«Momias guanches en el destierro» (II), por Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín y Mercedes Martín Oval

(…) También en Madrid se podían encontrar tres cuerpos momificados de Tenerife, mostrando distinto estado de conservación, en el Museo de Antropología Médica – Forense, Paleopatología y Criminalística «Reverte Coma» de la Escuela de Medicina Legal (Universidad Complutense). Procedían probablemente de Araya (Candelaria) y La Orotava y fueron descubiertos a mediados del siglo XIX para ser enviados a Madrid algunos años más tarde. Su ubicación original fue el Museo Nacional de Antropología y en la década de 1970 fueron transportados, junto a una gran colección de especímenes americanos y egipcios, a la Universidad Complutense para ser estudiados aunque nunca más volvieron a su localización anterior. En 2009 el Organismo Autónomo de Museos y Centros del Cabildo de Tenerife firmó un convenio de colaboración con esa universidad para el estudio completo de los tres ejemplares y su traslado a Tenerife para su conservación y exposición en el Museo Arqueológico, hecho que vio la luz en 2011. Los resultados de los estudios fueron presentados en Congreso Mundial Extraordinario de Estudios sobre Momias celebrado en Santa Cruz, ya citado.
En el Museo del Hombre de París, ubicado en el Palace de Chailot de Trocadero, se encontraban en sus almacenes seis momias guanches que, según parece, fueron llevadas a ese lugar por el médico y antropólogo físico francés René Verneau junto con cientos de cráneos y huesos de aborígenes de las siete islas durante sus investigaciones en Canarias a finales del XIX y comienzos del XX. No hay duda de que esta colección (Colección Verneau) conforma la muestra más importante de antropología física canaria que existe fuera de nuestro archipiélago. Sin embargo, no conocemos ningún dato más sobre las características corporales ni de la procedencia de estas momias y nunca, que se sepa, han sido estudiadas desde el punto de vista científico.
Otra momia guanche en un magnífico estado de conservación es la que se encuentra en la pequeña muestra de la colección de antropología física del Johann Friedrich Blumenbach Institut für Zoologie und Anthropologie de la Universidad de Göttingen en Alemania. Fue llevada a esa universidad por el más importante naturalista alemán de los siglos XVIII y XIX y pionero de la Antropología Física, que da su nombre al Instituto, en 1803, observando que los órganos internos se encontraban in situ. Muy recientemente la momia fue estudiada con técnicas de imagen con tomografía axial computarizada (TAC) de alta resolución por un equipo multidisciplinar confirmando que los órganos estaban aún presentes en la cavidad abdominal y torácica, descartándose por tanto la práctica de la evisceración, y que pertenecía a una mujer de unos 30-40 años. Los resultados, al igual que los de la momia del Museo Arqueológico Nacional de Madrid y las del Museo Reverte, fueron presentados en el Congreso Mundial Extraordinario de Estudios sobre Momias de 2018.
Otras momias y restos esqueléticos de nuestra isla también fueron llevadas a Alemania en distintos momentos del siglo XIX. Así en el Königlichen Museum für Völkerkunde (hoy Ethnologisches Museum) y en el Berliner Gesellschaft für Anthropologie, Ethnologie und Urgeschichte, ambos en Berlín, se exponían o conservaban ejemplares de aquella cultura – probablemente procedentes de las cuevas de San Andrés – en Santa Cruz y presentaban un excelente estado de conservación pero fueron destruidos por los bombardeos de la II Guerra Mundial.
También distintas instituciones de Inglaterra han tenido o tienen en sus colecciones cuerpos guanches momificados. El más conocido de todos ellos es el que conserva el Museum of Archaeology and Anthropology de la Cambridge University cuya procedencia exacta se desconoce y fue llevado allí por un tal Capitán Young hacia finales del siglo XVIII. Este ejemplar, un varón de 40-44 años, robusto y de corta estatura (155 cm), ha sido estudiado dos veces, una en 1969 y otra en la década de 1990. Los hallazgos más importantes fueron la presencia de antracosis pulmonar (trastorno producido por acúmulo de polvo de carbón en el tejido pulmonar que puede llevar a fibrosis e insuficiencia respiratoria severa), que ha sido observada también en otras momias del Museo Arqueológico de Tenerife; una fractura perimortem (alrededor del tiempo de la muerte) o postmortem a nivel craneal que afectaba al frontal, parietales y macizo facial; y una fractura consolidada de la 9ª costilla derecha. Un dato muy importante es que presentaba incisiones en el tronco, las nalgas y la parte superior de los muslos para la introducción de arena y otras sustancias conservantes, un hallazgo nunca observado hasta ese momento (aunque es posible que las incisiones detectadas por otros autores anteriores del siglo XIX, como Chil y Naranjo, fueran confundidas con las practicadas para evisceración). Esta técnica nunca ha sido observada en las momias de nuestro Museo Arqueológico ni en las existentes fuera de Tenerife (…).
Conrado Rodríguez-Maffiotte Martín, Director del Instituto Canario de Bioantropología y del Museo Arqueológico de Tenerife
Mercedes Martín Oval, Técnico Superior del Instituto Canario de Bioantropología
MUNA, Museo de Naturaleza y Arqueología
