Pregón de las Fiestas del Cristo de La Laguna 2016 (IV).Por Carmen Cruz Simó

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Fermín Cedrés, compositor de «Lo Divino» y Luisa Machado

(…) Sorteando ahora el devenir histórico de las fiestas laguneras, destacaré cómo algunas instituciones de la ciudad han tenido un papel relevante en la realización de las actividades culturales en torno a las Fiestas del Cristo, especialmente a partir de las primeras décadas del siglo pasado.

Es necesario resaltar que la ambición de vida cultural de la ciudad, que evolucionó a partir de la Ilustración, en lo político, religioso, económico, social y artístico, dio origen a la creación de instituciones de carácter privado como es el caso del Ateneo ya en 1904, tal y como iba ocurriendo, por otro lado, en numerosas ciudades importantes del resto del país. El creciente interés por lo artístico desembocó, pocos años más tarde, en la aparición de un Teatro con capacidad para albergar las expresiones musicales, teatrales, literarias y de índole social que precisaba y por las que clamaba la población.

El Ateneo organizó con gran éxito el 11 de septiembre de 1915, la Fiesta de las Hespérides, que comenzó con los Cantos Canarios de Teobaldo Power a cargo de la Banda Municipal de Música de Santa Cruz, y que sirvió de preámbulo a una velada literario-musical de confraternización insular. Este acontecimiento lo fue doblemente ya que representó la inauguración oficiosa del nuevo y flamante Teatro Leal que a partir de esta fecha se incorpora a las celebraciones de las fiestas del Cristo.

Esta misma institución se encargó también de preparar las Fiestas de Arte, que sirvieron de escaparate a la «Escuela Regionalista» de La Laguna. Como parte de los actuantes en esas fiestas encontramos a dos personas de especial relieve: Fermín Cedrés, compositor de «Lo Divino» y Luisa Machado, que nos

legó sus anotaciones sobre costumbrismos del habla canaria. Como todos sabemos, estas fiestas de arte han tenido continuidad hasta hoy.

Una modalidad, la llamada Velada Sacra, fue la escogida en 1929 por la Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo con motivo de las «Fiestas de septiembre», que así eran llamadas por aquellos años. Debido a la acogida recibida, la Esclavitud repitió la fórmula en 1929, 1935, 1942 y 1953, todas ellas en el marco del Teatro Leal.

Entre toda esta efervescencia cultural alrededor de las Fiestas del Cristo, quiero destacar la que se llevó a cabo en 1945 en la que José M.3 Pemán y Pemartín, entonces director de la Real Academia Española, actuó como mantenedor. Y lo resalto, no solo porque Pemán fuera una figura insigne de la cultura y la sociedad de la época, sino porque en la 1§ parte y compartiéndola con Manuel Verdugo y Gutiérrez Arbelo y de Lorenzo Cáceres, actuaron los músicos Maruja Ara, excelente pianista, Agustín León Villaverde, violinista y Ángel Mañero, violoncelista. Estos tres magníficos músicos, afincados en Santa Cruz en la postguerra, resultaron ser parte muy importante de lo que luego fue el Conservatorio Superior de Música de Santa Cruz de Tenerife, que fusionado con su homólogo de Las Palmas de Gran Canaria, dio lugar al actual Conservatorio Superior de Música de Canarias (…).

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