Pregón de las Fiestas del Cristo de La Laguna 2021 (y V). Por José Gómez Soliño

Amigas y amigos de La Laguna:
Me han oído definir a La Laguna como la ciudad del trabajo, del estudio y de la ciencia, y también como la ciudad de los sueños. Permítanme ahora que para acabar complete esas dos definiciones con una tercera. Pues La Laguna es también una ciudad de poetas, los mayores soñadores de todos. Algunas de esas figuras están aún presentes entre nosotros en los múltiples bustos y placas esparcidos por lugares emblemáticos de la ciudad. Cada vez que en nuestro deambular lagunero nos crucemoscon alguno de esos homenajes hechos piedra y bronce, les invito a recordar a esas personas que, al perseguir sus sueños, contribuyeron con sus versos a construir el imaginario cívicoque da personalidad a esta urbe. Pues una ciudad no solo la construyen los que son, sino también los que fueron. Por eso, me van a permitir que concluya con un soneto del poeta Víctor Rodríguez Jiménez, recogido en la Antología Poética de La Laguna, editada y publicada por la Real Sociedad Económica de Amigos del País con ocasión del quinto centenario de nuestra ciudad:
Miradlos en las plazas centenarias
que ungieron en su vida de ternura
con el mismo sosiego y compostura
de dulcísimas almas solitarias.
Ellos aquí soñaron, y en sus varias
divagaciones vense en la escultura;
la misma breve dicha y amargura
liban bajo estos pinos y araucarias
Oh piedad sabia y honda de la mano
que se salva salvando del olvido
a tanto soñador, a tanto hermano.
Oh milagro gracioso la insistencia
de volver en retorno agradecido
a quien amó, al lugar de su querencia.
Laguneras y laguneros:
En estos días dorados de septiembre, renovados tras el ocio del estío, quedamos todos convocados a la fiesta. Tenemos mucho que celebrar. Celebramos la vida que nos anima; celebramos la amistad que nos alienta; celebramos el mundo en su belleza; y celebramos la continuidad de la ciudad que nos acoge. Pronto habremos de atender a los dificultades y frustraciones que nunca faltan, a las injusticias e inequidades que nos sublevan. Pero, mientras tanto, disfrutemos. Disfrutemos de la música, disfrutemos de los fuegos, disfrutemos de ese amplio programa festivo que ha preparado el Ayuntamiento.
Y que el Cristo de La Laguna nos proteja, como hace un siglo protegió a aquellos humildes soldados canarios que el Día del Cristo de 1921 marcharon con determinación y coraje hacia un futuro incierto.
Que así sea. Y gracias por escucharme.
