POR SEMANA SANTA A LOS ARTILLEROS LAGUNEROS QUE DESFILARON BAJO SUS ARCOS (y V).POR JULIO TORRES SANTOS

artilleros antes de embarcar

Jefes y oficiales al mando del Capitán Iglesias

El regreso a La Laguna

“Partieron los soldados, lucharon en tierras africanas por el honor y la gloria de España en diez y siete combates, y todos regresaron salvos; ni uno siquiera faltó cuando, en otra mañana de paz y de fe, se presentaron victoriosos ante la Imagen del Crucificado”. Así describió Bonnet y Reverón el regreso de los 160 hombres de la Batería de Montaña a La Laguna, el 17 de octubre de 1922. De esta forma, tanto la partida como el regreso aparecen indefectiblemente unidas a la imagen del Crucificado Moreno. Al parecer, no mentía el superior de los franciscanos al asegurar a los soldados que partían que el Cristo los protegería, pues regresaron casi todos. Decimos “casi todos” porque, tras intervenir en diecisiete combates y proteger a numerosos convoyes, todos regresaron sanos y salvos, menos tres. Pero puesto que éstos perecieron por causas ajenas a los combates, no merma la autenticidad del supuesto milagro.

Tras desembarcar del vapor Atlante, los soldados fueron recibidos por una inmensa multitud, así como por autoridades militares –como el gobernador militar, López Pozas-, civiles –como el gobernador civil, Ceferino Sans Matamoros, o el alcalde, Andrés Orozco Batista- y representaciones de todas las sociedades capitalinas, con sus respectivas banderas y estandartes. En La Laguna se les arrojó flores desde los balcones en el recorrido que los llevó hasta la plaza de San Francisco, donde les esperaba la imagen del Santísimo Cristo, también para darles la bienvenida.

La guerra de Africa -que finalizaría en la primavera de 1927, cuando tropas españolas y francesas sometieron a la cabila de Ajmas- es sólo un ejemplo de la contribución de La Laguna, de Tenerife y de Canarias a nuestra historia reciente; pero también lo es de los nexos de unión entre esta historia y el Cristo de La Laguna. Como escribió Leoncio Rodríguez, “desfilaron bajo sus arcos [los del Cristo] las Levas para Flandes, los Tercios para Portugal y Extremadura, las Milicias triunfadoras de las invasiones extranjeras, los Corregidores y Capitanes de Guerra, el Cabildo con su Alcalde Mayor, regidores y escribanos, precedidos de reyes de armas y clarineros; las Cofradías del Viernes Santo (…).

Los artilleros posteriormente, hicieron la famosa promesa al Cristo Lagunero de acompañarlo cuando saliera de su Santuario…¿Para cuando los volveremos a ver  en La Madrugada? Con dos o tres escuadras se hace bien la procesión sin sufrir mucho cansancio. Seguro que aparecen voluntari@s.

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