Pregón de las Fiestas y Romería Regional de San Benito Abad. La Laguna 2023 (I). Por José Manuel Ramos

Cuando el Excelentísimo Señor Alcalde Luís Yeray Rodríguez me habló para expresar su deseo de que fuera pregonero de las Fiestas de San Benito Abad 2023 y luego de plantearme inmediatamente el no por respuesta, por la responsabilidad, o al menos eso creo, que esto suponía y mi convencimiento de que esta función la debe hacer alguien con una trayectoria social, cultural, e incluso política, que le diera entidad a una misión como esta, pensé en la oportunidad que me brindaba de meterme de lleno en lo que podría ser una ruta apasionante por, por ejemplo, el universo de las coplas laguneras a concurso, o simplemente darme un paseo por el recordatorio de los grandes cantadores que han cantado a San Benito, a su Romería, a las labores del campo y su paisaje.

Siempre tuve la inquietud de escuchar, aprender y memorizar las coplas que cantaban los viejos y no tan viejos de la Punta del Hidalgo, donde nací y más tarde comprobar que no era en la Punta donde único se hacían esos cantares y de cómo esas coplas se regaron por las islas, muchas de ellas llegadas de la península. Con los años me he ido convirtiendo en una especie de policía de las coplas y sus variantes, llegando a enfadarme conmigo mismo por haber caído en algún error, sin saberlo. Más tarde me di cuenta de que tuve el mejor libro de consulta en mi madre, que a su vez lo había tenido en su padre y hermanos. Ella incluso me decía la autoría de algunas de ellas, despertando ese gusto por saber quién hizo qué copla, si es que podía saberse. En la adolescencia comencé a surtirme de los libros de coplas que empezara a editar el Centro de La Cultura Popular Canaria, en los que encontré muchas conocidas y alguna joya novedosa para cantar.

Está claro que acepté, pero le pedí a Don Luís Yeray que me pusiera en contacto con alguien que me facilitara el acceso a las coplas premiadas y me allanara el terreno a lo desconocido. Yo por mi parte atesoraba un ejemplar de un librito editado en 1952, titulado Concurso de coplas y estribillos, que con el patrocinio del Excmo. Ayuntamiento de San Cristóbal de La Laguna, contenía las coplas premiadas y otras que el jurado consideraba “no desprovistas de algún interés” las cuales recomendaban para “la concesión de terceros premios”. Pero de eso hablaremos más adelante. Continuando con mi petición al Señor alcalde, es cuando entra en escena Don Julio Torres, al que conocía con anterioridad y que

me sumergió amablemente en la historia de la romería de San Benito, fotografiándome programas, escritos, historias y anécdotas, de las que hice acopio para este pregón que les

digo hoy. Una de esas primeras impresiones fue constatar, que esa joya literaria en mi poder, ese librito a modo de biblia que atesoraba, era la única ocasión en la que, al menos hasta donde hemos podido saber nosotros, se había hecho una publicación de tales características. Posiblemente la precariedad de esos años difíciles de la postguerra imposibilitó hacerlo con una asiduidad que habríamos agradecido los melómanos de hoy.

Con la información que me facilitó Julio y las pesquisas que realicé, conocí entonces la suerte de San Benito al salir vencedor de un sorteo propiciado por el Cabildo de Tenerife, allá por el año 1535, que a petición del campesinado lagunero, se realizó con motivo de efectuar una rogativa a instancias superiores, para que bendijera las cosechas, el ganado y que velara por el destino de estos. Según un artículo consultado, del 19 de junio de 1950, en ese “bombo” se habrían metido los nombres de los santos que de algún modo ya tuvieran veneración en la isla, pues si no, dice el articulista “…ya tendrían que hacer los escribanos del Cabildo, si entraban en suerte todos los santos del calendario…”.

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