Pregón de las Fiestas de San Juan Bautista 2018. Por Domingo Medina Martín (IV)

 

LA ERMITA QUE SE CONVIRTIO EN PARROQUIA (II)

En el segundo domingo de Adviento del año 1953, el Excelentísimo Sr. Obispo de la Diócesis, el recordado Don Domingo Pérez Cáceres, bendijo la imagen del Cristo de la Buena Muerte, que está colocado en el lado de la epístola entre dos pilares de cantería canaria. En la parte alta, casi un poco olvidada, se encuentra una talla de San Antonio.

El 27 de septiembre de 1955, don Domingo Pérez Cáceres bendijo la imagen de San Judas Tadeo, que representa a uno de los Apóstoles de Cristo. Considerado un santo muy milagroso, cada 28 de octubre, es tanta la asistencia a los cultos que se ofician en su honor, que no cabe la gente en el interior del templo. En este punto quería recordar lo que dice siempre nuestro párroco don Manuel: ”es bueno pedirle a San Judas, sin olvidarse de quien realmente concede lo que se pide”.En el año 1958, el Hermano encargado de la iglesia don Luis Marrero, da cuenta que don Isidoro Calzadilla ha donado una campana nueva, que se instalará en la nueva espadaña de la ermita que se ha construído junto a la otra, que se encuentra en el lado izquierdo de la fachada. La condición de don Isidoro junto a su esposa, no deja de ser curiosa; quiere que las campanas de San Juan doblen al paso de su féretro cuando éste pase por la iglesia camino del cementerio.

 En ese mismo de 1958, se le hace entrega de un pergamino nombrando a don José Vicente de Buergo y Oraá como Hermano Mayor Honorario y Perpétuo.

 Durante varios años y dentro de las actividades de las fiestas de San Juan, dada la proximidad de la celebración del Corpus, en los alrededores de la ermita los chicos del barrio elaboraban artísticas alfombras que cubrían todo el trayecto de la procesión de Jesús Sacramentado.

El día 25 de julio de 1954, previo a la celebración de la solemne función oficiada por don Maximiliano Darias, el Excmo Sr. Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, don Domingo Pérez Cáceres, bendijo la imagen de Nuetro Padre Jesús de las Caídas. Esta imagen, que representa una de las caídas de Nuestro Señor Jesucristo camino al Calvario, forma parte del conjunto de esculturas, junto a Simón de Cirene, a las que más tarde se añaden un sayón y un romano. Estas obras fueron adquiridas en la Casa Bocacha de Barcelona y donadas a la ermita por la familia Acuña Dorta. Actuaron de madrina y padrino Doña María del Carmen Rivero de Acuña y Don Feliz Álvaro Acuña Dorta.

La Cofradía se funda en el año 1955, por la famila Acuña Dorta y vecinos del barrio. Recuerdo que los primeros hábitos para los cofrades se confeccionaron por un grupo de vecinas dirigidas por doña Tomasa, una magnífica costurera y mejor persona, que vivió muy cerca de la iglesia, en el lugar conocido como la explanada de San Juan.

 La primera salida del Cristo de las Caídas con su Cofradía fue en el año 1958. Las salidas anteriores, al no estar constituida la cofradía, el Paso esacompañado por la Hermandad de San Juan, el Jueves Santo. El primer año asistieron a la procesión 60  miembros de la citada Hermandad.  En el año 1960, deja de salir ese día y lo hace, como hasta hoy, el Domingo de Ramos y el Viernes Santo en la Procesión Magna, tal como podemos ver en estas imágenes del año 1961, realizadas por el polifacético lagunero don Manuel  Luis Ramos Izquierdo, amante de las costumbres laguneras, y quien elaboró también artísticas alfombras. Fue también fundador de la Cofradía de la Unción y Mortaja de Cristo. Yo me atrevería a decir en este acto lo que se oye en La Laguna, que ”cómo es posible que una personalidad como la del señor Ramos Izquierdo no tenga un reconocmiento oficial”, porque público si que lo tiene.

En 1963, se le añade a la iglesia la capilla, donde queda instalado durante todo el año el Paso de las Caídas, el más grande que procesiona en la Semana Santa lagunera. Tanto es así, como me recordó hace unos días Bernardo Acuña, familiar de los fundadores de la Cofradía, que dicho trono por sus dimensiones solo puede entrar en la Catedral y en San Juan. La cenefa que rodea al Paso fue realizada por el escultor lagunero Quico Alvarez.

 En el año 1960, fallece el sacerdote y párroco de la Concepción don Maximiliano Darias, hecho éste altamente sentido en el barrio, ya que fue una persona muy querida por su inmensa labor realizada.

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