Para amar profundamente a La Laguna, conócela (II)
LA CIUDAD EN OTOÑO
Otoño: la llovizna solloza mansamente.
Todo es brumoso y mudo, desvaído, irreal..
Me pierdo en el silencio de la calle doliente
por donde la Leyenda cruza en vuelo caudal.
Yerguen, ceremoniosos, su pesadumbre ingente,
el adusto palacio y el convento ancestral…
La ciudad es serena y es altiva.
Se siente un profundo desprecio por todo lo banal.
Este otoño nostálgico, tan divino y tan breve,
me aprisiona el espíritu con su mano de nieve,
me embriaga de un augusto misticismo sereno…
Y en tanto que la lluvia se deshace, rendida,
se va hilando en la rueca de la tarde dormida.. .
la lírica madeja que guardaba en mi seno.
LUIS ÁLVAREZ CRUZ, La Laguna, 1926.

