navidad no es solo una celebración; es un acto de humanidad, un tiempo para reflexionar sobre lo que somos y lo que queremos ser.
Vivimos en tiempos donde la palabra “acoger” parece desvanecerse en el ruido de un mundo que a menudo cierra puertas y levanta muros. Pero en nuestra ciudad, una ciudad no amurallada, marcada por siglos de encuentro y convivencia, entendemos que abrir los brazos al otro es un acto de valentía, pero sobre todo de amor.
Y es en esa generosidad, en esa capacidad de cuidar, donde habita nuestra riqueza.
Precisamente la representación del belén, en su esencia, nos habla de esta humanidad. De un momento en el que no había sitio en la posada, pero hubo quienes supieron ofrecer cobijo, aunque fuera en la humildad de un pesebre.
Esa historia que representamos cada año no es solo un recuerdo lejano; es una enseñanza que sigue viva, un mensaje que nos interpela a ser refugio para quienes lo necesitan y esperanza para quienes buscan un lugar seguro.
Por lo que estas fechas son también un recordatorio de lo que realmente importa: ser un pueblo que no solo celebra juntos sus raíces, sino que también se une para construir un futuro más justo, más solidario, más humano.
La Laguna, una ciudad abierta al mundo, tiene en sus calles, en su historia y en su gente la respuesta a muchos de los desafíos que hoy enfrentamos como sociedad. Porque aquí sabemos que, en la diversidad, no solo hay riqueza, sino también belleza.
Como la belleza que representa el cartel de este año. Felicidades a su diseñador, Juan Cairós y a la Asociación, por una obra que no solo es arte, sino también un mensaje de reflexión y esperanza.
Un refuerzo a esa llamada a la humanidad.
Porque en esta ciudad con alma, esa llamada encuentra siempre una respuesta.
Porque en esta ciudad, La Navidad en La Laguna no solo ilumina nuestras calles; ilumina nuestra historia, nuestras raíces y el alma de quienes somos. Y cuando las luces se apaguen, los villancicos se acaben y los belenes vuelvan a sus cajas. Nos quedará lo que siempre queda, lo invisible. Lo que no se puede guardar, lo que no se puede apagar: la memoria, la cultura, la fuerza de un pueblo que se resiste a olvidar lo que lo hace único.
Y es este el desafío que tenemos: mantener viva esa magia, no solo en Navidad, sino cada día del año. Porque la cultura no es solo nuestro legado; es nuestro faro.
Hoy les invito a hacer algo más que celebrar. Les invito a mirar más allá de las luces, a ver el alma que late detrás de cada tradición. Porque cada figura del belén, cada nota de un villancico, cada paso en estas calles empedradas, es una declaración de lo que somos: un pueblo con raíces profundas y sueños infinitos.
Y, mientras esas luces siguen encendiéndose en los corazones de quienes creen en su cultura, La Laguna brillará, no solo como patrimonio DE LA humanidad, sino como un patrimonio DE humanidad.
Y ahora si, queda pregonada la Navidad 2024.
Viva la cultura, que nos hace eternos.
Feliz Navidad a todas y a todos
Yaiza López Landi
Diputada en el Parlamento de Canarias y exconcejala de Cultura del Ayuntamiento de La Laguna
