Octubre se viste de fiesta: las grandes celebraciones populares que recorrerán España en 2026 (II)

Los Moros y Cristianos llevan el espectáculo a Alicante

La provincia de Alicante mantiene en octubre otra tradición profundamente arraigada: las fiestas de Moros y Cristianos.

Localidades como Crevillent y Calp convierten sus calles en escenarios de grandes entradas, comparsas, música festera y representaciones que evocan episodios históricos y legendarios.

Estas celebraciones se distinguen especialmente por la espectacularidad de los trajes, las marchas moras y cristianas, los desfiles y el trabajo desarrollado durante meses por comparsas y asociaciones festeras.

En Crevillent, la celebración se encuentra vinculada también a las fiestas patronales en honor a San Francisco de Asís, mientras que en Calp las fiestas se celebran en honor al Santíssim Crist de la Suor.

Jaén mantiene viva la tradición de la Feria de San Lucas

Andalucía también tiene su particular cita de octubre con la Feria de San Lucas de Jaén, una celebración que tradicionalmente pone el broche al calendario de grandes ferias de la temporada.

Durante sus jornadas festivas, el recinto ferial y distintos puntos de la capital jiennense concentran casetas, atracciones, música y actividades de ocio.

San Lucas conserva el carácter de las grandes ferias andaluzas, pero con la particularidad de celebrarse bien entrado el otoño, lo que la convierte en una de las últimas grandes citas feriales del año.

Consuegra rinde homenaje al “oro rojo” de La Mancha

La recta final de octubre llevará la atención hasta Consuegra, en Toledo, donde se celebrará la LXIV Fiesta de la Rosa del Azafrán.

El Ayuntamiento sitúa la celebración principal entre el 23 y el 25 de octubre de 2026, mientras que la información turística municipal también contempla actividades vinculadas a la edición y una feria artesanal y agroalimentaria durante esas fechas.

La fiesta se celebra desde 1963 y está declarada de Interés Turístico Regional. Su razón de ser es uno de los productos agrícolas más valiosos y representativos de Castilla-La Mancha: el azafrán.

La programación combina exhibiciones y concursos de monda de la rosa del azafrán, gastronomía manchega, folclore, artesanía, productos agroalimentarios y actividades culturales.

Uno de los actos más singulares es la denominada Molienda de la Paz y del Amor, en la que un molino de viento del siglo XVI se pone en funcionamiento para moler trigo. La celebración incorpora además certámenes gastronómicos y encuentros folclóricos.

El escenario añade atractivo a la cita. El Cerro Calderico, presidido por sus molinos de viento y el Castillo de Consuegra, permite unir la fiesta con uno de los paisajes más reconocibles de la tradición manchega y del imaginario asociado a Don Quijote.

Asturias también celebra octubre alrededor de la mesa

En Oviedo, octubre tiene sabor propio gracias a El Desarme, una tradición gastronómica que reúne historia y cocina asturiana.

La celebración gira en torno a un menú tradicional que se ha convertido en una seña de identidad de la ciudad y que cada año moviliza a establecimientos hosteleros y comensales.

El Desarme muestra otra de las características del calendario festivo español de octubre: la estrecha relación entre las celebraciones populares y los productos y recetas propias de cada territorio.

Un mes marcado también por el 12 de octubre

El calendario tiene además una fecha común para todo el país. El 12 de octubre se celebra la Fiesta Nacional de España, jornada festiva de ámbito nacional que coincide con el día central de las celebraciones del Pilar en Zaragoza.

La coincidencia convierte ese fin de semana y el puente asociado al festivo en uno de los momentos de mayor actividad turística del mes, con celebraciones repartidas por diferentes comunidades.

Del Atlántico al Mediterráneo y de la fiesta urbana al producto local

El recorrido festivo de octubre refleja la diversidad cultural de España. En apenas unas semanas es posible pasar de las mesas cargadas de marisco de las Rías Baixas a los mantos de flores de Zaragoza; de los desfiles de Moros y Cristianos de Alicante a los molinos manchegos de Consuegra.

También cambia el protagonista de cada celebración. En unos lugares lo ocupa una patrona; en otros, un producto agrícola, la pesca, una receta tradicional o una recreación histórica. Música, gastronomía y patrimonio actúan como denominadores comunes.

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