Pregón de las Fiestas de San Juan Bautista 2018. Por Domingo Medina Martín (III)

LA ERMITA QUE SE CONVIRTIO EN PARROQUIA (I)
Fue en el año 1944, cuando el entonces párroco de la Concepción don Maximiliano Darias Montesinos, en calidad de presidente de la Venerable Hermandad de San Juan Bautista, se reune con un grupo de Hermanos, con el fin de reorganizar la misma. Por razones obvias, durante los últimos años en nuestro País en particular y también en Europa, se vivieron tiempos de tristes recuerdos. En la citada reunión se nombra nueva Junta de Gobierno con el fin de recuperar las actividades y cultos, que si bien no habían desaparecido del todo, era necesario su reactivación. En estos objetivos, conjuntamente con la reparación de la ermita, don Maximiliano animó a la nueva Junta para conseguir las metas marcadas. No obstante, aparte de la situación y las razones explicadas anteriormente, hay que decir que el año anterior 1943, fue una de esas fechas muy particulares de las que siempre hemos dicho que una persona solo las vive una vez, es decir, la coincidencia de las celebraciones del Corpus y San Juan.
Por este singular motivo se celebró en la ermita una solemne Función Religiosa y a continuación se trasladaron procesionalmente las imágenes de San Juan y de San Plácido, como es sabido ambos copatronos de la Ciudad de La Laguna, desde la ermita hasta la Catedral.
Dicha procesión fue acompañada por las Hermandades de la iglesia de la Concepción, la del Santísimo y la de la Virgen, así como por miembros de la Hermandad de San Juan.También asistieron a la procesión las autoridades locales, tanto civiles como militares y eclesiásticas.
Las imágenes permanecieron en la Catedral hasta las ocho y media de la tarde, después de la entrada del Santísimo, siendo luego trasladadas a la parroquia de Nuestra Señora de la Concepción, donde se inició un Triduo. El domingo 27, las imágenes regresan en procesión hasta la Igelsia de San Juan.
Como veremos más adelante, fue el nombramiento por parte de la Junta de Gobierno, en reunión celebrada el día 24 de febrero de 1945, de un grupo de trabajo formado por don Luis Marrero Expósito, don Juan Jimenez Santana, don José Arbelo y don Vicente González-Álvarez Falcón, una decisión muy importante. Esta Comisión inicia los contactos con el Alcalde de la Ciudad para solicitarle las ayudas necesarias ante la situación calamitosa en la que se encuentra la ermita, teniendo en cuenta la relación que siempre existió entre las autoridades y la sede del Santo Protector.
Poco a poco la comisión de trabajo va dando resultados positivos, de tal manera que ya en 1946, se consigue el dinero para el pavimento del Presbiterio. Las distintas Comisiones de Fiestas que se celebran en el barrio año tras año, destinaban el superávit de sus cuentas para colaborar en los arreglos de la sacristía, techo de la iglesia,etc. En este punto es importante resaltar la colaboración activa en pro de la iglesia del Alcalde don José Vicente de Buergo y Oraá, que más tarde analizaremos con mayor profundidad.
Como ya hemos dicho, la imagen del titular de la Iglesia, San Juan Bautista, llega a nuestra ciudad en el siglo XVI, en fechas anteriores a la terminación de la ermita. Durante la culminación de las obras, la imagen, una talla de la escuela sevillana y de autor anónimo, permaneció en el convento de Santa Clara. San Juan Bautista preside el altar mayor, y no fue hasta 1609 cuando dispuso de retablo de madera ”costeado por María Sánchez Encinoso, quien encomendó su hechura al carpintero Salvador López”, según nos cuenta el historiador don Carlos Rodriguez Morales.
Años más tarde, ya en 1952, la talla del Santo Precursor colocada en el nicho central, estáflanqueada a la derecha por una escultura de un metro y cuarenta y siete centímetros de San José y a su izquierda otra de iguales características de San Francisco de Asís. Ambas tallas fueron donadas por don José Vicente de Buergo y famila.
En el lado de la epístola y desde 1607, podemos presenciar una magnífica talla de San Plácido obra del escultor orotavense don Fernando Estevez. Dicen los entendidos que esta imagen es sin duda una de las mejores esculturas del citado imaginero canario y de las más valiosas que tenemos en el archipiélago.El Cabildo lo votó como copratono y abogado contra la plaga de cigarrones. Según Rodriguez Moure la actual imagen reemplazó a la primitiva, por solicitud del capellán de la ermita don Cándido Rodriguez del Rey, dándose la antigua—pequeña y de no buena ejecución—a la ermita del Pilarito en el Chorrillo. El actual retablo de San Plácido es muy similar al que tiene la Virgen de Fátima, y es obra del escultor y ebanista lagunero don Faustino Álvarez Hernández, realizada en 1962, y donado por don José Vicente de Buergo y Oraá.
Especial acontecimiento se vivió en particular en el barrio de San Juan y en toda la ciudad de La Laguna, con la llegada en el año 1950, de una imagen de la Virgen de Fátima, obra del escultor portugués José Ferreira Thedim, autor de la primera imagen de la Virgen del Rosario de Fátima en 1929.
La talla que se adquirió para nuestra ermita por suscripción popular costó once mil seiscientas setenta y seis pesetas (11.676 ptas), de las cuales seis mil se deben a la generosidad de doña Concepción Oraá de Buergo. La imagen de la Virgen se colocó en en el año 1952 en el retablo donado por el Marqués de Celada, donde se encuentra actualmente desde que fue bendecida en la parroquia de la Concepción y trasladada en solemne procesión acompañada de un gran gentío. En la parte alta del retablo se encuentra una pintura, donde cinco palomas blancas acogen en su pico el Santo Rosario. Esta obra fue realizada por don Vicente de Buergo. Los tres angelitos negros de madera fueron añadidos posteriormente y donados por el Hermano don Ventura Alemán. La Virgen de Fátima desde su llegada recibe culto en nuestra iglesia, especialmente se conmemoran las fechas de las Apariciones, comenzando el 13 de mayo y finalizando el trece de octubre de cada año.
Según cuentan los más viejos del barrio, el día trece de cada mes, desde mayo hasta la ultima aparición, venían a la ermita de San Juan un gran número de personas, tanto a la misa como a la exposición del Santísimo y a la novena. Especial relevancia tenía la visita de los colegios de niños de La Laguna.En el año 1953, la Virgen de Fátima fue trasladada a la Santa Iglesia Catedral, donde se celebró un Triduo. Finalizado éste la sagrada imagen recorre la Ciudad y regresa a su ermita. Las misas en honor de la virgen se celebraban en su altar, enramado por las vecinas del barrio, especialmente durante muchos años por doña Concha, conocida por ”la de la Prensa”. A esta señora le acompañaba una jóven del barrio llamada Silvia, hermana del sacerdote don Elías, vecino y miembro de la Hermandad de San Juan.
